Reuters.- El agravamiento de la crisis política en Italia, la tercera mayor economía de la zona euro, alimentó una liquidación de activos en ese país y en la moneda continental, en una situación que recuerda la vivida en el bloque en 2010-2012.

Los rendimientos de los bonos italianos a corto plazo se encaminaban a su mayor salto diario desde 1992, mientras que las acciones bancarias en Italia y la zona euro se dirigían a su peor jornada desde agosto de 2016. En una subasta de deuda a seis meses, el gobierno tuvo que pagar a los inversionistas el interés más alto en más de cinco años.

Los movimientos en los mercados se desataron después de que el presidente italiano nombró a un exfuncionario del Fondo Monetario Internacional como primer ministro provisional, con la tarea de planificar la convocatoria de nuevas elecciones y aprobar los presupuestos.

Los inversionistas creen que otras elecciones reforzarían las posiciones de los políticos antisistema y euroescépticos, sembrando dudas acerca del futuro de Italia en la zona euro.

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“La espectacular subida de los rendimientos a dos años en Italia esta mañana reflejan los temores a una ruptura o una redenominación”, dijo Martin van Vliet, estratega de ING Bank.

El gobernador del banco central italiano advirtió este martes que el estado está “sólo a unos pocos pasos” de perder la confianza de los inversionistas.

La agencia calificadora Moody alertó de que es probable que Italia sufra una rebaja en su nota si el nuevo gobierno defiende políticas fiscales que no sitúen los niveles de deuda en un ritmo bajista sostenido.

Por su parte, el antisistema Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la ultraderechista Liga han dejado de lado sus planes de tomar el poder y han pasado a modo campaña. El M5S pidió manifestarse contra el rechazo del presidente Sergio Mattarella al elegido por los partidos como ministro de Economía, Paolo Savona, que defiende la salida de Italia del euro.

Hasta el momento, el programa de compra de bonos del Banco Central Europeo ha aportado un poderoso respaldo a la deuda gubernamental de la zona euro, pero los últimos movimientos del mercado sugieren que esta protección podría haber perdido su efectividad.

El diferencial de rendimiento entre los bonos a 10 años de Italia y Alemania, una medida seguida con atención por los inversores, que lo consideran un indicador de la confianza hacia la zona euro, estaba en su punto más amplio desde junio de 2013. .

La brecha se amplió por encima de los 300 puntos básicos, triplicando casi los niveles de finales de abril, en torno a los 115 pbs. En 2011, en el peor momento de la crisis de duda en la zona euro, el diferencial se situó en 560 pbs.

“Con una situación política italiana tan poco clara, los inversionistas seguirán exigiendo una prima significativa por la incertidumbre”, afirmó Isabelle Vic-Philippe, directiva de Amundi, uno de los principales inversionistas de Europa.

El rendimiento de la deuda italiana a dos años subió más de 150 pbs, al 2.73%, mientras que los papeles a diez años trepaban 50 pbs, a su cota más elevada en más de cuatro años, al 3.38%.

La liquidación afectó también a los mercados europeos, llevándose los bancos la peor parte en el declive de las acciones. Los papeles de las instituciones financieras italianas perdían un 5.8%, el peor día de su índice desde agosto de 2016 y obligando a la suspensión de la cotización de muchos títulos por pérdidas excesivas.

Un índice más amplio de los bancos de la zona euro cedía un 4.5%, como resultado de la exposición de las entidades financieras a la deuda italiana y preocupaciones sobre el futuro del euro.

La divisa europea descendió hasta un mínimo de seis meses y medio, a 1.1510 dólares, mientras que contra el yen se desplomó más de un 1%, a su nivel más bajo desde junio de 2017.

 

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