El deporte de la pelota caliente enfrenta una paradoja en México: goza de muchos fans, pero sus ingresos son muy bajos. Frente a eso, ya se tiene un plan: transmitir los partidos por Internet.

 

Por Iván Pérez

 

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Alonso García es un adolescente de 15 años; su rostro apenas sugiere que ha dejado de ser niño. Lo que no es normal es que su brazo derecho lanza bolas de béisbol a más de 145 kilómetros por hora. Es un superdotado.

El deporte de la pelota caliente enfrenta una paradoja en México: goza de muchos fans, pero sus ingresos son muy bajos. Frente a eso, ya se tiene un plan: transmitir los partidos por Internet. Por eso este año, Alonso se presenta en YouTube a los aficionados de los Leones de Yucatán, equipo de la Liga Mexicana de Beisbol (LMB), como el lanzador más joven de toda la historia en debutar en el campeonato.

Este joven es el futuro. La LMB, una de las ligas profesionales de México, es un negocio que, según su presidente, Plinio Escalante, “crece, pero que sigue perdiendo dinero”.

La pelota caliente es uno de los deportes con más historia en México. La LMB inició en 1925 y vivió su época de oro entre las décadas de 1940 y 1970 del siglo pasado; luego, el futbol devoró el negocio. Hoy, 90% de la publicidad en el deporte está destinada a éste, mientras que el resto de los deportes pelean por ser negocios rentables.

“El deporte profesional opera con pérdidas. Los salarios de los jugadores se han disparado tanto que el público no lo puede pagar; en términos generales, el beisbol opera en número rojos”, sentencia Plinio Escalante, quien dirige la LMB desde 2006.

En la LMB, mantener a uno de los 16 equipos cuesta en promedio 40 millones de pesos (mdp), cuando en el futbol requiere de 250 mdp. Es decir, estamos hablando de 640 mdp para toda la LMB. La mala noticia llega cuando se habla de los ingresos: “Es 30% menos de lo que cuesta manejar a un equipo”, responde Plinio Escalante. Entonces, es verdad, el béisbol sufre para subsistir. Si las cifras corresponden, estamos hablando que cada año el déficit asciende a 190 mdp para el circuito veraniego.

Ante ello, el apoyo de los gobiernos estatales resulta determinante para la subsistencia de las franquicias, inclusive para las más poderosas, como la de los Tigres de Quintana Roo. Aunque a decir de Plinio, son cada vez menos las franquicias que requieren de este tipo de recursos o apoyo. Veracruz, Quintana Roo, Tabasco o Campeche son algunas de éstas. “En la medida en que gobiernos estatales apoyen menos financieramente a los clubes, sería más sano para la LMB”, reflexiona Fernando Ballesteros, director de la revista Puro Beisbol.

Además, la operación de una franquicia de la LMB necesita tener recursos para pagar como mínimo 15,000 pesos de salario y, como máximo, 150,000 pesos. Una paga suficiente para vivir, pero que complica las finanzas de los equipos. Las novenas que mejor retribuyen a sus peloteros, detalla Fernando Ballesteros, son Diablos Rojos, Tigres de Quintana Roo, Sultanes de Monterrey, Rojos del Águila de Veracruz y los Saraperos de Saltillo.

Pero regresemos con Alonso García, el chico de 15 años que desde los cinco empezó a jugar al beisbol. Decíamos que él es el futuro, dado que la LMB trata de rentabilizar el negocio, y con ello bajar costos con el trabajo que se hace en las Academias, que invierten 20 mdp al año en preparar a los beisbolistas mexicanos, algo que nadie más hace, ni su competidora la Liga Mexicana del Pacífico.

Son pocas las plazas que pueden decir con orgullo que no sufren en su economía, y eso se traduce al menos en no perder dinero: Saltillo, Monterrey, Torreón y, la casa de Alonso, Yucatán.

 

Muchos fans, pocos ingresos

La LMB tiene entre sus metas que los parques de las 16 plazas tengan la mayor afición posible. Es un tema de subsistencia para las franquicias y para que regrese la popularidad en un país en que alguna vez gobernó el llamado “rey de los deportes”.

“Mientras las marcas patrocinadoras en México migraron al fútbol, en el beisbol no hubo planes de contingencia. La pasividad ante esta situación se hizo evidente en los medios de comunicación. Fue así la historia de su declive”, relata Stefano Niro en su estudio “El beisbol mexicano se vuela la barda”.

De acuerdo con la última encuesta de Consulta Mitofsky sobre las preferencias del deporte en 2014, el beisbol se encuentra en el cuarto sitio, detrás del futbol, el boxeo y el basquetbol. Al respecto, Plinio Escalante sale a la defensa de su causa: “Pero somos el segundo deporte que más aficionados lleva a estadios o recintos. Hay 20 millones de fans en el país, y este año la meta es que cinco millones acudan a los estadios de la LMB”.

“Una buena asistencia trae como consecuencia que los medios publiquen sobre nosotros y que los patrocinadores se acerquen”, reflexiona Escalante.

Una de las apuestas para atacar uno de los mercados más importantes —donde no han visto una gran respuesta de los fans— es en la Ciudad de México. Basta con encontrar un terreno para construir un estadio exclusivo de beisbol y dejar el Foro Sol (al que muchos llaman “Foro Sol-o”, a manera de burla, ya que a éste no acuden muchos aficionados).

 

Bendito Internet

La otra receta para conquistar fans pasa por la televisión e Internet. “El beisbol mexicano se estancó en la década de 1960”, acusa Stefano Niro. Desde hace décadas que la LMB no se transmite por TV abierta, mas para Fernando Ballesteros, es momento de olvidar esa utopía, porque el camino está en “apostar más a la TV por cable y trabajar todas las plataformas de redes sociales disponibles”.

Plinio Escalante presume que la popularidad del deporte en provincia es mucha. Y tiene razón. Hace dos años, para la final entre Aguascalientes y Veracruz se hacían filas y había riñas para conseguir boletos y ver alguno de los partidos de la serie final. Por los siete partidos disputados en ese evento hubo  tres millones de televidentes, pero llega el fútbol y lo liquida todo: tan sólo el partido de la final entre América vs. Cruz Azul, hace un par de torneos, tuvo 51 millones de teleespectadores.

Apenas tres equipos de los 16 tienen un contrato de TV atractivo: Diablos Rojos, Tigres de Quintana Roo y Sultanes de Monterrey, con SKY. Este año, la LMB tiene un convenio con TVC Deportes para transmitir “dos o tres partidos” a la semana, dice Plinio Escalante, pero quizá lo más importante para ellos es que han adoptado el modelo de Grandes Ligas, lo que significará ingresar al mundo digital, a través de un site (ligamexicanadebeisbol.tv), donde transmitirán al menos 10 equipos, el Juego de Estrellas y la Serie Final, con un costo de 495 pesos.

Además, apunta Plinio, se acercarán a las empresas de comunicación de Carlos Slim (UnoTV y Claro Sports) para ampliar su impacto.

La noticia de ser una liga más global a través de Internet y algunos acuerdos de TV tendrá beneficios para todos los fans y para la familia de Alonso García, que podrá ver las hazañas de su pequeño.

El chico que presume en YouTube que entre su “repertorio” está lanzar rectas, curvas, sliders, cambios y sinker, encabeza —sin que él propiamente lo sepa— a una generación que es parte de un plan para conquistar aficionados, patrocinadores y hacer del beisbol un negocio rentable y próspero.

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