El valor de los beisbolistas centroamericanos en las Grandes Ligas ha llegado a superar los 100 millones de dólares, pero no es una puerta abierta para todos los que buscan llegar al diamante verde.

 

Por Iván Pérez

 

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Mariano Gómez nació en Honduras hace 32 años, un país donde hay 6.2 millones de pobres en un sitio de 8 millones de habitantes y su ciudad natal, San Pedro Sula, está catalogada como una de las más peligrosas del mundo. Él es beisbolista y llegó a EstadosUnidos hace 14 años. Fue fichado en 2000 por los Indios de Cleveland, para ese entonces él tenía 18 años y no era una mala noticia que primero debiera estar en las Ligas Menores, el sitio donde los equipos preparan a sus estrellas del futuro. Pero pasó el tiempo y nada, nunca debutó en un partido oficial de la MLB (Major League Baseball).

Lo que sí logró fue que Upper Deck —la empresa más importante de cromos y tarjetas deportivas del planeta— le dedicara algunas; la más valiosa es la que forma parte de la colección “Gold Leaf Rookies” que incluye un autógrafo de él. Sólo basta entrar al sitio Ebay.com, buscarlo y hacer una transferencia por casi 30 dólares. En Estados Unidos el negocio del béisbol incluye Ligas Mayores y Menores, por eso fue considerado por la compañía para tener al menos ese recuerdo perenne de que él lo intentó.

El pitcher hondureño practicó este deporte en una nación que muere por el futbol y donde el gobierno es capaz de declarar día de asueto nacional si la Bicolor, como le apodan a su selección, califica a un mundial. Manuel representó uno de los intentos de la región para seguir conquistando el territorio de la que llaman La Gran Carpa, un sitio donde Nicaragua y Panamá la pasan mejor y han tenido más éxito.

En la historia han pasado 67 peloteros centroamericanos por la MLB. Mariano buscó ser el segundo hondureño en debutar, lo que hasta ahora únicamente ha logrado Gerarld Young, quien jugó ocho años con los equipos de Astros de Houston, Rockies de Colorado y Cardenales de San Luis, pero no lo consiguió. El otro pelotero que no pertenece a la legión depanameños y nicaragüenses y que estuvo en el torneo estadounidense fue Chito Martínez, jardinero derecho de Belice. Cuatro de las siete naciones de América Central ya han tenido presencia oficial en la liga estadounidense.

Hasta 2014, los peloteros centroamericanos han logrado facturar en salarios 517 millones de dólares en toda la historia de las Grandes Ligas, pero la puerta no está tan abierta como uno puede creer.

“No quiero pensar que mi nacionalidad afectó, creo que se necesita apoyo de muchas personas y un poco de suerte”, recuerda Mariano sobre qué le hizo falta para dar el salto de las Menores a las Mayores. ¿Centroamérica puede soñar en conquistar La Gran Carpa?

 

La selección CA

Entre las siete naciones de Centroamérica, el beisbol tiene su principal cantera en Nicaragua y Panamá, pero en la última década peloteros de El Salvador, Guatemala y Honduras, han logrado colocar jóvenes beisbolistas en las Ligas Menores.

En términos financieros, el beisbol en la región tiene sus mejores salarios en Panamá. Un jugador que haya participado en Grandes Ligas puede ganar hasta 5,000 dólares mensuales y un seleccionado nacional hasta 3,000 de acuerdo al tope salarial establecido por la federación local. Los otros torneos como el nicaragüense, no dan los mismos dividendos y en su liga profesional juegan en canchas de tierra, donde los aficionados generalmente invaden el campo cuando la emoción se desborda para festejar.

Para quienes buscan ganarse la vida de la pelota caliente es indispensable salir de casa para buscar el sueño de Las Mayores. Una estrella de la Liga panameña gana 8.3 veces menos que el peor pagado de las Grandes Ligas.

“Todo es a base de las oportunidades que te den y también buscar quién le dé ese empujón que uno necesita allá”, dice Mariano Gómez, el pelotero hondureño que pasó 13 años en al menos 10 equipos de Ligas Menores.

Garantizar un contrato en la MLB puede ser la salvación financiera de toda la familia. El más grande pelotero que ha dado Centroamérica se llama Mariano Rivera, Marianito como lo apodan al panameño, quien se retiró la temporada pasada. El apaga fuegos de lujo de los Yankees de Nueva York, el club más valioso de Las Mayores según Forbes, logró reunir una fortuna de 169 mdd, de acuerdo con cifras de Sportrac.

Otro que consiguió engrosar su cuenta bancaria fue su compatriota Carlos Lee (130 mdd). Marianito y él, son los únicos dos peloteros de la región que superan la barrera de los 100 mdd; pero hay al menos siete jugadores que sus ingresos han sido entre los 10 y 50 mdd; y 13 que van de 1 a 9 mdd, según detallan las cifras de Baseball Reference.

