Después de que los colombianos dijeran que no al acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el mayor riesgo que se avecina es la parálisis de la reforma tributaria que el país sudamericano ha planeado desde el año pasado.

El estancamiento legislativo de la propuesta gubernamental urge en un momento en el que la renta petrolera pasó de 24 a 6 billones de pesos colombianos en 2015.

La posibilidad de que el gobierno no pueda impulsar importantes reformas como la Hacendaria podría complicar el panorama económico del país.

La firma inglesa de análisis macroeconómico, Capital Economics, sostuvo que el principal riesgo para la economía colombiana es que se retrase la reforma fiscal, debido a que tiene que ser votada lo antes posible.

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“Esto plantea serias preocupaciones acerca la posición fiscal del gobierno, que ha estado buscando cada vez más tensas debido a los menores precios del petróleo y el debilitamiento de la economía”.

En un reporte emitido el 3 de octubre, la agencia calificadora de riesgo Moody´s dijo que el resultado del plebiscito probablemente “socavaría la capacidad del Gobierno de aprobar otras reformas”.

El rechazo en del plebiscito al acuerdo de paz de Colombia es “negativo” para el perfil de crédito del país sudamericano, agregó Moody’s.

La agencia Fitch Rating consideró ese mismo día que el rechazo de los colombianos al acuerdo de paz con la guerrilla no tendrá impacto en la calificación de deuda para el país.

Fitch mantiene actualmente una calificación de “BBB” sobre la deuda soberana de Colombia con perspectiva negativa, mientras que Moody´s tiene una nota de “Baa2”, con panorama estable.

La reforma que equilibraría las finanzas de Colombia

Ante la postura de los ciudadanos colombianos, el sector empresarial colombiano alzo la voz. La Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI) sostuvo que en el “ámbito económico será muy importante atender con la mayor celeridad y seriedad todos los puntos pendientes de nuestra agenda, dentro de la cual la reforma tributaria estructural debe ser la prioridad”.

El grupo empresarial destacó la importancia de tener una reforma fiscal, debido a que ésta debe asegurar la financiación de Colombia.

La economía colombiana necesita realizar una reforma fiscal por la caída en su producción petrolera. En 2015, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, dijo que la renta petrolera pasó de 24 a 6 billones, una reducción de 18 billones de pesos colombianos.

En junio de 2016, Cárdenas dijo que el país “va a recibir cero pesos” por cuenta de ingresos por petróleo, como efecto de la caída en el precio internacional del crudo.

“De todos los episodios desde el año 80, este es el de la caída más fuerte de los ingresos. Perdimos 3.2% del Producto Interno Bruto (PIB) en ingresos del Gobierno Nacional. En 2013, recibíamos por cuenta del petróleo 23 billones de pesos, y este año vamos a recibir cero”, cimentó durante Congreso de Camacol en Cartagena.

Además, la producción petrolera de Colombia cayó 10.7% en julio 2016, en comparación con el mismo mes de 2015, y se mantuvo por debajo de 1 millón de barriles por día (bpd) ante la baja de los precios del crudo.

Asimismo, la utilidad neta de Ecopetrol, la mayor petrolera de Colombia, disminuyó un 47.8% en el segundo trimestre 2016, frente a igual periodo del año 2015.

¿Y qué otras implicaciones políticas tienen el resultado?

Para Iliana Rodríguez Santibañez, directora Departamento de Derecho y Relaciones Internacionales del Tecnológico de Monterrey Campus Ciudad de México, en Colombia se verá un posicionamiento de la ultraderecha.

La catedrática considera que es necesario estar pendiente de las siguientes reuniones entre el gobierno y la guerrilla, debido a que es necesario tener un acuerdo mejorado que puede incluir a las voces disidentes.

“Ante este escenario tendríamos de vuelta a la derecha conservadora en Colombia”, añade en entrevista con Forbes Centroamérica.

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Los colombianos no quisieron un acuerdo de paz con las FARC.

La tarde del domingo 2 de octubre de 2016, el pueblo de Colombia salió a votar un histórico plebiscito para firmar un acuerdo de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y el grupo paramilitar.

¿El resultado? 50.2% de los participantes votó por el ‘no’, mientras que 49.8% optó por el ‘sí’.

La sorprendente decisión que dio la vuelta al mundo ocurrió mientras 60% de la población se abstuvo de participar en el proceso.

Entre los factores que existieron para que el no ganara fueron la mala imagen de la guerrilla, con 52 años de antigüedad y más 8 millones de víctimas, fue clave entre los habitantes de Colombia.

Una de las partes más cuestionadas del acuerdo fue la garantía al partido político en el que se convertirían las FARC, de cinco escaños en el Senado y cinco en la Cámara de Representantes para los dos siguientes períodos legislativos, informó la BBC.

“Otras objeciones se centraron en que los culpables de crímenes de guerra y de lesa humanidad -tanto de las FARC como de las fuerzas del Estado- no necesariamente irían a la cárcel”, añadió el medio de comunicación inglés.

 

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