Datos sugieren que China registró en el primer trimestre su crecimiento más débil desde la crisis financiera global.

 

 Reuters

PEKIN – Las probabilidades de que Pekín intervenga para apoyar a la economía china ralentizada están aumentando debido a una serie de datos que sugieren que China registró en el primer trimestre su crecimiento más débil desde la crisis financiera global.

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El dolor económico podría no haber terminado, ya que algunos economistas pronostican que la desaceleración podría profundizarse aún más en el segundo trimestre del año.

Todo ello se suma a la creciente presión para que Pekín brinde un impulso a la economía si el Gobierno desea cumplir su objetivo de crecimiento anual en torno a un 7.5%.

“El Gobierno probablemente tendrá que proporcionar algunas medidas de apoyo”, dijo Wei Yao, economista para China de Societe Generale en Hong Kong. “Creo que la desaceleración no ha terminado todavía y nuestra expectativa es que la ralentización continuará en el segundo trimestre”, agregó.

Un sondeo preliminar publicado el lunes mostró que el sector manufacturero se contrajo en marzo por tercer mes consecutivo. Esto sigue a unas cifras de producción industrial más débiles que lo esperado para enero y febrero y una fuerte caída de las exportaciones.

Los datos fabriles pesaron sobre los mercados mundiales, por la preocupación de los inversionistas sobre el impacto de una desaceleración en China en la economía mundial, aunque las acciones chinas que cotizan en Hong Kong subieron por la esperanza de que Pekín ofrezca medidas de estímulo.

 

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