Biodent es una empresa social nacida en Oaxaca que promueve la salud bucal y da tratamiento odontológico a niños de bajos recursos. Ésta es su historia.

 

 

Durante décadas, millones de niños de zonas pobres de México han padecido una mala condición de salud bucal debido a la pobreza e ignorancia. Una situación desafortunada que fue vista por Edgar Martínez y su esposa Angélica Villafañe como una oportunidad para ayudar y como una forma de hacer negocio.

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La vocación por ayudar y la necesidad económica de este matrimonio se conjuntaron para dar origen a Biodent, una empresa social que surgió formalmente en el año 2010 en la ciudad de Oaxaca.

Edgar es licenciado en administración y Angélica es odontóloga. Su preparación profesional les permitió dar forma a un proyecto interesante que arrancó como una actividad altruista en el año 2006.

Ese año, durante una plática entre ellos, comentaban sobre la enorme cantidad de niños con caries que existían en Oaxaca, muchos de ellos requerían ya tratamientos especializados y caros que la gran mayoría no podía pagar.

Analizando el problema, Edgar y Angélica se dieron cuenta que había una falta de prevención derivada de la nula educación en ese sentido. “Cuando empezamos a revisar por qué esta problemática… nos dimos cuenta que había una falta de prevención, pero que la gente no prevenía porque no tenía educación para prevenir. No era consciente del impacto que una enfermedad dental puede generar”, explica Edgar.

Con esta perspectiva, se animaron a desarrollar un programa educativo encaminado a prevenir enfermedades dentales, el cual pusieron en marcha en la escuela de su hijo, un plantel preescolar de 60 niños. Hablaron con la directora y se ofrecieron a dar pláticas gratuitas para que las mamás supieran cómo enseñar a cepillarse los dientes a los niños.

Luego acudieron a más planteles escolares, lo que les permitió ir construyendo un programa completo, adecuado y estructurado especialmente para cada edad y grado escolar.

Las pláticas eran gratis y financiadas con recursos de ellos mismos, pues su única intención era prevenir que creciera esta problemática. “No teníamos una modelo de ingresos que financiara esta actividad, sino que era financiado por nosotros completamente”, nos comenta Edgar.

Como resultado de estas pláticas, agrega este emprendedor social, “las mamás de los niños comenzaron a preguntar si podíamos atender a sus hijos, entonces surgió una demanda. Nos dimos cuenta que había mucha gente que no se estaba atendiendo porque no encontraba con acceso al sistema público y porque los precios eran muy caros en el sistema privado y no les alcanzaba para pagarlos”.

Decidieron rentar un consultorio para empezar a atender a los pequeños con costos muy accesibles. Iniciaron rentándolo sólo dos días por la tarde a la semana y pronto se saturaron de trabajo. Se dieron cuenta que ayudar a un número mayor de pacientes de escasos recursos podría generar algo de utilidad.

Así trabajaron hasta el año 2010, cuando las circunstancias empujaron a Edgar y a su esposa a dedicarse de tiempo completo al proyecto, dando origen a Biodent. En ese año, Edgar se queda sin empleo y deciden vender todo lo que pudieran, incluido su carro, para financiar la primera de sus clínicas, la cual se abrió con tecnología tradicional, con dos unidades dentales y con dos odontólogos de tiempo completo.

El siguiente paso, dice Edgar, fue buscar financiamiento. “En 2011, tuvimos la fortuna de acercarnos a un fondo de inversión social aquí en México que creyó en nosotros, creyó en Biodent y nos ha apoyado muchísimo. Promotora social México ha invertido en nosotros. En el comienzo hizo dos donativos en una modalidad que se llama Venture Philanthropy”.

Luego, en 2012, recibieron un par de créditos más de este mismo fondo de inversión para comprar tecnología laser y brindar a los pequeños pacientes la mejor atención y los tratamientos más adecuados, a un precio muy accesible.

Del 2010 a la fecha, Biodent ha brindado más de 10,000 consultas y ha dado pláticas para más de 14,000 niños desde 2006.

Esta empresa social cuenta actualmente con dos clínicas en la ciudad de Oaxaca y tiene planeado cerrar el año con cuatro unidades en la capital  oaxaqueña. El siguiente paso sería extenderse a otras comunidades del estado y llegar a Chiapas, Guerrero y Estado de México.

A pesar de contar con precios realmente muy accesibles, hasta una cuarta parte de lo que comúnmente cobraría un consultorio particular, hay pacientes que no pueden pagar un solo peso, por ello, Biodent ahora busca aliados para atender a este sector de la población.

“Para eso estamos abriendo esta nueva línea social, para la atención de grupos en extrema vulnerabilidad. Comenzamos a trabajar en principio con los equipos triquis de basquetbol. Los atendemos porque son grupos que están en extrema vulnerabilidad. La idea es que los recursos que generemos sirvan para destinar partidas a ellos y queremos encontrar aliados que nos ayuden  a cubrir las necesidades económicas para poder  crecer este programa de atención a grupos vulnerables”, dice Edgar.

Estos emprendedores sociales han recibido el apoyo de organizaciones dedicadas a impulsar proyectos sociales, como Ashoka (http://mexico.ashoka.org/ ) y Posible (https://www.posible.org.mx/ ).

En 2013, Biodent fue elgido como Asohka Fellow, para el programa de fellowship de Ashoka México y Centroamérica. Y en 2014 es elegido por la red The International Partnership for Innovative Healthcare Delivery  (http://www.ipihd.org/) como uno de los proyectos a apoyar.

 

 

Contacto:

Twitter: @elopez_loyola

Email: [email protected]

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*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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