Seguro has confundido en más de una ocasión el ahorro con la inversión, pensado que guardar dólares es tener la vida asegurada o que la inflación no afectará nunca a tu bolsillo. Ahora sabes que todo eso son mitos y que tienes el perfil necesario de un inversor, sobre todo con una capacidad asombrosa para hacer crecer tu patrimonio.

Sin embargo, no todos los inversionistas son buenos ni resisten todos los embates del comportamiento financiero de su capital. Los grandes personajes en el mercado no se hicieron célebres ni exitosos de la noche a la mañana, tras un golpe de suerte. Ser un gran inversionista requiere tiempo, estrategia y una serie de buenas prácticas constantes que hacen la diferencia.

Bien lo ha dicho en más de una ocasión el “Oráculo de Omaha”, el inversionista millonario Warren Buffett que “los hábitos determinan el comportamiento, y los buenos hábitos se traducen en buenos comportamientos”. La lógica puede sonar simple de buenas a primeras de cambio, sin embargo la sencillez de la sentencia es el cimiento de esas buenas prácticas que te encaminan a una buena carrera inversionista.

En el tiempo que has visto ganancias como inversionista, ya sea en un plan inicial exploratorio o de forma un tanto más avanzada, quizás hayas llevado a cabo prácticas sanas que te han llevado a resultados óptimos. Tal vez ese proceso ha sido muy intuitivo y casi sin querer, pero ahora que conoces los beneficios de invertir de forma correcta vale la pena tener presentes esas buenas prácticas para focalizar mejor tus ganancias y verlas crecer en serio, de una vez por todas.

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¿Cómo reconocer que eres un gran inversionista? Estas 12 claves te lo indican.

  1. No sólo inviertes porque quieres ganar más, sino que estudias y aprendes el mecanismo y funcionamiento del mercado.
  2. Estás en constante actualización noticiosa. Sabes que lo que sucede en el mundo repercute de alguna manera en el mercado financiero.
  3. No te asustas al primer cambio brusco o pérdida. Sabes mantener la calma para actuar de la forma correcta.
  4. Conoces tu perfil como inversionista y enfocas una estrategia acorde con tus objetivos y capacidades.
  5. Mantienes el optimismo como inversionista en todo momento. Sabes que las ganancias y el éxito no suceden a la primera inversión ni se dan de la noche a la mañana.
  6. Sabes del valor del tiempo y que las inversiones a largo plazo son las mejores. Bien dicen que “más dura la batalla, más dulce la victoria”.
  7. Te acercas a los expertos y no te dejas llevar por los consejos de personas que saben poco o nada sobre las inversiones.
  8. Analizas a detalle todas y cada una de las opciones de inversión, los planes, plazos y mecanismos de forma minuciosa antes de tomar una decisión
  9. Te pones metas y tratas de cumplirlas sin compararte con los demás inversionistas, sean éstos exitosos o no.
  10. Eres cauteloso y disciplinado, pero tomas el riesgo cuando vale la pena.
  11. No vives lamentándote de las pérdidas ni de los errores. En cambio aprendes y te levantas para volver a invertir de forma más estratégica.
  12. No te ciñes a un producto, monto o plazo. Sabes que diversificar es la clave de todo gran inversionista.

Si ya llevabas estas prácticas a cabo, o sentías que algo faltaba para hacerlo de manera contundente ahora lo sabes. Estas características se complementan con tu claridad de metas, siempre aterrizadas y realizables. Evitar a toda costa los mitos en torno a las inversiones también es una guía de gran ayuda para ser ese inversionista que deseas. Ser un gran inversionista implica un reto mayor, mas no imposible de llevar a cabo. Es hora de invertir.

 

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