La compañía permite crear un perfil central que se utiliza en todas las plataformas, de Spotify a YouTube, impulsando las ganancias de los artistas.

 

Por Zach O’Malley Greenbug

 

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Durante los últimos 18 meses, la mayor parte de la conversación acerca del streaming musical ha girado en torno a las diminutas regalías pagadas por las compañías que ofrecen esos servicios. Eso es parte de lo que orilló a Taylor Swift a retirar de su música de Spotify y al vocalista de Radiohead Thom Yorke a llamar a la empresa sueca “el último pedo desesperado de un cuerpo a punto de morir”.

De hecho, la tarifa por reproducción por lo general son de sólo una fracción de un centavo, ridiculizado por muchos como “una ganancia de centavos”. Spotify paga a los titulares de derechos un promedio entre 0.006 y 0.0084 dólares por cada reproducción, lo que significa que una canción tendría que ser tocada más de 100 veces para igualar una descarga digital.

Pero limitar la propia visión del streaming a tales comparaciones es ignorar los beneficios secundarios que pueden añadir un poco de dinero a la mezcla. Los defensores han promocionado al streaming como una forma de aumentar la exposición de los artistas, aunque no han tenido los datos suficientes para respaldarlo. Eso está empezando a cambiar gracias a cifras publicadas recientemente por Bandpage.

La compañía con sede en San Francisco –que ha levantado más de 27 mdd de fondos de riesgo desde su creación en 2009– permite crear un perfil central que se utiliza en todas las plataformas, de Spotify a YouTube. Ahora Bandpage reveló algunos datos fascinantes sobre artículos que los artistas ponen a la venta a través de estas plataformas.

“Lo que estamos descubriendo es que estos servicios de streaming han creado un ambiente que es extraordinariamente propicio para vender a sus clientes”, dice Sider, un miembro de la lista Forbes de menores de 30. “Vemos que hay una prueba estadísticamente significativa de que los clientes de estos servicios tienen una mayor probabilidad [de compra].”

Hay más de 500,000 músicos en Bandpage –incluyendo a superestrellas como Beyoncé– y según Sider, obtienen porcentajes de clics alrededor de cinco veces superiores al a promedio de la industria cuando anuncian mercancía, entradas VIP y experiencias a través de servicios como Spotify. Algunos artistas están haciendo más de 1,000 dólares al día.

Este tipo de monetización sólo es posible gracias a la escala. Cuando los músicos conectan su información en la red de plataformas de Bandpage, reciben diez veces el número de impresiones diarias que recibirían en sus propios sitios web.

“A medida que el acceso instantáneo a la música se vuelve cada vez más atractivo para los a los fans, el acceso crea oportunidades para los artistas que no existían antes”, dijo Bruce Flohr, de Red Light Management. “Bandpage ayuda a hacer del acceso no sólo una mejor experiencia para el consumidor sino que también permite que el artista tenga una conexión directa con sus fans y aumenta los ingresos.”

El modelo comercial de Bandpage es bastante sencillo. Los artistas pueden inscribirse y publicar de forma gratuita. Si un artículo se vende, Bandpage se lleva una comisión de 15%. Esto representa sólo una forma en que los músicos pueden obtener beneficios económicos por su presencia en línea; empresas como Mobile Roadie y Topspin (adquiridas por Bets a principios de este año) ofrecen otros.

En términos más generales, la parte más atractiva para los artistas es el surgimiento de mejores formas de dirigirse a sus clientes, los cuales, al combinarse con servicios populares como Spotify, donde los usuarios que ya conocen a un artista pasan su tiempo, el resultado puede ser un aumento en los ingresos relacionados con la reproducción.

Desde luego que hay muchas voces en la industria que se apresuran a señalar que estos avances aún están muy lejos de una solución ideal.

“Los artistas se ven obligados a usar sus grabaciones como regalos; y esas grabaciones son a su vez utilizadas para promover las ventas de boletos para conciertos, la venta de mercancía y otros métodos para improvisar fuentes de ingresos para ganarse la vida”, dice el veterano abogado de entretenimiento Bernie Resnick. “Hasta que llegue el día en que los pagos por streaming sean de más de fracciones de un centavo… los artistas tendrán que devaluar sus grabaciones.”

Por su parte, Sider admite que hay más por hacer.

“Estamos apenas comenzando a ver qué significa esto. Las pruebas son reales, de verdaderos artistas y de servicios de streaming reales. Sólo tenemos que seguir escalándolos”, afirma.

 

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