La principal tarea de la Dirección General es encaminar a la organización en un crecimiento estable, sostenido y de forma rentable. Al incursionar en nuevas vías de crecimiento, la organización se enfrenta a ciertas implicaciones de negocio que, de no conocerlas, pueden hacer que las iniciativas sean fallidas. El reto para la Dirección General radica en poder seleccionar aquellas oportunidades de negocio que, desde el punto de vista de efectividad, sean las más adecuadas para lograr los objetivos de crecimiento establecidos.

Por: Eduardo Rodríguez

¿Por dónde se empieza? Por construir un marco de referencia

Al momento de determinar cuál es la estrategia que debe guiar una organización, la Dirección General debe contar con un marco general de entendimiento que le permita diagnosticar con cuáles capacidades cuenta el negocio para hacer frente a las oportunidades de crecimiento. Dicho marco de referencia involucra los siguientes elementos que habilitan una toma de decisiones enfocadas al cumplimiento de los objetivos de negocio:

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  • Evaluar el nivel de madurez de la organización
  • Dimensionar la brecha (gap) entre la situación actual contra la nueva realidad
  • Priorizar las oportunidades definidas desde una misma referencia de negocio
  • Articular la estrategia sobre una base de entendimiento uniforme.

Para la construcción del marco de referencia, es necesario definir estos frentes y dimensiones del análisis que permitan a la organización conocerse a sí misma y a su entorno, para así definir las capacidades que tiene y con las que hará frente a las oportunidades de crecimiento. Los frentes se presentan en 4 grandes cuestionamientos de negocio:

  1. ¿Qué? 2. ¿Quién? 3. ¿Cómo? 4. ¿Dónde?

Estos frentes se responden en términos de dimensiones internas y externas de análisis para colocar a la organización en un nivel actual de madurez y compararla con el nivel requerido dada la oportunidad de negocio evaluada.
¿Cuál es la clave de éxito? Definir las variables por dimensión

En la construcción del marco de referencia, es fundamental determinar las variables que describen y cuantifican cada dimensión por frente de análisis. A partir de esta definición, es que las capacidades de una organización y su nivel de madurez son entendidas por los tomadores de decisión y alineadas con la estrategia de crecimiento que se quiera diseñar.

Una vez definidas las variables de cada dimensión de análisis, es necesario establecer que significa nivel de madurez en cada etapa donde se evaluará la oportunidad de crecimiento desde la situación actual hasta la situación ideal del negocio. Típicamente, las etapas de madurez se relacionan con el establecimiento de procesos, mejores prácticas y definiciones de negocio que son referencia en la industria a la que está relacionada la empresa.

A continuación se presenta un caso real del resultado que tiene una organización al evaluar su estado actual vs el ideal en términos del nivel de madurez para hacer frente a las oportunidades de crecimiento. El frente y dimensión de análisis, tienen que ver con una empresa de la rama de servicios con los siguientes elementos de evaluación: Frente de Análisis: ¿Quién? Dimensión de Análisis (interna): Organización.

Los resultados del diagnóstico de capacidades, ha permitido a diferentes organizaciones establecer prioridades en su plan estratégico y definir planes de mejora en aquellas dimensiones donde se presentaron los mayores gaps para capitalizar las oportunidades de negocio derivados
del plan estratégico. Como beneficios para la empresa, el diagnóstico de capacidades del negocio origina los siguientes atributos de valor para habilitar una estrategia ad hoc en la organización:

  • Objetividad – evaluar el nivel de madurez del negocio
  • Priorización – identificar gaps necesarios a cerrar y/o minimizar
  • Enfoque – establecer lineamientos de negocio más claros
  • Consenso – definir fortalezas del negocio y actuar en consecuencia

Contar con un marco de referencia práctico y homogéneo para diagnosticar las capacidades de una organización, facilita una toma de decisiones al momento de seleccionar aquellas oportunidades de negocio que, desde el punto de vista de efectividad, son las más adecuadas para lograr los objetivos de crecimiento establecidos. En la medida que la organización tenga claro el nivel de madurez que tiene, mayor será el impacto de negocio para desplegar una estrategia.

 

 

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