Podría decirse que el vertiginoso mundo de la tecnología ha superado cualquier loca idea de la ciencia ficción. Todo es posible. El reto, ahora, es democratizar las tecnologías en beneficio de todos.

 

Por Juan Alberto González Esparza, director de Microsoft México

 

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Regresemos 20 años en el tiempo, la distancia era uno de los principales factores que limitaban la forma como conducíamos nuestras relaciones laborales y personales. Hoy, la realidad ha superado la ficción: la revolución tecnoló­gica nos ha llevado por caminos acelerados, que han desembocado en una transformación radical.

El mundo está cambiando rápidamente y ante un escenario global de alta competitividad, entender el poder de la tecnología resulta fundamental. Las TIC (tecnologías de la información y comunicación) son la clave del éxito, por lo que México y todos los países deben mirar hacia el futuro apoyados en ellas.

De la economía que mueve al mundo, dos tercios se vinculan a la economía del conocimiento, por lo que aquellas naciones que no apuestan por un desarrollo tecnológico y científico, caen en una brecha que no les permitirá alcanzar un crecimiento próspero. Y México, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), se coloca dentro de las últimas posiciones en los indicadores internacionales sobre digitalización.

Países como Finlandia, Singapur y Taiwán lograron colocarse a la vanguardia en los últimos 40 años gracias a una planeación estratégica para adaptarse a la revolución tecnológica. Ahora, la diferencia entre la productividad de una persona en un país rico y otra en un país pobre no es de cinco a uno, sino de 427 a uno. Si a esto le sumamos el factor TI, la diferencia puede llegar a ser más de 1,000 a uno.

En México, la industria de las TI tiene un potencial importante en la generación de riqueza: tan sólo en 2012 la aportación al PIB por este concepto fue de 5.6%. Esta cifra podría llegar a 8.8% en 2025, si se implementa una estrategia integral que acompañe las directrices planteadas por el gobierno.

Sin embargo, el aprovechamiento de las TIC no ha sido suficiente comparado con países como Noruega, China o Reino Unido.

El último Foro Económico Mundial colocó a México en el puesto 63 de 144 naciones evaluadas. Por lo tanto, la inversión pública para el desarrollo de un proyecto nacional digital debe ser prioridad para cualquier administración visionaria considerando los siguientes factores:

  • 1. Aprovechar el marco normativo que proporciona la nueva reforma a las telecomunicaciones, impulsando la aprobación de le­yes secundarias que propicien un contexto donde las tecnologías de la información puedan contribuir al desarrollo integral del país y la ciudadanía tenga acceso a ellas.
  • 2. Fortalecer la presencia de órganos reguladores para garantizar una mayor productividad y competencia en el sector tecnológico.
  • 3. Promover un clima de inclusión digital donde participen todos los actores tecnológicos en la creación e implementación de políticas públicas que favorezcan el desarrollo digital del país.
  • 4. Integrar una estrategia tripartita — gobierno, industria y sociedad— que aborde ejes productivos como el comercio electrónico, dinero electrónico, cómputo en la nube, movilidad y aplicaciones, medios sociales y analítica de datos.
  • 5. Impulsar la interoperabilidad entre las herramientas y plataformas tecnológicas para garantizar que la funcionalidad sea eficaz, eficiente y universal.

 

Todo, a un clic

México tiene todos los atributos para co­locarse en un escenario competitivo para aplicar las TI no sólo en la administración pública, sino también en el entorno social.

El escenario global exige cambios y Mé­xico no debe quedarse atrás. Es necesario apostar por la innovación y abrazar las grandes megatenden­cias, que nos permitan impulsar las capaci­dades tecnológicas de cada mexicano. La apuesta debe ser hacia el futuro.

Viajemos diez años hacia delante:

Imagínate que emprendes un viaje de negocios. Arribas al aeropuerto de tu des­tino; el servicio de transporte te reconoce al momento de tu llegada. Ya en el automóvil, pasas por el edificio donde será tu junta de negocios del día siguiente. En la ventana, se proyec­ta un recordatorio que te indica que ése es el lugar donde te tendrás que reunir.

Desde tu dispositivo móvil o tableta, haces Check in en el hotel donde te vas hospedar; te mandan al instante la llave electrónica de tu habitación. De pronto, te llega un correo del trabajo, dictas la respuesta y se transcribe que atenderás el asunto a la mañana siguiente. El software es lo su­ficientemente inteligente para detectar que tu respuesta significa que tienes un pendiente; automáticamente, te sugiere calendarizarlo. Aceptas y en cuestión de segundos ya tienes organizado tu compromiso.

Al otro día, en la reu­nión, no toda la gente necesita estar presente para interactuar. Todos los datos se conjuntan y se actuali­zan en tiempo real. Un compa­ñero que cuenta con una computadora tridimensional; los recibe y los manipula con sus manos en una gráfica en tiempo real. Comparten sus conclusiones, que les aparecen a todos los que están conectados. Esto es, simplemente, un destello de la apuesta tecnológica por el futuro.

 

La apuesta estratégica

El momento de coyuntura que vive México exige un desarrollo del liderazgo a través de la tecnología. Contar con información es una de las principales herramientas que nos volverá más competitivos en el futuro. La necesidad de democratizar las tecnologías, implica reducir la brecha digital; que las personas se conecten y formen una red productiva en beneficio de su entorno.

Por ejemplo, la tecnología permite apoyar las Pymes, para brindarles herramientas y asesoría para ser más competitivas en el mercado. Microsoft, por otro lado, dispone de la iniciativa YouthSpark, con la que apoya a cerca de 17 millones de jóvenes mexicanos para acercarlos a la educa­ción, el empleo y para fomentar la cultura emprendedora.

De acuerdo con estudios hechos por la consultoría International Data Corporation (IDC), por cada peso que Microsoft obtiene de ingresos en México, se generan 10 pesos para otras compañías en el ecosistema de fabricantes de equipo de cómputo, desa­rrollo de software, canales de distribución y firmas de servicios, que tiene un efecto positivo en la economía nacional.

Del total de empleo que la industria de ti genera en México, 51% está relacionado con Microsoft; en tanto, del total de ingre­sos tributarios por concepto de TI, 56% está relacionado con esta marca. Microsoft y su ecosistema de socios de negocios generan alrededor de 104,000 empleos en México.

Según IDC, la industria de las TI en México aumentará de 668,000 empleos en 2011 a 864,882 en 2015. Ello significa que en cuatro años, la industria generará 196,882 nuevos empleos.

En México, existe el potencial para convertirnos en un referente interna­cional de la mano de las TI. Además, con la tecnología, es posi­ble contar con programas de atención y respuesta inmediata en casos de desastre o emergencia, fortaleciendo la infraes­tructura tecnológica en zona afectadas, maximizando la capacidad de colabora­ción, respuesta y atención a la demanda extraordinaria de información que una emergencia conlleva.

Es necesario posicionar a México como una potencia emergente en TI; éste es el momento.

Si hace 20 años nuestro mundo pa­recía una película de ciencia ficción, lo que hoy es inimaginable, mañana será una realidad. Las barreras del tiempo y el espacio se reducirán de forma inconce­bible. Bienvenidos al futuro. Hay mucho que resolver.

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