En él, James Bond acelera el corazón de bellísimas mujeres mientras su Majestad, la Reina, le predica y dedica su devoción… Deportivo, súper lujoso y de altísimo rendimiento, Aston Martin se instala en México.

 

 

Por Chacho Medina

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En Aston Martin la atención al detalle llega a extremos tan in­usitados como alucinantes: de los 1,600 ingenieros y artesanos que operan su planta de Gaydon en Warwicks­hire, Inglaterra (al noroeste de Londres), tres de ellos se dedican a tiempo completo y exclusivamente al perfeccionamiento del sonido del auto, tanto del sistema que reproduce la “melodía” que disfrutamos entre 5,500 y 7,500 RPM como el aislamiento de la cabina del caótico mundo exterior. Y sí, es que al subirse a uno de estos juguetes se entra a un nuevo y adictivo universo.

De sus modelos nos encanta la espaciosa y elegante cabina del Rapid S, un auto de cuatro puertas que mantiene orgulloso el ADN deportivo de la marca. Le­vantar el cofre de cualquiera de ellos —el DB-9, el Vantage V-8, Vantage V-12 S o el emblemático (flagship) Vanquish— se con­vierte en una obsesión instantá­nea. Furor, las sólo 12 semanas prometidas para entregar un “modesto” Zagato V-12 ó en su defecto el One 77…

“La sensación de placer al vo­lante es inexplicable si no se vive una verdadera y personal driving experience”, nos asegura el joven director general de Aston Martin México, Martin Josephi. “Me preguntaban con insisten­cia, desde hace mucho ya, acerca de cuándo vendría esta joya del diseño inglés a nuestro país. Nos tomó un año de negociaciones lograrlo, pero por fin está aquí”, relataba con orgullo extendiendo ambos brazos hacia los autos durante la inauguración del showroom en la Ciudad de México.

Con estudios de administración de empresas por la Universidad de Swinburne, en Melbourne, Australia, Martin es también representante de la firma italiana Lambor­ghini. Pero, ¿no existe rivalidad entre ellos? “No realmente, son para clientes diferentes con prioridades distintas. Lamborghini es un deportivo mucho más radical”. Vale mencionar que Lambo, con un sólo punto de venta en la capital —en Insurgentes Sur— ha excedido todas las expectativas en México. “Somos un país de apasionados y conocedores coleccionistas. Aquí hay mu­chos que saben”.

Martin lleva gasolina en las venas, como su padre, y su primer nombre hace honor al de la icónica marca que hoy nos reúne. Aquí, casi un mes atrás, Nick Clegg, viceprimer ministro del Reino Unido; la baronesa Jane Bonham Carter, representante de comercio del Reino Unido en México, y Diego Gómez Pickering, recientemente nombrado emba­jador de México en Gran Bretaña, visitaron el espacio celebrando la materialización del proyecto y “el enorme potencial de creci­miento de nuestro país en la próxima década para emerger como uno de los nuevos líderes globales”.

Inevitable es recordar ahora el momento.

A la cita, se sumaron los británicos Julian Jenkins, presidente de Aston Martin para las Amércias; Marek Reichman, director de diseño, y Fernando Macías, socio del proyecto. “Antes de iniciar operaciones ya teníamos vendidos tres autos… Hoy por la mañana cua­tro pedidos más auguran lo mejor”, confirma Fernando satisfecho.

Reichman es el responsable de la estéti­ca actual de la marca. Él tiene la respuesta a la pregunta del millón. ¿Cómo ser actual y conservar la elegancia de la tradición? “Todo se basa en las proporciones, en la justa percepción de cada tendencia.” Reichman ha colaborado a lo largo de su carrera en las mejores firmas del mundo: BMW, Land Rover, Rolls Royce, Lincoln, Mercury y Ford se pre­sumen entre su expertise. “El éxito nace de tres principios: power, beauty & soul…”. Músculo, equilibrio y sensualidad, la perfecta descrip­ción de un Aston Martin.

El primero de estos íconos se diseñó para participar en carreras de ascensión en Aston, en el Reino Unido. El socio de L. Martin, T. Banford, sacrificó su apellido para dar paso al nombre de Aston como deferencia al lugar de la presentación, la sonoridad la marca y para estar en los catálogos siempre al inicio, dentro la lista “A”. Desde entonces, los ingenieros Ban­ford y Martin marcaron la ruta a seguir: “Pura pasión en un race car potente, de competencia; el ganador. Apto para regresar a casa rodando, incluso en compañía de la abuela y el nieto.” Lo que en un Lamborghini es inviable. Se han fabricado sólo 65,000 Aston Martin en toda la historia, claro indicativo de su exclusividad. Con presencia en las carreras de Fórmula 1 en 1923 y victorias en eventos de resistencia tan tradicionales y desgastantes como las 24 horas de Nürburgring, en Alemania, entre muchas otras, el desempeño y la confiabilidad de un Aston Martin están comprobados.

Divertida fue la tarea de realizar las pruebas exhaustivas de suspen­sión independiente y el corrector altimétrico; para ello hay que mover los autos, y nada mejor que ello. Bueno sí, los resultados. No se requieren adaptaciones por topes ni en viajes de la ciudad de la playa…” regresamos a la platica con Martin Josephi. “Además puedes personalizar tu má­quina. Aston Martin ofrece una larga lista de posibilidades y variantes. Acepta y disfruta de los caprichos. Para Aston Martin son aspectos importantes que atender”.

Me confieso admirador y caballero colega del Agente 007. Por lo tanto, una pregunta obligada es: ¿seguiremos deleitándonos con la música de los Aston Martin en sus películas? “Nosotros no pagamos a la franquicia James Bond por eso”, comenta Julian Jenkins, presi­dente de las Américas. “Ya lo decidirán, pero sabemos que están satisfechos tras el éxito de Quantum of Solace y nuestro atrevido perfor­mance con dbs coupé corriendo sobre el hielo. ¡Pasión pura al servicio de su Majestad!”.

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