Cherif Kouachi de 32 años y su hermano mayor Said, de 34, han sido señalados como los principales sospechosos de los asesinatos de 12 personas en París, después de que el presidente Francois Hollande calificara al ataque como una barbarie.

 

Reuters

 

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Doce años atrás, uno de los hermanos sospechosos de los asesinatos en el semanario satírico Charlie Hebdo era un joven como muchos otros en Francia, más interesado en mujeres y fumar hachís que en defender al Profeta Mahoma.

Pero entre 2003, cuando Cherif Kouachi repartía pizzas y soñaba con ser una estrella del rap, y el miércoles, cuando él y su hermano fueron identificados como los principales sospechosos del asesinato de 12 personas en París, pasó de alborotador a ser el hombre más buscado en Francia.

Kouachi, de 32 años, y su hermano mayor Said, de 34, son perseguidos en una cacería humana después de lo que el presidente Francois Hollande calificó de un ataque terrorista de una “excepcional barbarie” contra periodistas y dos policías.

Cómo Kouachi -descrito como un “cero a la izquierda” por su abogado durante un juicio del 2005 por su participación en una célula que enviaba jóvenes franceses voluntarios a luchar en Irak- se encaminó hacia el radicalismo es una historia cada vez más familiar en Francia y otros países accidentales.

Ya han surgido preguntas sobre cómo un ex convicto conocido por los servicios de inteligencia por su inclinación radical pudo haber cometido la masacre del miércoles.

Nacido en el este de París de padres argelinos que murieron cuando los hermanos eran niños, Kouachi creció en un orfanato en la ciudad occidental de Rennes. Con un diploma de profesor de deporte, Kouachi regresó a París y trabajó como repartidor de pizzas.

“Formaba parte de un grupo de jóvenes que estaban un poco perdidos, confundidos, que no eran fanáticos en el sentido literal de la palabra”, dijo su ex abogado Vincent Ollivier al diario Liberation.

“No había pensado mucho en el Islam y no parecía muy decidido”, agregó.

En un documental del 2005 del canal France 3, que incluye imágenes tomadas en un centro comunal de París, se ve a Kouachi rapeando en inglés, vestido de jeans y una camiseta amplia, además de una gorra de béisbol.

Pese a antecedentes por vender drogas y robo, las personas lo describían como alguien más interesado en chicas lindas y la música que en el Corán. Pero eso fue antes de que conociera a Farid Benyettou.

 

Entrenamiento amateur

Apenas un año mayor que Kouachi, Benyettou practicaba una forma estricta del salafismo, y actuaba como mentor de varios jóvenes en el barrio que habían comenzado a asistir a una popular mezquita en el noreste de París, lugar donde residen muchos inmigrantes.

Con Benyettou a su lado, Kouachi comenzó a asistir a clases de oración. Empezó a ver videos yihadistas y se dejó la barba.

Kouachi testificó durante su juicio del 2008 que Benyettou le enseñó que los suicidas con bombas morían como mártires. Agregó que lo afectó profundamente el abuso a prisioneros por soldados estadounidenses en la cárcel de Abu Ghraib en Irak.

La célula encabezada por Benyettou envió a una decena de jóvenes, todos menores de 25 años, a Irak.

Si bien sus convicciones eran firmes, su entrenamiento era amateur. El grupo trotaba en un parque un par de veces para ponerse en forma, y una vez tuvo un entrenamiento secreto sobre cómo usar rifles Kalashnikov pero con dibujos.

El 25 de enero del 2005, Kouachi fue arrestado cuando se preparaba para viajar a Siria en camino hacia Irak en una acción policial para capturar a la célula en la que también cayó Benyettou. En su juicio, Kouachi dijo que le había entrado miedo.

“Mientras se acercaba la fecha, cada vez más quería dar marcha atrás. Pero si no me atrevía a hacerlo, me arriesgaba a ser visto como un cobarde”, dijo a los jueces en ese entonces.

Fue sentenciado a tres años de prisión en 2008, pero cumplió solo 18 meses en dos de las cárceles más duras de Francia. La experiencia lo cambió para bien, recuerda el abogado Ollivier: “Ya no hablaba más (del extremismo). No era el mismo”.

Su cuerpo también cambió por el entrenamiento en la prisión: “Un mequetrefe que se volvió fornido”, dijo Ollivier.

Un trabajador social entrevistado en el documental de France 3 recordó que, mientras estaba detenido a la espera del juicio, Kouachi comenzó a entender que había sido manipulado por Benyettou.

Pero para entonces era demasiado tarde.

Tras cumplir su sentencia, Kouachi fue llevado a la policía de nuevo en el 2010. Se sospechaba que era parte de un grupo que intentaba sacar de prisión a Smain Ali Belkacem, autor de un ataque en 1995 contra el sistema de transporte de París que causó la muerte de ocho personas e hirió a 120.

Pero la policía tenía poca evidencia en su contra más que algunos videos radicales y discursos de al Qaeda encontrados durante un allanamiento en su casa, y un registro de internet que mostraba que Kouachi había buscado sitios de internet yihadistas.

Fue descartado del caso, algo a lo que se hará referencia en el futuro mientras Francia intenta entender cuánto conocimiento tenía la policía del supuesto autor del peor ataque que ha sufrido en décadas.

 

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