La institución fue uno de los colocadores en la primera emisión de Certificados de Infraestructura Escolar Nacional (CIEN), y en 2016 apostará por nuevas colocaciones a fin de lograr que el gobierno obtenga 50,000 millones de pesos para mejorar las condiciones de las escuelas.

 

Por Nayeli Meza y Viridiana Mendoza

El gobierno federal planea que 2016 sea clave para los inversionistas. Será el próximo año cuando la Fibra E y los Certificados de Infraestructura Escolar Nacional (CIEN) se consoliden como alternativa de inversión y provean recursos para infraestructura ante los recortes presupuestales.

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Durante 2015, la baja en el precio del petróleo y la desaceleración generaron ajustes cercanos al 3% del PIB en el gasto del gobierno. Ante este escenario, se crearon estos dos vehículos de inversión que buscan elevar la participación del sector privado en los proyectos de infraestructura.

Mientras que la Fibra E será crucial para mantener y renovar proyectos de energía e infraestructura existentes, los CIEN permitirán mejorar las condiciones de más de 30,000 escuelas.

“Ésta es una nueva estructura que permite anticipar, con recaudaciones futuras, recursos para renovar y mantener infraestructura que es esencial para mejorar la calidad de la educación. Se trata de un instrumento que por primera vez atenderá a un sector básico para el desarrollo con la participación del sector financiero”, dice en entrevista Emilio Romano, CEO de Bank of América Merrill Lynch.

La institución fungió como colocadora de la primera emisión de certificados por 8,581 millones de pesos. Aunque la calificadora Fitch Ratings preveía que la primera colocación podría ser por 15,000 millones de pesos, Emilio Romano explica que esta primera emisión proyectaba levantar sólo 4,000 millones de pesos.

En total se recibieron 42 posturas por 14,822 mdp provenientes de 23 inversionistas institucionales. La primera etapa de los CIEN contempla la mejora en infraestructura de más de 16,000 escuelas.

“Hablamos de un activo que es muy atractivo y muy líquido; los inversionistas tienen una opción que resulta estable y bien respaldada. Por su parte, los proyectos cuentan con una alternativa de fondeo a una tasa muy favorable”, dice Romano.

El pago por cupón de la primera emisión será de 8%, con una tasa fija a 23 años. El pago será de manera semestral y el diferencial será de 135 puntos base frente al bono M31 del gobierno federal.

Por otro lado, dice Romano, estos instrumentos pueden contribuir a una mayor transparencia fiscal.

“Se pidieron esquemas adicionales para garantizar la transparencia en el uso de los recursos. Hay una claridad muy importante del gobierno federal y de los gobiernos estatales en la importancia que debe haber en el manejo transparente, oportuno y efectivo de estos recursos destinados a infraestructura.”

 

¿Por qué surgieron?

Aunque México gasta más de 5% del Producto Interno Bruto (PIB) en educación, 11.5% de las escuelas de nivel básico no cuentan con baños, según el Censo de Escuelas, Maestros y Alumnos de Educación Básica y Especial 2013 (Cemabe) realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

En algunos lugares como Chiapas, Guerrero y Oaxaca la ausencia de sanitarios funcionales aumenta a casi 50%.

Por su parte, las Afore, que son los principales inversionistas institucionales, tienen bajo administración activos equivalentes a 14% del PIB (2.5 billones de pesos) y están obligadas, por ley, a invertir una proporción de 80% de los recursos en valores del mercado nacional.

“Estos dos nuevos instrumentos serán una opción interesante para las Afore; hay posibilidades de que ofrezcan rendimientos de entre 10 y 15%. Implicarán un riesgo más alto, pero las instituciones deberán poder evaluarlos”, indica Carlos Noriega, presidente de la Asociación Mexicana de Afores.

 

El futuro

Cuando la posibilidad de emitir bonos educativos se puso sobre la mesa, se habló de algún tipo de incentivo fiscal para los inversionistas. Lo cierto, ahora, es que estos certificados se emitieron con una tasa atractiva; sin embargo, no tendrán un tratamiento fiscal especial.

“Estos bonos no tienen un tratamiento fiscal especial; tienen el mismo tratamiento de una emisión de este tipo, y está bien, porque hace que tenga consistencia con otros tratamientos fiscales de inversiones similares que existen en la BMV”, dice Emilio Romano.

El directivo adelanta que Bank of America Merryll Lynch será agente colocador de futuras emisiones de Certificados de Infraestructura Escolar Nacional (CIEN), con el que, confía, se podrán obtener los 50,000 millones de pesos proyectados para los próximos tres años.

“Seguiremos trabajando en futuras emisiones. Nos resulta vital que el mercado asimile estos nuevos vehículos, pues permiten no desacelerar la inversión en infraestructura.”

Con respecto a la Fibra E, Emilio Romano afirma que la institución también explora la estructuración de estos mecanismos, que resultan atractivos principalmente porque monetizan activos con flujos estables.

 

Para conocer más sobre el tema:

10 claves para entender los bonos educativos

Lo bueno, lo malo y lo feo de los bonos educativos

 

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