Como respuesta a la contingencia ambiental de la tercera semana de marzo, la Comisión Ambiental de la Megalópolis (CAM) endureció el programa Hoy no Circula, del que ningún vehículo se salvará, sin importar el año o el holograma que porte.

Pero este programa no ha probado reducir la venta de combustibles fósiles, que generan dióxido de carbono (CO2), óxidos nitrosos y otras emisiones contaminantes. Los biocombustibles, como el etanol y el biodiesel, pueden ser usados en varios automóviles particulares y el transporte público sin necesidad de modificar el motor, y así producir mucho menos polución.

El problema es que hay poco interés por desarrollar su producción o incrementar  su importación, por lo que quedan pocas opciones para que automovilistas y transportistas reduzcan su impacto en el medio ambiente.

“Los únicos combustibles que tenemos son gasolina y diesel. No tenemos etanol ni biodiesel ni gas natural. El inconveniente para todos nosotros es que no tenemos diversificación de biocombustibles”, explica Ramses Pech, de la consultora Caraiva y Asociados.

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Contingencia y Hoy no Circula más estricto

La contingencia ambiental vivida en la tercera semana de marzo, la primera en más de una década, dejó como saldo un endurecimiento del programa Hoy no Circula. Así, todos los automóviles particulares, sin importar modelo y holograma, dejarán de circular un día a la semana y un sábado, por tres meses.

Esto despertó molestia entre varios habitantes de la Zona Metropolitana del Valle de México y revivió cuestionamientos sobre la eficacia de esta medida. La primera vez que se aplicó el Hoy no Circula en la Ciudad de México fue en 1989, con la intención de reducir en 20% el parque vehicular ante la alta concentración de contaminantes.

En 2014, la Secretaría del Medio Ambiente capitalina implementó el Hoy no Circula sabatino para los autos con holograma dos, aunque después se permitió que todos los vehículos pudieran aspirar a tener el holograma cero, y así circular todos los días.

Pero los resultados de este programa han sido muy pobres o no han mostrado su efectividad, de acuerdo con estudios.

Desde su implementación en 1989, las ventas de gasolina no sufrieron bajas por prohibiciones a la circulación de autos, según el estudio El efecto de las restricciones al conducir en la calidad del aire en la Ciudad de México publicado por el Journal of Political Economy.

Una investigación de Héctor Riveros, doctor en física por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), muestra que el Hoy no Circula ha dado resultados pobres, sobre todo si hay un transporte público poco regulado y que no es eficiente. El académico recomienda aplicar el programa sólo ante contingencias ambientales.

 

Biocombustibles, ¿respuesta a la contaminación?

Varios modelos de automóviles tienen la opción de circular no solamente con gasolina o diesel, sino con una mezcla de combustibles alternativos a base de etanol o biodiesel, que generan muchas menos emisiones de dióxido de carbono (CO2).

Distintos autos pueden funcionar con una mezcla llamada E85 o también Flex Fuel, que consiste en 85% de etanol y el restante de gasolina. El límite de 85% es fijado para evitar problemas con el arranque del auto en climas fríos.

Un estudio publicado por el Centro de Energía y Medio Ambiente de la Universidad de Dakota del Norte en 2005 concluyó que si los entonces 5 millones de vehículos existentes en Estados Unidos que pueden circular con E85 hubieran usado esta mezcla, se habrían emitido 31 toneladas de CO2 menos en un año.

“Los hidrocarburos tienen entre 10 y 20 moléculas de carbono. El etanol sólo tiene una molécula”, explica Ramses Pech, especialista del sector energético de la consultora Caraiva y Asociados.

Algunas marcas que tienen modelos Flex Fuel son:

Audi
Bentley
Buick
Chevrolet
Chrysler
Dodge
Ford
GMC
Isuzu
Jaguar
Jeep
Lincoln
Mercedes-Benz
Mercury
Nissan
Toyota
Volkswagen

Puede consultarse una lista completa de los modelos Flex Fuel (hasta 2015) en el sitio Ethanol Retailer (algunos de los modelos podrían no estar disponibles en México).

También puede comprobarse si un auto puede usar la mezcla E85 si la tapa de gasolina es amarilla o si el manual del carro lo indica.

Para el transporte público y la industria de la transformación, el uso de biodiesel, que se obtiene a partir de soya y palmas, puede mezclarse con el diesel tradicional en un porcentaje entre 1 y 30%, y ayuda reducir la emisión de contaminantes.

“Cada litro de biodiesel mejoraría sensiblemente el impacto que la quema de combustibles fósiles tiene hacia la capa de ozono. Ésta será una mejora porcentual dada la combinación de ambos productos”, explica Marco Antonio Romero, fundador de Corpoil, empresa fundada en San Luis Potosí en 2014 y que planea la importación de biodiesel.

El biodiesel ha sido probado en vehículos por más de 30 años y el motor no requiere ser modificado ni alguno de sus componentes, explica Romero.

 

Falta mercado e incentivos

Pese a las ventajas de los biocombustibles para reducir la contaminación, su uso en México es muy bajo. Veracruz, en específico la ciudad de Orizaba, usa etanol a partir de caña de azúcar. Pero es la excepción a la regla.

“Me parece que el interés en los biocombustibles en México se derrumbó por diversos motivos, entre ellos la falta de estímulos fiscales, la dificultad para establecer redes de distribución y venta, la mala calidad del biodiesel a partir de aceites vegetales usados, el poco interés de Pemex por incorporarlos como oxigenantes de sus gasolinas, así como el bajo precio de los combustibles de origen fósil”, dice David Shields, analista independiente del sector energético.

En Brasil se produjeron 21,111 millones de litros de etanol en 2013, mientras que en Estados Unidos se produjeron 50,346 millones de litros del mismo combustible. De acuerdo con un documento de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa).

La caña de azúcar se produce en 700,000 hectáreas en México, pero su potencial de producción es de hasta 4 millones de hectáreas. También se podrían obtener más de 7,500 millones de litros de biodiesel a partir de la palma de aceite y la higuerilla, de acuerdo con estimaciones de la Sagarpa.

“México sería un nuevo mercado de negocio de empresas que quisieran instalarse en México. Por ahora, la importación de combustibles está acotada a diesel y gasolina. No está incluido el etanol”, dice Ramses Pech, de Caraiva y Asociados.

Marco Antonio Romero, de Corpoil, considera que el interés por desarrollar un mercado de combustibles verdes deberá ir acompañado de incentivos del gobierno para que éste crezca.

“A pesar de que ya existe una conciencia ecológica, el mercado mexicano busca precio. Si esto no va de la mano de un compromiso por parte del gobierno, el impacto será muy pobre.”

 

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