Los miles de millones de euros que los bancos de la zona apartaron para cubrir la morosidad futura podrían haber reducido sustancialmente las posibilidades de que las instituciones no superen las pruebas de estrés.

 

Reuters

LONDRES – Las decenas de miles de millones de euros que los bancos de la zona euro apartaron para cubrir la morosidad futura en sus últimas cuentas anuales podrían haber reducido sustancialmente las posibilidades de que las instituciones no superen las pruebas de estrés del BCE en los próximos meses.

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Un total de 71,500 millones de euros (99,300 millones de dólares) fueron provisionados en el 2013 por los 20 mayores bancos cotizados que tendrán que realizar el ejercicio, según un análisis de sus informes anuales realizado por Reuters.

Muchos también reforzaron sus ratios de solvencia ampliando capital y acumulando ganancias.

Si esto se replicara en las 128 entidades que se someterán a las pruebas que el Banco Central Europeo (BCE) quiere completar antes de octubre, podría darse la situación de que ninguna suspenda o sea obligada a captar capital nuevo.

Esas limitadas consecuencias contribuyeron a desacreditar pruebas anteriores llevadas a cabo por el organismo de control financiero de la Unión Europea, la Autoridad Bancaria Europea (EBA), una de las razones por las cuales el BCE está dispuesto a demostrar que su nuevo ejercicio será realmente difícil para los bancos de la región.

Aunque algunos analistas han sugerido que si el BCE no fuerza el cierre de algún banco tras sus propias pruebas podría volver a minar la credibilidad del ejercicio, muchos consideran más importante que el análisis cree un sistema bancario más fuerte, algo que los datos indican está sucediendo.

“Se han adoptado un montón de medidas”, dijo Carla Antunes da Silva, jefa de análisis de banca europea en Credit Suisse. “No creo que sea necesario tener un día del juicio en el que un gran banco tenga que fracasar”.

“Hace unos años, si le hubieran preguntado a los inversionistas lo que querían ver en las pruebas de resistencia, habrían dicho ‘cadáveres’, pero ya no”, añadió.

Una encuesta realizada el mes pasado a 200 clientes de su propio banco concluyó que muy pocos veían como algo esencial para la credibilidad de las pruebas de estrés del BCE que un gran banco no las superara.

El propio presidente del BCE, Mario Draghi, ha subrayado los logros ya alcanzados desde que conocieron sus planes y dijo este mes que tenía mucha confianza en que las pruebas descubrieran “un sistema bancario más fuerte que el que teníamos antes de anunciarlo”.

La EBA, que coordinará las pruebas de estrés de este año con el BCE, dijo que los inversionistas estaban interesados ​​no sólo en si los bancos aprobaban o suspendían, sino en ver su capacidad de soportar tensiones y comprobar la reacción de los supervisores a los resultados.

“La credibilidad de la prueba de esfuerzo en toda la UE se basa en la transparencia, los participantes del mercado determinarán por sí mismos cómo están afrontando los aspectos vulnerables, que aún queden, los supervisores y los bancos”, agregó.

 

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