Por Natalí Faxas

Si antes, las estrategias de los bancos comerciales en materia de seguridad se concentraban en proteger el dinero y consecuentemente sus bóvedas, hoy son las transacciones electrónicas las que ocupan esta prioridad. La tecnología, como en todo, transformó los mecanismos de protección del sistema bancario de República Dominicana, y empujó a la ciberseguridad a la cima de sus prioridades.

Esta transformación también ha dejado en evidencia que los millennials continúan marcando pautas de consumo y servicio. Así han coincidido, en entrevistas separadas, el administrador general de Banreservas, Simón Lizardo Mézquita, y el primer vicepresidente del banco Scotiabank, Robert A. Williams.

Los millennials, explica Lizardo, exigen una experiencia del cliente más auténtica, que incluye productos y precios basados en perfiles personalizados, aprobaciones instantáneas de préstamos, autenticación digital, pagos en tiempo real, seguridad cibernética. “Todo esto disponible en sus plataformas digitales, que continúan siendo altamente disruptivas”. Robert Williams apunta que “hoy en día los clientes son más educados, y por ende exigen un nivel mayor de servicio”.

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Para 2020, según la Oficina Nacional de Estadística (ONE), el 53% de la población económicamente activa será millennial. Un sondeo realizado por un grupo de investigadores del Departamento de Sistema de Pagos del Banco Central arrojó que solo un 6% de los encuestados “Los millennials y su interacción con los sistemas de pagos”, no tenía ningún tipo de cuenta bancaria.  Los números dejan clara la participación de esta generación en el sistema bancario dominicano.

Williams menciona la ciberseguridad como uno de los grandes retos de este sector y, a la vez, la define como la principal prioridad en materia de seguridad que tiene Scotiabank. Agrega que en este banco se han implementado diversos mecanismos de seguridad. El propósito es evitar errores humanos, la protección a accesos no autorizados, bloqueo de ataques, detección y protección de intrusos, entre otros.

“La protección de identidad, fraudes electrónicos, negación de servicio, robo de información han requerido que la banca adopte un modelo de gestión de ciberseguridad que incluya la gobernanza y, sobretodo, la cultura interna que contribuya a la administración de estos riesgos tecnológicos”, agrega el administrador de Banreservas.

A juicio de Simón Lizardo, la banca dominicana tiene dos retos por delante: el impacto de los millennials sobre la demanda de productos y servicios financieros, y la competencia con las empresas financieras tecnológicas, las Fintech.

Sobre las Fintech, explica que como operan en un entorno regulatorio distinto de los bancos, estas compañías han tocado líneas específicas del negocio, ofreciendo servicios bancarios por una fracción del precio, directamente en las plataformas digitales preferidas por los millennials.

“Creo que ambos desafíos son oportunidades. En cuanto a los millennials, mantener ventajas competitivas satisfaciendo las exigencias de estos clientes requerirá de un replanteamiento del modelo de negocios tradicional, apuntando hacia una transformación digital integral”, reflexiona Simón Lizardo. Y sobre las Fintech, agrega que la industria deberá reconocer que en el largo plazo los beneficios de colaboración superarán los de la competencia: “La visión será bancos y empresas Fintech, aliados estratégicamente”.

 

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