Las empresas energéticas dedicadas al petróleo, gas y productos químicos atraviesan una crisis motivada por la reciente guerra de precios del petróleo y por la pandemia provocada por el COVID-19. Los precios del petróleo enfrentan una caída significativa desde los dos últimos meses, debido a la falta de un acuerdo entre la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y Rusia, para cortar la producción. 

Este desbalance entre oferta y demanda de petróleo se ha producido al mismo tiempo que se registra una reducción drástica en la demanda de químicos y productos refinados, como resultado de la caída de la actividad industrial y la reducción de los desplazamientos, en el contexto sanitario actual. 

En consecuencia, las perspectivas a corto y medio plazos, para las empresas con altos costos de producción, pequeños operadores y aquellas con elevados niveles de apalancamiento financieros, son quizás más retadoras que nunca.

Para responder a esta crisis, las compañías de este sector han optado por la reducción de inversiones y costes operativos, lo que, por un lado, impacta a los proveedores de servicios y, por el otro, podría genera las siguientes implicaciones:

  • Las compañías más ineficientes y que estén altamente apalancadas podrían sufrir problemas de liquidez; algunas, incluso, se podrían ver forzadas al cierre. 
  • Algunas de las compañías más grandes y sanas podrían acelerar sus planes de diversificación en otros segmentos de la industria energética, por ejemplo, energías renovables, e incluso revisar a detalle su modelo de negocio.
  • Las compañías con balances más sólidos podrían tomar ventaja al aprovechar nuevas oportunidades de fusiones y adquisiciones en el mercado  (M&A, por su siglas en inglés), lo que impulsaría la consolidación en determinados segmentos de la industria.
  • En un ambiente de recorte de gastos y reducciones de personal, las empresas pueden encontrarse ante una falta de capital humano en el momento en el que la economía y el sector repunten.

¿En qué deben estar enfocados los directivos de la industria?

Algunos de los aspectos que será recomendable que los directivos de empresas de petróleo, gas y productos químicos tomen en consideración son los siguientes:

  • Entender el impacto de la crisis en la liquidez del negocio y asegurar fuentes de financiación para la continuidad de las operaciones. Los presupuestos de caja de corto y medio plazos, realistas y con diferentes escenarios, tienen una gran importancia en este contexto.
  • Mantener la salud y el bienestar de los equipos en los momentos de emergencia sanitaria, y trabajar para lograr retener al talento, para cuando llegue la recuperación.
  • Definir la forma en la que se aseguren que sus activos (pozos, refinerías, plantas, etc.) pueden seguir operando, en un entorno de riesgo y preocupación por la salud.
  • Gestionar proactivamente las relaciones y comunicación con los stakeholders. Gestionar las expectativas y generar confianza entre los diferentes stakeholders es clave para afrontar un proceso de crisis con éxito.

¿Qué podemos aprender para salir reforzados?

Finalmente, algunas de las principales lecciones que esta compleja situación puede dejar a las compañías de la industria son:

  • Considerar que la crisis puede ser un catalizador para reforzar la cultura de protección de caja y liquidez.
  • Reflexionar sobre cómo será el futuro del trabajo y alinear las estrategias de talento para el nuevo contexto, incluyendo las habilidades para trabajar de forma remota y la adopción de capacidades digitales.

Por: Gonzalo de la Torre Rodríguez, Socio de Asesoría Financiera en Deloitte México

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