La opción de reducir la tasa referencial del Banco de Inglaterra por debajo de su actual nivel récord de 0.5%, no parece estar en la lista de políticas del banco central.

 

Reuters

 

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Las probabilidades de que el Banco de Inglaterra siga el ejemplo del Banco Central Europeo (BCE) y recorte su tasa de interés referencial parecen ser muy pequeñas.

La economía británica permanece debilitada y el próximo gobernador del banco central, el canadiense Mark Carney, probablemente quiera enviar una clara señal de sus intenciones cuando asuma el cargo en julio.

Aun así, la opción de reducir la tasa referencial del Banco de Inglaterra por debajo de su actual nivel récord de 0.5% -donde ha estado por cuatro años- no parece estar en la lista de políticas del banco central, por varias razones.

El mismo Carney señaló la preocupación de los principales consejeros del Banco de Inglaterra acerca de que el recorte en la tasa podría ser contraproducente, durante su única evaluación detallada hasta el momento sobre la economía británica en una presentación ante los legisladores en febrero.

El banco ha argumentado que un recorte mayor afectaría las ganancias de las sociedades constructoras británicas -mutualmente propiedad de instituciones de créditos hipotecarios- y podría dañar una importante fuente de crédito en la economía.

“Necesitamos nuestras sociedades constructoras. Como el apetito de los bancos por otorgar crédito ha disminuido, las sociedades ahora proveen el 22% del crédito hipotecario bruto, en comparación con el 13% el 2009”, dijo Jim Leaviss, analista en M&G Investments.

Otro gran obstáculo para un sorpresivo recorte en las tasas sería la continua oposición a nuevas medidas para estimular la economía por parte de la mayoría de quienes deciden las tasas del Banco de Inglaterra.

Seis de los nueve miembros del Comité de Política Monetaria (MPC, por su sigla en inglés) votaron en cada uno de los últimos tres meses en contra de expandir un programa de compras de bonos por parte del Gobierno, hasta la fecha el arma más agresiva del banco para incentivar la demanda.

La opción de un recorte en la tasa referencial sería un gran cambio y ninguno de los 60 economistas consultados por Reuters el miércoles predijeron una medida así para lo que resta del año.

“El primer obstáculo que hay que superar es que hay que persuadir al MPC de que hay necesidades de más flexibilización”, dijo Simon Hayes, economista en Barclays Capital. “Para mí, ese es el mayor impedimento para cualquier otra cosa más interesante en el frente de la política”, agregó.

 

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