Ambos titanes de la tecnología son inversionistas en GRAIL, una startup que busca detectar cualquier tumor cancerígeno con una sola muestra de sangre.

 

Por Matthew Herper

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¿Qué pasaría si un simple análisis de sangre pudiera detectar cualquier cáncer en etapa temprana, cuando aún sea fácil de tratar?

Suena a ciencia ficción, pero Illumina, la compañía de biotecnología con una capitalización bursátil de 24,000 millones de dólares (mdd) que ha sido pionera en la secuenciación del ADN barata y eficiente, dice que podría ser una realidad en pocos años. Ahora ha puesto en marcha una nueva startup, GRAIL (porque sería el santo grial para los oncólogos), con 100 mdd en financiamiento. Illumina tendrá una participación mayoritaria. Otros patrocinadores incluyen a Sutter Hill Ventures, ARCH Ventures, Bezos Expeditions de Jeff Bezos y a Bill Gates. La startup podría tener enormes implicaciones médicas, económicas y sociales, si es que la tecnología funciona en realidad.

“Todo está enfocado para conseguir una prueba  panoncológica, algo que sea una prueba universal”, dice Jay Flatley, quien ha sido CEO de Illumina durante 16 años y ha mejorado el poder de secuenciación de ADN a un ritmo que supera a las mejoras en microchips en el mismo periodo.

“Es nuestra mayor inversión”, dice sobre GRAIL Robert Nelsen, socio de ARCH. Nelsen ayudó a fundar Illumina y, más recientemente, algunas de las startups mejor financiadas en la historia, incluyendo a Juno Therapeutics, que levantó 310 mdd antes de su salida a bolsa, y Denali Therapeutics, enfocada en las enfermedades cerebrales, que levantó 217 mdd el año pasado.

“Falta que sea demostrado –añade Nelsen–, pero es probable que logremos conocer grandes y amplias cantidades de datos sobre varios tipos de cáncer con una sola prueba.”

Flatley dice que la idea de GRAIL nació hace 18 meses, cuando los investigadores probaban los secuenciadores de ADN de Illumina con sangre. Descubrieron que en la medida que los secuenciadores de la compañía se volvían vez más potentes, eran capaces de detectar pequeñas cantidades de ADN en las muestras.

Eso hizo que Flatley y otro alto ejecutivo de Illumina, Richard Klausner, se emocionaran.

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“Ahora sabemos que existe un fenómeno: en sus primeras etapas, los tumores envían ADN a la sangre”, dijo Klausner en la Cumbre de Salud Forbes en diciembre de 2014. “Ahora podemos medirlo con increíble precisión. Creo que uno de los mayores avances que podemos ver en el cáncer en los próximos años es la posibilidad de que podría haber un análisis de sangre o una prueba de orina que detecte el cáncer en etapa temprana.”

Los cánceres comienzan con el mismo código genético que la gente a la que afectan, pero lo que los convierte en cáncer es una acumulación lenta de mutaciones en su ADN. Estos cambios hacen que las células ya no escuchen las órdenes del cuerpo para morir o dejar de crecer, y que desarrollen dispositivos de camuflaje para evitar al sistema inmune y roben las reservas de energía de su anfitrión.

Pero pequeños trozos de ese ADN modificado están presentes en la sangre, tal vez desde una etapa temprana. Flatley dice que sus investigadores creen que pueden encontrar ese ADN, y mediante la identificación de decenas o cientos de diferentes mutaciones genéticas, decir con un grado de certeza muy alto si alguien tiene cáncer, sin provocarle un susto a las personas sanas. Ahora, sin embargo, ésa es sólo la conjetura de un tecnólogo.

Crear la prueba necesaria para lograrlo será sumamente costoso. Flatley imagina un estudio que incluya a decenas de miles de pacientes, con sus genes secuenciados cientos de miles de veces. En lugar de la secuenciación de genomas enteros 30 veces, como se hace para buscar cambios genéticos, las muestras de estos pacientes podrían ser secuenciadas cientos o miles de veces para buscar cambios que podrían indicar la existencia de cáncer.

Cada año, el estudio podría identificar a un pequeño número de pacientes con cáncer. Al principio, muchos de ellos estarían en las últimas etapas de la enfermedad, dice Flatley. Pero a medida que pasara el tiempo, el estudio debe comenzar a identificar solamente a los pacientes en las primeras etapas del cáncer, porque los tumores siempre deberían ser identificados cuando son nuevos.

Los críticos tienden a ver los problemas. ¿Las pruebas detectarán cánceres pequeños que se mantienen bajo control por el sistema inmunológico de las personas, es decir, las personas recibirían tratamiento que no necesitan? ¿Se equivocarán en algunas ocasiones? ¿Podrá GRAIL, incluso con un capital disponible tan grande, realmente probar que funciona un tipo de prueba así? Los desafíos son enormes.

Flatley concede que la empresa podría tener que dar algunos pasos más pequeños. Una posibilidad sería combinar la prueba GRAIL con una mamografía. Las mamografías tienen una alta tasa de falsos positivos. Si una prueba de sangre pudiera ayudar a aclarar qué mujeres no necesitan biopsias dolorosas o detectar cánceres que las mamografías pasan por alto, eso sería un gran éxito por su cuenta.

Y por ahora, esta prueba ni siquiera existe. Flatley confía en que dentro de un año lo hará. GRAIL tiene que hablar con la FDA (Oficina de Administración de Alimentos y Drogas de Estados Unidos). Además, necesita un CEO; Klausner, el ex jefe del Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unos, dejará Illumina, pero permanecerá en GRAIL como director. Por ahora, esta nueva compañía probablemente se consolide en las finanzas de Illumina.

Que el esfuerzo sea incipiente no detiene a Flatley y Nelsen de soñar en grande. Ambos imaginan que tal vez algún día la prueba no sólo identifique el cáncer, sino que proporcione la clave para matarlo. Tal vez las mutaciones de ADN identificadas por una prueba de este tipo podrían ser insertadas en las células blancas asesinas, manipuladas por otra compañía de Nelsen, Juno, y se inyecten en el paciente, el que apenas se enterará de que tuvo cáncer.

Este sueño sirve tanto para mostrar el alcance impresionante de su proyecto como para poner en perspectiva todo lo que hay que hacer. Los primeros tratamientos de Juno, que matan indiscriminadamente todas las células B del cuerpo, un tipo de célula inmune que se pervierte en algunos tipos de cáncer, no llegarán al mercado sino hasta dentro de varios años más. Tales diseños personalizados están muy lejos.

El mundo del cáncer está cambiando, dice Nelsen. “Creo que estas cosas van a converger muy rápidamente. Si yo fuera una gran farmacéutica con un medio farmacológico quimioterapéutico mínimamente efectivo y tóxico, estaría nervioso. Creo que veremos tiempos realmente fascinantes.”

 

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