Hablamos con Octavio García, director creativo de Audemars Piguet, sobre cómo crear un reloj hoy en día. El ingenioso diseñador industrial de origen mexicano toma como fuentes de inspiración la moda, los autos, el cine y la música.

 

Por Regina Rocha

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¿Cómo lograr un buen diseño que entienda y respete el alma de la compañía y que, al mismo tiempo, sea capaz de avanzar de manera signifi­cativa? Octavio García nos comenta que el mejor diseño, en el ám­bito que sea, es el que es útil y funciona sin fricciones. Tuvimos la oportunidad de entrevistar al director de arte de la empresa familiar independiente fun­dada en 1875 y radicada en Le Brassus, Suiza. El diseñador —zurdo, por cier­to— toma como fuentes de inspiración la moda, los autos, el cine y la música. Comenta que es imperativo entender completamente la historia y la cultura de la empresa en la que se trabaja, así como conocer el proceso industrial de la misma, para ser capaz de proponer ideas que le sean útiles a la marca.

Como buen creativo afirma que, para que coincidan diseño y tec­nología en una máquina, el diseño juega un papel líder y promueve la sinergia de los diferentes equipos alrededor de un concepto sólido. Y aquí coincide con el ilustre diseñador y artista argen­tino Tomás Maldona­do: “La forma tiene por misión no sólo alcanzar un alto nivel estético, sino hacer evidentes determinadas significaciones y resolver problemas de carácter prácti­co relativos a la fabricación y el uso”. Octavio nos explica también que otro tema destacable es la materia prima que se utiliza. En Audemars Piguet tienen un departamento en­focado solamente en buscar avances en materiales.

El equipo de diseño normalmen­te empieza con la materia prima en mente. Como ejemplo nos muestra el reloj Royal Oak Offshore Limited Editions mientras nos relata que, con los experimentos hechos ante­riormente, desarrollaron una vasta paleta de materiales entre los cuales escoger, cuya mayoría no sólo lucen bien, sino que son resistentes en el uso diario. Otro ejemplo que nos proporciona es que el original Royal Oak rompió un paradigma en cuanto a la noción de “materiales adecua­dos” en la alta relojería, al transfor­mar el acero en un material precioso a través del trabajo artesanal.

Octavio subraya la importancia de que tecnología y diseño contribuyan juntos a una experiencia única y de valor duradero para los clientes. Y hace hincapié en que el reto que mueve a diseñadores e ingenieros es encontrar las técnicas adecuadas para desarrollar ideas específicas, precisamente la raison d’être de Audemars Piguet: desafiar a sus clientes con productos innovadores. Otra mues­tra de los avances tec­nológicos es el modelo Royal Oak Offshore Selfwinding Tourbillon Chronograph. Octavio nos explica que, ya que Au­demars Piguet es conocido por su maestría en el complejo arte del Tourbillon Chronograph, incorporar un mecanismo de cuerda automáti­co fue el siguiente paso lógico para mantener su posición como líderes en el rango de cronógrafos depor­tivos de prestigio. El mecanismo está en el borde exterior exponien­do completamente la belleza del cronógrafo terminado a mano, lo que ilustra el espíritu creativo aplicado de una manera útil.

Con respecto a su mercado obje­tivo nos indica que tienen una gama de productos bien equilibrada, para ofrecer desde relojes relativamente accesibles hasta gamas muy exclusi­vas. El diseño de los relojes lo realiza un equipo de cuatro personas: tres diseñadores industriales dedica­dos al desarrollo del producto y un diseñador técnico con preparación en ingeniería relojera. Su línea de desarrollo de productos y calendario de lanzamiento se centra en la cons­trucción de la marca; por lo tanto, todos los grandes lanzamientos con­tribuyen a largo plazo y no tienen un número determinado ni obligatorio de presentaciones al año.

El proceso de diseño es relativa­mente corto, aproximadamente de uno a tres meses, dependiendo del proyecto. Además, desde el principio integran el uso de software 3D, y junto con este tipo de impresión han reducido drásticamente la necesi­dad de creación de prototipos, así como los plazos de entrega. Lo que es más largo es el proceso entero de industrialización, que puede tomar hasta tres años como en el caso de los modelos con calibres hechos a medida como el Millenary 4101.

Para él, su trabajo es una ben­dición, porque pertenece a una compañía independiente con mar­cada pasión y respeto por el trabajo manual y la creatividad.

Haciendo un recorrido por la entrevista, nos encontramos con una persona apasionada por su trabajo; es un lujo que mantiene al disfru­tar y sumergirse en los procesos creativos de su día a día. Cuando preguntamos si tiene algún reto en mente obtenemos un misterioso sí. Habrá que dar tiempo al diseñador del tiempo.

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