Desde 2005, Miguel Lozano ha encabezado un proceso de transformación paulatino al interior de la filial mexicana del banco canadiense Scotiabank, y las palabras clave que han regido a este proceso son dos: inclusión y diversidad.

Básicamente porque la compañía entendió, asegura el director adjunto de Recursos Humanos de la firma, que la mejor estrategia para desarrollarse era simple: conseguir a toda costa al mejor talento para integrar sus filas, y eso significaba adherir colaboradores sin importar de ninguna forma quiénes fueran, de dónde vinieran o qué preferencias personales tuvieran.

Y al parecer las cosas les salieron bien, porque a 13 años de distancia de este hecho, el ejecutivo asegura que esta medida ha sido crucial para el banco pudiera registrar crecimientos anuales de hasta un 40% en participación de mercado.

 

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Estrategia de integración

Pero, ¿cómo se transformó la compañía para favorecer la inclusión? En entrevista con Forbes México, Lozano explica que lo primero que hizo la empresa para poder abrirse hacia la diversidad fue entender que los paradigmas sobre grupos minoritarios que existen en la sociedad permanecen por culpa de la ignorancia.

“Nosotros lo que hicimos fue ponernos muy en claro que los paradigmas que existen en la sociedad son única y exclusivamente culpa de una falta de educación en el tema, por eso nos informamos, platicamos con las distintas comunidades minoritarias existentes y empezamos a trabajar”, advierte.

De esta manera, Scotiabank consolidó en su interior cuatro grupos enfocados en impulsar este tema. El primero de ellos fue el Lésbico, Gay, Bisexual y Transexual (LGBT), el cual hoy está compuesto por alrededor de 210 miembros directos, de los cuales 170 son personas que pertenecen a esta comunidad, y alrededor de 700 aliados que apoyan las iniciativas del grupo.

Después está el de empoderamiento de la mujer, el cual está enfocado en el desarrollo de políticas para la compañía que permitan que ellas puedan desarrollarse positivamente tanto al interior de la empresa como a las afueras de la misma. Es importante señalar que derivado del trabajo de este grupo, hoy Scotiabank en México tiene siete mujeres ocupando cargos de vicepresidencia directiva y dos al interior de su consejo de administración.

También está el grupo enfocado en personas en situación de discapacidad, que se encarga de trabajar para fortalecer las oportunidades para ellos, así como también para tratar de que los espacios laborales estén adecuados a sus necesidades, para esto el banco mantiene una relación estrecha de apoyo con la organización Éntrale.

Finalmente, está el de generaciones, el cual tiene como meta lograr que se genere una buena convivencia entre las distintas edades de los trabajadores que están al interior de la empresa, ya que, menciona Lozano, hoy no son las mismas necesidades las que tienen los millennials que los baby boomers.

Es importante agregar que en sus políticas de contratación, la compañía, expone Miguel Lozano, enfoca sus búsquedas totalmente en las capacidades y talento de las personas que aplican a sus vacantes.

 

Siguiente paso: Permear a la banca

Pero el ejecutivo no planea que la estrategia de la compañía se quede sólo al interior de sus oficinas, sino que ahora tiene un plan mucho más ambicioso: está buscando llevarla a toda la banca mexicana.

Fue por esta razón que impulsó la creación de un comité de inclusión y diversidad, mismo que él preside, y que está en funcionamiento desde hace año y medio meses, al interior de la Asociación de Bancos de México (ABM).

“Lo que logramos con este comité es que poner el tema de la inclusión sobre la mesa, queremos nosotros compartir con otras instituciones el trabajo que hemos venido realizando para ser más incluyentes, tenemos ya experiencia en el tema y creemos que podemos ayudar a que otros no cometan los errores que nosotros cometimos en este proceso”, asegura.

La idea es que los bancos en México trabajen en políticas entorno a la inclusión que sean transversales, “está bien que estén trabajando en personas con discapacidad o en empoderamiento de las mujeres, sin embargo, para lograr un cambio a fondo se requiere que miren a todos los grupos minoritarios”, comenta Lozano.

El ejecutivo termina señalando que este cambio que se debe gestar en la banca responde en buena medida también al entendimiento de que la sociedad en sí misma ya es diversa. “Tenemos que entender que si nuestros clientes son hoy diversos, nosotros también debemos serlo, las diferencias nos hacen siempre más fuertes”, culmina.

De acuerdo con datos de la Federación Mexicana de Empresarios LGBT+, los grupos minoritarios de nuestro país tienen la capacidad, de ser impulsados, de aportar hasta 80,000 millones de dólares (mdd) al Producto Interno Bruto (PIB) de nuestro territorio.

 

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