Por Pierre-Claude Blaise*

Se calcula que para 2021 el comercio electrónico representará el 17.5% de las ventas totales en retail en todo el mundo, un incremento considerable tomando en cuenta que hoy en día alcanza el 12%; sin embargo, en México apenas representa el 2%, un gran rezago en comparación con naciones como China, donde representa el 29%.

Estos datos de eMarketer nos demuestran que el ecosistema del comercio electrónico en México se encuentra en una etapa emergente y, si bien existen muchos factores de los cuales depende su evolución, el marco normativo es uno de ellos.

Como en cualquier industria, las disposiciones legales son necesarias para regular la participación de todos los actores; no obstante, es necesario que éstas se mantengan a la vanguardia de los cambios y al tanto de las transformaciones que experimentan los comercios en línea y los consumidores.

Replantearnos las regulaciones, desde una perspectiva más cercana a la realidad de estos días en donde la tecnología avanza mucho más rápido, sugiere plantearnos normas y regulaciones flexibles, enfocadas en el empoderamiento de los consumidores, así como el fomento a la autorregulación por parte de las empresas.

Con autorregulación me refiero a la capacidad de las industrias en el rubro de establecer lineamientos que solucionan fallas de mercado. Por ejemplo, algunos modelos de negocio basados en tecnología digital regulan los precios a los que los oferentes pueden vender sus productos, tal como lo ha hecho iTunes Store, determinando tarifas máximas para la descarga de música.

Otro ejemplo claro está en las plataformas de movilidad urbana, las cuales han establecido sistemas como el de rastreo en los viajes y la calificación tanto de conductores como de pasajeros para incentivar prácticas óptimas.

Un aspecto más que los negocios digitales han intentado regular —con éxito en la mayoría de los casos— es el suministro de información, como lo hace eBay, plataforma de comercio electrónico que introdujo un sistema de verificación de identidad de sus vendedores, lo que brinda confianza a los consumidores sobre el éxito de alguna compra a través de su sitio.

Como vemos, algunas preocupaciones sobre el funcionamiento del mercado pueden ser solucionadas desde las mismas compañías sin necesidad de la intervención regulatoria de un ente gubernamental. Por ello es urgente que las autoridades desarrollen la sensibilidad para identificar los vicios del mercado que pueden resolverse desde la innovación de las empresas y los que no, así las normas diseñadas en favor de la competitividad y la seguridad de los consumidores pueden ser mejor enfocadas y evitar imponer requisitos que dupliquen la atención de fallas de mercado ya solventadas.

Asimismo, la industria debe tomar la iniciativa y acercarse a los actores que diseñan las leyes para sensibilizarlos sobre temas que podrían parecer lejanos para estos actores. De igual forma, debe ser la principal impulsora de mejores prácticas, y divulgar insights valiosos que den pie a estudios y propuestas para discutir con quienes elaboran las leyes.

Es claro que la participación del gobierno como propiciador de un terreno fértil para la evolución del e-commerce en México es clave, mientras tanto, los principales actores dentro de la industria deben demostrar que los acuerdos valen para todos y así, poder empujar los cambios necesarios desde el terreno normativo.

*Director de la Asociación Mexicana de Venta Online.

 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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