¿Se puede vivir del beisbol?… El panameño Ben Oglivie fue jardinero derecho y jugó con Medias Rojas de Boston, Tigres de Detroit y Cerveceros de Milwaukee; logró reunir 1.4 mdd, un connacional se llevaría 16 años en juntar esa cantidad.

“Cuando salgo, a veces me gritan: Tú eres mi jugador favorito, eso me motiva a seguir siendo bueno”, recuerda Carlos Ortiz, compatriota de Mariano Rivera, y quien ha sido uno de los máximos representantes de Centroamérica en la última década; entre sus grandes logros fue obtener la Serie Mundial del 2008 con los Filis de Filadelfia. Los panameños han logrado reunir fortunas superiores a los 400 mdd gracias al beisbol.

 

La fábrica de pelotas

Una de las maravillas de Turrialba son los bellos miradores y el volcán de la ciudad es un gran reto para aquellos que practican deportes extremos o ecoturismo. Su población son casi 27,000 habitantes —lo suficiente para llenar casi dos veces el Dodger Stadium— y es la capital del distrito que lleva el mismo nombre y pertenece a Cartago, provincia de Costa Rica.

Esta ciudad, que vive principalmente del comercio y cultivo de caña de azúcar, café y productos lácteos, es uno de los sitios vitales para las Grandes Ligas. Allí se producen las 2.4 millones de pelotas con las que se juega una temporada en los Estados Unidos. La fábrica de Rawlings tiene su sitio en aquel lugar.

En Turrialba la pelota se hace casi de manera artesanal, ya que hay 350 costureros que, a mano, dan las 108 puntadas más importantes para que la bola oficial cumpla todos los estándares de calidad requeridos.

Cada obrero, de acuerdo con datos de la MLB, trabaja 10 horas diarias (7 am a 5 pm) y percibe un salario de 1.6 dólares la hora. En promedio, la creación de una pelota lleva seis días por todos los procesos que debe de pasar. “A lo mejor, esa bola con la que están jugando, es la que yo hice”, comenta uno de los costureros en un documental hecho por la propia Liga para explicar cómo se fabrican.

 

Los que vienen

“Esto es un sueño hecho realidad”, dice Fabián Vizcaíno. “Ahora hay que probar lo que sé y mejorar”. Él es un guatemalteco prospecto que este año firmó contrato con los Orioles de Baltimore. Pero no es el único. Forma parte de una camada de peloteros de su país que han sido fichados por ese mismo equipo: Manuel Hernández, Juan Diego Montes y Andrés Aguilar; además de Dennis Hurtarte quien tiene relación con los Piratas de Pittsburgh. Al igual que casi todas las naciones centroamericanas, Fabián optó por no participar en el deporte más popular (fútbol) y cumplir a su manera sus metas.

Los prospectos que están en las Ligas Menores ingresan en promedio 1,100 dólares mensuales de acuerdo con un informe de Bleacher Report, lo que significa casi cuatro veces más de lo que percibe un guatemalteco promedio al mes. “Las Grandes Ligas son un sueño para todos los que practicamos beisbol y lo más difícil será llegar y mantenerse”, reflexiona el joven Fabián. En caso de lograrlo, sería el primero de su país en estrenarse en La Gran Carpa.

Pero no sólo son guatemaltecos, también hay prospectos hondureños como Mauricio Dubon, quien tiene contrato de Ligas Menores con Medias Rojas de Boston o Dennis Villatoro de los Azulejos de Toronto con un acuerdo hasta el 2018 y quien presume lanzar bolas a 93 millas por hora, lo que no es algo común; o el salvadoreño de 21 años Javier Lozano, parte de los promesas de los Astros de Houston o el nicaragüense Héctor Hidalgo en Seattle.

Gary Went, director de la Academia de Beisbol Nicaragüense, tiene trabajando a al menos 33 jóvenes con posibilidades de ser observados por ojeadores de Las Mayores y reflexiona: “Hay muchos jugadores con talento y queremos desarrollarlo para que puedan cumplir su sueño de llegar, por qué no, a las Grandes Ligas”.

La _¦§ es el torneo mundial donde más extranjeros tienen la oportunidad de jugar: japoneses, taiwaneses, mexicanos, brasileños, australianos, todos los que practican beisbol profesional saben que allá en Estados Unidos es a donde deben ir.

Pero en Centroamérica no sólo significa cumplir un sueño, también es probable que sea una opción más para la economía de muchas familias y se les va la vida en el intento. Algunos, como Mariano Gómez, no lo logran, pero al menos se llevan de recuerdo que Upper Deck les ha hecho una postal; otros como Mariano Rivera se forjan como una de las leyendas más importantes del béisbol profesional. La Gran Carpa crea héroes y entierra sueños.

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