Wearables, inteligencia artificial, internet de las cosas, realidad aumentada y unicornios tecnológicos, esos fueron los temas de conversación en el año.

 

Por Helen A. S. Popkin

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El streaming fue grande este año, sin embargo, la piratería de Game of Thrones y The Walking Dead fue aún mayor. Las startups de ciberseguridad cosecharon los beneficios de las intrusiones de seguridad de alto perfil, aunque mucha gente continuó diciendo cosas tontas sobre el cifrado de datos. Vimos el programa Google Glass Explorers morir una muerte en la que nadie lloró, mientras que el Apple Watch se convirtió en una estrella de los wearables. Ver a otras personas jugar videojuegos se volvió mainstream y la realidad virtual se volvió aún más real. Por su parte, el mundo científico sacó el mayor provecho de los hallazgos fósiles. El staff y colaboradores de Forbes analizan lo mejor, peor y más extraño de 2015.

Mientras las empresas de todo el mundo mueven sus operaciones a la nube, exponiéndose a través de miles de dispositivos, el riesgo de ser hackeados crece y más empresas de alto perfil siguen resintiendo esos efectos, entre ellas Target, Sony Pictures, e incluso la Oficina de Administración de Personal del gobierno federal de Estados Unidos.

Wearables: El mercado de wearables se pobló aún más en 2015, con un aumento de ventas de hasta 164% respecto al año pasado. Y hubo varias sorpresas, desde las ventas del Apple Watch hasta los tropiezos de Samsung y el final de Google Glass Explorer. Y no olvidemos a Fitbit

Video: Es sorprendente es que, en una época en la que hay tantas opciones de streaming legales y fáciles de usar, la piratería de series de televisión no se vea ni un poco afectada. Más bien, está por las nubes. Game of Thrones fue la serie más pirateada durante el año, más del doble del segundo lugar de la lista: The Walking Dead.

Startups: Los expertos están divididos sobre la existencia de una burbuja en el mundo del emprendimiento tecnológico, particularmente en lo que se refiere a los unicornios (empresas privadas con valuaciones superiores a los 1,000 millones de dólares). Pero lo más probable es que veamos más de ellos en 2016. En lo que respecta al año que termina, Uber fue el nombre que acaparó todo.

Internet de las cosas: Hay cada vez más objetos conectados a la red, Estados Unidos ya tiene su primera red dedicada al IoT y también ha crecido el número de empresas que quieren volver inteligentes objetos antes desconectados. Los fabricantes de chips (Samsung, Intel y Qualcomm) también han redoblado sus esfuerzos y no podemos olvidar que estamos cada vez más cerca de tener un coche autónomo.

Inteligencia artificial: No, la humanidad aún no llega a los escenarios de ciencia ficción en los que el mecha es más inteligente que el orga, pero ya comenzamos a beneficiarnos de los efectos de la tecnología en el ramo: desde la vigilancia de los bosques hasta su uso en las redes sociales, el software que usamos todos los días en casa o el consultorio médico, la IA se vuelve cada vez más común.

 

 

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