De acuerdo con el último reporte sobre Economías Regionales del Banco de México, la inseguridad representa el mayor reto para el crecimiento de las empresas. En este sentido, resulta evidente que además de esto existen otros factores, pero éste es el más preocupante. Después de esto, la gobernanza y la incertidumbre son los otros dos problemas principales, por lo que es indispensable fortalecer el estado de derecho, abatir la corrupción y combatir la violencia e inseguridad en todas las regiones del país. 

El 2019 fue el año más violento en toda la historia de México desde que se tiene registro. Hace algunos meses los datos sugerían que, de continuar la tendencia, eso sucedería y el 2019 sería catalogado como un año desastroso en materia de inseguridad, criminalidad y violencia. Pues iniciamos un 2020 y una nueva década, con el trago amargo de haber presenciado el cumplimiento de ese desalentador pronóstico. 

En términos empresariales, en los primeros 8 meses del 2019, según las cifras del SESNSP, se contabilizaron 75,460 carpetas de investigación por robo a negocio. Esta cifra tuvo un aumento de 8% con respecto al mismo periodo del 2018, cuando se abrieron 69,858 carpetas de investigación por el mismo delito y es ya conocido que el 2019 terminó peor que como comenzó.

Por otro lado, la intensificación de la violencia y la delincuencia en México aumenta la preocupación por los riesgos crediticios relacionados con la seguridad para las empresas, y los riesgos económicos para los estados y los municipios, apuntó Moody’s Investors Service en un informe. La firma destacó que el aumento de inseguridad, los robos y las advertencias de viaje al país impactan en la rentabilidad de las empresas mexicanas.

De esta manera, si bien hay empresas grandes y bien diversificadas que no verán grandes impactos en su calidad crediticia, para otras menos robustas la delincuencia representa un mayor riesgo.

La propagación de la violencia también genera riesgos económicos a gobiernos, tanto a nivel federal, como estatal y municipal, porque puede frenar potencialmente el crecimiento de los ingresos fiscales.

Los costos relacionados con la inseguridad también representan un riesgo para otras industrias como la ferroviaria, portuaria, industrial, automotriz, minera, boutiques, centros comerciales, corporativos, centros educativos, hospitales, hoteles, laboratorios, residenciales, etc. De ahí que contar con una buena empresa de seguridad privada que entienda y se especialice en cada uno de estos sectores es esencial para poder brindar la tranquilidad que hoy en día requieren las compañías para funcionar correctamente y competir sin preocupaciones adicionales en este mundo cada vez más globalizado. 

De acuerdo con la base de datos de la Dirección de Seguridad Privada, dependiente de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSyPC); a marzo de 2019 se tenía conocimiento de 3,868 empresas de seguridad privada, registradas; sin embargo, existen más de 8,000 empresas “patito” y hay que ser muy cauteloso con ellas al momento de seleccionar una compañía profesional de seguridad privada que garantice un retorno de inversión. 

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