Que el Banco de México (Banxico) elevara su tasa de interés en 50 puntos base, para llevarla a un nivel no visto desde abril de 2009, fue una decisión unánime de su Junta de Gobierno, revelaron las minutas de su última reunión de política monetaria.

Con esta medida, el banco central pretende evitar los contagios al proceso de formación de precios en la economía, anclar las expectativas de inflación y reforzar la contribución de la política monetaria al proceso de convergencia de la inflación a su meta, indicó el documento publicado este jueves 23 de febrero.

Agrega que el banco también seguirá de cerca la posición monetaria relativa entre México y Estados Unidos y la evolución de la brecha del producto para estar en posibilidad de seguir tomando medidas para lograr la convergencia eficiente de la inflación al objetivo de 3.0 por ciento +/- un punto.

Banxico espera que la inflación durante  2017 se vea afectada por el aumento de precios a productos y servicios derivados de la depreciación del peso y el impacto por el gasolinazo.

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Así, el pasado 9 de febrero, los cinco integrantes de la Junta votaron a favor de subir en 50 puntos base la tasa de interés interbancaria a un día, ubicándola en 6.25%, un nivel no había sido visto desde abril de 2009, cuando el país enfrentaba una crisis financiera derivada de los bonos basura inmobiliarios de Estados Unidos.

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“Hacia adelante, la Junta de Gobierno seguirá muy de cerca la evolución de todos los determinantes de la inflación y sus expectativas de mediano y largo plazo, en especial del traspaso potencial de las variaciones del tipo de cambio y de las cotizaciones de las gasolinas al resto de los precios, así como la posición monetaria relativa entre México y Estados Unidos y la evolución de la brecha del producto”, indican las minutas.

El texto agrega que Banxico tiene el objetivo “de estar en posibilidad de continuar tomando las medidas necesarias para lograr la convergencia eficiente de la inflación al objetivo de 3.0%”.

“Se prevé que durante 2017 la inflación se ubique por arriba de la cota superior del intervalo de variación del Banco de México, si bien se espera que a finales de ese año retome una tendencia convergente hacia la meta y se sitúe cerca de 3 por ciento al cierre de 2018”, dijo.

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El documento también menciona que la mayoría de los miembros reconoció que el complejo entorno externo de incertidumbre respecto de la relación bilateral con Estados Unidos ha influido en la confianza de los consumidores y las empresas, así como en la inversión extranjera directa y en los flujos de remesas hacia el país.

Además, la mayoría consideró que el balance de riesgos para el crecimiento siguió deteriorándose, y que entre los riesgos a la baja, “algunos mencionaron el riesgo de que se materialicen las políticas proteccionistas comerciales, migratorias o fiscales en los Estados Unidos, en detrimento de la economía mexicana o incluso que aumente el proteccionismo a nivel global”.

Durante 2016, la institución gobernada por Agustín Carstens elevó cinco veces su tasa de interés en su intento de controlar el tipo de cambio y evitar un traspaso a su meta de inflación.

Antes de febrero, su último movimiento se anunció el 15 de diciembre de 2016, cuando la tasa se estableció en 5.75%, tras un alza de 50 puntos base.

 

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