El problema de la economía no es la demanda interna, sino la limitada producción industrial nacional.

 

 

Contrario a lo que los mercados y autoridades argumentan, la economía mexicana no sufre de debilidad de la demanda interna, sino más bien de limitada capacidad productiva nacional. La demanda está siendo estimulada por las prolongadas políticas expansivas, pero la producción nacional no responde.

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El reporte industrial de junio vino a confirmar la prolongación de la debilidad económica hasta mediados del año, básicamente explicada por los problemas estructurales de la industria mexicana. La producción industrial se contrajo 0.18% en junio, con respecto a mayo y solo creció 2% a tasa anual.

La construcción continuó su avance lento pero constante y la producción de electricidad y agua se movió ligeramente a terreno positivo. Esto confirma que el mercado interno si responde a los estímulos de política en marcha.

Las manufacturas, por el contrario, cayeron en el mes después de haber sido el sector que ha mantenido a flote a la producción industrial. Dado el continuo avance de las exportaciones manufactureras, la contracción mensual en su producción tiene que ver básicamente con cuellos de botella internos.

No hay duda de que el mercado interno está respondiendo a las políticas fiscal y monetaria expansivas, como lo refleja el avance del indicador del consumo privado. Sin embargo, el consumo de bienes importados crece a una velocidad superior a la del consumo de bienes nacionales, como lo señala el mismo indicador del Inegi en términos desestacionalizados.

Así, en una economía con limitada capacidad de oferta productiva nacional, la demanda adicional generada por políticas expansivas encuentra acomodo en mayor inflación e importaciones, en lugar de en mayor producción nacional. Esto es en gran medida lo que refleja la contracción de la producción manufacturera en junio: un desplazamiento de la producción nacional por las importaciones.

De hecho, el problema de la economía no es que el mercado interno esté débil, sino más bien que la penetración de importaciones es tan fuerte que está desplazando la producción nacional. El exceso de demanda no está siendo satisfecho por los productores nacionales porque no tienen capacidad de producir, sino más bien por un mayor flujo de importaciones y también por mayores precios al consumidor.

La economía enfrenta un problema de debilidad estructural que limita a la oferta productiva nacional. Esto se confirma también por el lado de la inversión fija, en donde se reporta una aceleración de las importaciones de bienes de capital por encima de la ofrecida por la industria nacional.

Esta prolongación de la debilidad estructural industrial está reflejada en una actividad económica que solo reportó un avance anual de alrededor de 1.2% en el segundo trimestre, después de un 1.8% en el trimestre previo y 1.6% en el mismo periodo del año pasado. En términos desestacionalizados, la actividad solo avanzó ligeramente a un ritmo de 0.5% en el segundo trimestre, después de un 0.3% en el trimestre previo.

Sin embargo, la gran sorpresa es que el indicador de actividad económica de junio reportará una caída de alrededor de 0.5% con respecto a mayo. Lo cual es evidencia de que la economía lejos de haber avanzado continuó mostrando debilidad hacia mediados del año.

 

 

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Página web: Alfredo Coutino

 

 

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