El crecimiento de las empresas es afectado por permanecer en la industria durante un amplio periodo de tiempo, generar rentabilidad, lograr los mejores recursos humanos y poseer la tecnología necesaria para implementar nuevas acciones estratégicas.

 

Sin embargo, una de las mejores opciones para el crecimiento es un proyecto de inversión o infraestructura que, sin duda, representa un incremento en el valor de la empresa y que además se ve reflejado en el precio de sus acciones y los dividendos para los inversionistas. Es el proceso de financiamiento para lograr mayor capital.

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Este tema es incluso uno de los que más atañen al Gobierno de México, ya que a través del Plan Nacional de Infraestructura (PNI), estas inversiones pueden impulsar a la mediana y gran empresa, algo que se detalla en alguno de los más de 150 proyectos de inversión e infraestructura que se desarrollarán en los próximos años, de acuerdo con información pública del PNI.

Para lograr una mayor competitividad, las compañías mexicanas requieren asesoría financiera más detallada, ya que al permanecer en un entorno de economía emergente, el seguimiento debe ser más específico y, por lo tanto, el financiamiento juega un papel fundamental.

En 2014, el financiamiento para empresas grandes creció a tasas de entre 12 y 14%, cifras por debajo del crecimiento de las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) que es entre 35 y 40%.

Las organizaciones de mediano nivel poseen un papel relevante, ya que son las que financieramente cuentan con la mejor estructura para capitalizar el crédito, de acuerdo con los datos más recientes de la industria financiera.

Además, algo que no debemos perder de vista es que los proyectos de inversión e infraestructura en áreas estratégicos tienen impactos directos en el crecimiento de la economía, según indica el propio Gobierno de México.

Los principales criterios que las empresas deben evaluar para alinear su estrategia de crecimiento con proyectos de inversión, de acuerdo con la consultora KPMG, son:

  • Generación de valor. El CFO o director de finanzas y el consejo directivo deben tener claro el rumbo del negocio y cómo el proyecto de inversión generará valor para la compañía.
  • Dinámica del proyecto. Entender bien lo que representa la inversión en términos de costos, demanda, proyecciones del mercado, etc.
  • Plazos del proyecto. Determinar si se trata de un proyecto a mediano o largo plazo y a partir de cuándo se tendrían que tener resultados reflejados en las utilidades de la firma.
  • Consideraciones de negocio. Aspectos que van desde temas técnicos, valor presente neto, proyecciones, flujos, estimados, viabilidad e incluso la Tasa Interna de Rentabilidad (TIR).
  • Implementación del proyecto. El éxito depende de hacer una inversión de la cual se tenga el control y se tenga la seguridad de la manera en que ocurrirá.

Es necesario entonces que los proyectos de inversión o infraestructura se lleven a cabo con recursos de tres fuentes: capital de la empresa, inversionistas y financiamiento.

Para este último, una parte importante del capital debería ser aportado por la propia empresa y sus inversionistas, y que el resto se considere ampliamente un financiamiento que podría ser entre 40 y 60% del costo total del proyecto, de acuerdo con KPMG.

Con información de KPMG, HSBC y Plan Nacional de Infraestructura del Gobierno Federal.