Los inversionistas celebraban la perspectiva de estímulo prolongado en la mayor economía del mundo.

 

Reuters

SIDNEY.- Las bolsas en Asia repuntaban el jueves después de que la Reserva Federal de Estados Unidos sorprendió a los mercados al decidir que no disminuirá su programa de compra de activos por el momento, lo que hacía caer en picada a los rendimientos de los bonos globales y el dólar.

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Los inversores de la región celebraban la perspectiva de estímulo prolongado en la mayor economía del mundo. El índice MSCI de acciones asiáticas no japonesas saltó un 2.3% a un máximo de cuatro meses.

El principal índice bursátil de Indonesia subió un 4.4%, Filipinas ganó un 3.1%, Australia sumó un 1.1% y el referencial japonés Nikkei trepó un 1.8%.

La posibilidad de que las tasas de interés en Estados Unidos podrían permanecer bajos durante más tiempo se vio reforzada por la noticia desde la Casa Blanca de que Janet Yellen era la principal candidata para reemplazar al presidente de la Reserva Federal cuando Ben Bernanke abandone el cargo en enero.

Mientras que las bolsas europeas abrieron el jueves al alza, enviando a los índices bursátiles de una serie de plazas internacionales a máximos en varios años.

El referencial alemán DAX alcanzó un nuevo récord, el francés CAC y el paneuropeo FTSEurofirst 300 tocaron máximos de cinco años y el índice de ‘blue chips’ de la zona euro Euro STOXX 50 se situó en su nivel más alto desde mayo del 2011.

“La Fed optó por un curso muy moderado de acción”, dijo Michelle Girard, un economista estadounidense de RBS. “No se limitó a aplazar la disminución (de las compras de bonos) por tres meses – estos desarrollos abren la puerta a un programa de alivio cuantitativo de mayor duración”.

“Esto, a su vez, puede abrir la puerta para una fecha posterior del inicio de subidas de tasas”, agregó.

Todo esto fue un gran alivio para los mercados emergentes, que han estado sufriendo debido a que los mayores rendimientos en los países ricos alejaba los capitales extranjeros que tanto necesitan.

La decisión de la Fed de seguir comprando bonos a un ritmo mensual de 85,000 millones de dólares fue vista como un rechazo al fuerte aumento de los rendimientos de los bonos en los últimos meses, lo que está resultando ser un viento en contra para el mercado de la vivienda y la economía estadounidense en general.

“Esta es una importante protesta de la Fed contra el endurecimiento de las condiciones financieras”, dijo Alan Ruskin, jefe global de estrategia cambiaria de Deutsche Bank en Nueva York.

 

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