EFE.- El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, acudió este miércoles al Capitolio para intentar unir a los demócratas en torno a dos proyectos de ley que suman un gasto de más de 4 billones de dólares y que buscan renovar la infraestructura del país, además de combatir el cambio climático y mejorar el sistema sanitario.

El mandatario y los 50 senadores demócratas se reunieron a puerta cerrada, en torno a la mesa de la comida para debatir esos planes de gasto.

Al salir del encuentro, Biden rechazó responder a preguntas de la prensa sobre las propuestas legislativas y se limitó a decir: “No tengo comentarios, solo decir que estoy agradecido por estar de vuelta a casa, por estar aquí con todos mis compañeros y creo que vamos a conseguir muchas cosas”.

Biden, que considera el Congreso su hogar porque fue senador durante 36 años, caminó frente a las cámaras de televisión junto al líder de los demócratas en el Senado, Chuck Schumer.

El mandatario ha dejado claro que su objetivo es que el Senado apruebe simultáneamente un proyecto de ley de 1.2 billones de dólares para reconstruir las carreteras y puentes del país, así como otro paquete dirigido a mejorar la llamada “infraestructura humana”, con mejores programas sociales.

El presidente estadounidense ha logrado que un grupo de republicanos apoye el plan para infraestructuras físicas, pero no existe apoyo en la bancada republicana para aumentar la inversión en programas sociales.

Por eso, Biden dividió las dos iniciativas. La meta es que su partido apruebe la parte más social de su agenda a través de una fórmula legislativa conocida como reconciliación y que permite aprobar un proyecto de ley con mayoría simple de 50 votos, en vez de con los 60 que hacen falta normalmente.

Los demócratas tienen justo 50 escaños y no se pueden permitir perder ni siquiera un voto, por lo que el reto es unir al ala más progresista y moderada del partido.

Justo anoche, después de semanas de negociaciones, Schumer anunció que los demócratas habían llegado a un principio de acuerdo sobre un paquete de 3.5 billones de dólares para combatir la pobreza, el cambio climático y expandir “Medicare”, un programa de cobertura sanitaria para las personas mayores de 65 años.

Aún no han trascendido muchos detalles sobre esa propuesta, pero el flanco más progresista del partido ha dejado claro que debe incluir medidas para mejorar el acceso a internet, rebajar el precio de los medicamentos y dar comidas gratis a todos los niños que acuden a escuelas públicas.

En declaraciones a la cadena MSNBC, el senador demócrata Bob Menéndez reveló que el paquete incluirá 120,000 millones de dólares para, entre otras cosas, legalizar a millones de inmigrantes indocumentados.

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Esa medida es importante porque “abre la posibilidad a una reforma migratoria de algún grado”, aunque el proceso está en sus fases iniciales y los números aún podrían cambiar.

Menéndez no detalló qué grupos de migrantes podrán acceder a la ciudadanía.

Sin embargo, los demócratas ya han señalado que su prioridad sería incluir a los inmigrantes indocumentados que han sido considerados trabajadores esenciales durante la pandemia, a los beneficiarios del Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) y los conocidos como dreamers que accedieron al programa DACA, creado por el expresidente Barack Obama (2009-2017). 

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