La adopción de la tecnología puede traer ahorros significativos y mayores utilidades a las pymes, ampliando así su periodo de vida; no obstante, hacerlo representa una fuerte inversión que no todas tienen la capacidad de hacer.

Debido a su contribución en la generación de empleos, las pequeñas y medianas empresas (pymes) son, en la actualidad, y de acuerdo con la Secretaría de Economía (SE), el motor del crecimiento económico del país.

Pese a su importancia en el desarrollo económico nacional, las pymes enfrentan diversos desafíos que, según el Centro de Desarrollo para la Competitividad Empresarial, provocan que 75% de ellas no sobreviva los primeros dos años de vida.

Pero, ¿cómo podrían estas empresas ampliar su rango de vida e incrementar, al mismo tiempo, su rentabilidad? La respuesta estaría en la tecnología.

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En la medida en que la pequeña y mediana empresa tenga más tecnología, sus costos bajarán y, una vez que esto haya sucedido, logrará tener una mayor flexibilidad en los precios al momento de ofrecer descuentos y definir los plazos de cobro, solo por poner un ejemplo.

De igual forma, la tecnología permite generar ahorros importantes para las pymes y mejorar su eficiencia y productividad, extendiendo así su periodo de vida. Por su conducto, las empresas optimizan sus sistemas de logística, ya sea en el control de inventarios o en las rutas de transporte, por mencionar algunos.

Los beneficios que las soluciones tecnológicas aportan a las pequeñas y medianas empresas son muchos, sin embargo, es muy bajo el porcentaje de este tipo de empresas que deciden adoptarlas.

Uno de los principales motivos que frena la adopción de nuevas tecnologías, por parte de las pymes, es el financiamiento, es decir, las fuertes inversiones que deben realizar para ponerlas en marcha.

Y es que, para implementar soluciones tecnológicas a su operación, y acceder posteriormente a los ahorros en los procesos productivos, las pequeñas y medianas empresas necesariamente tienen que recurrir a una parte importante de su capital o a alguna institución bancaria para solicitar un préstamo.

Respecto a esta última opción, es importante señalar que, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (ENAPROCE), elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), 51.6% de las pymes ha señalado que no aceptaría un crédito bancario debido a que lo considera muy caro[1].

No obstante, existen otras opciones a las que pueden recurrir, como el financiamiento a través de programas federales y/o el apoyo de las incubadoras, que brindan a los emprendedores servicios integrales de consultoría y acompañamiento empresarial, evaluando la viabilidad técnica, financiera y de mercado de su plan de negocios, entre otros.

El punto primordial es que las pequeñas y medianas empresas comprendan que la adopción de tecnología es una apuesta, sí, y como tal, siempre será un riesgo. La recomendación, en este sentido, será hacer un análisis o un diagnóstico que les permita a estas organizaciones determinar cómo la tecnología les puede beneficiar y definir su alcance.

Está demostrado que, bien aplicada, la tecnología tiene la capacidad de traer ahorros significativos y mayores utilidades a las pymes. Sin duda es un riesgo, pero se trata de uno que las pymes deberán asumir si lo que buscan es crecer.

Redes sociales, un aliado potencial

Las redes sociales se han convertido, hoy, en un importante canal de ventas para las pequeñas y medianas empresas. Son un terreno fértil que no todas las organizaciones de este tipo han sabido aprovechar, pero que tiene el potencial para generar rendimientos significativos.

En el caso de Facebook, por ejemplo, una encuesta elaborada por la firma Morning Consult (Los pequeños negocios están creciendo con Facebook en México) revela que 68% de las pequeñas y medianas empresas que tiene presencia en esta red social ha aumentado sus ventas.

Por otro lado, señala que 59% de las pymes mexicanas ha observado un aumento en la demanda y ha podido contratar más empleados desde que se incorporaron a la plataforma.

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Por esta razón, es importante que las pequeñas y medianas empresas no desestimen el potencial de las redes sociales, sobre todo Facebook e Instagram, que tienden a ser canales más focalizados y fértiles para las ventas, y se capaciten para utilizarlas de manera provechosa.

Así, el lanzamiento de programas de capacitación en redes sociales, como ‘Impulsa tu Empresa con Facebook’, que recientemente fue anunciado y que capacitará gratuitamente a siete mil pymes en diversas ciudades del país, es, sin duda, una oportunidad que las pequeñas y medianas empresas mexicanas no deben dejar pasar.

Por Alberto Miranda, Socio de Impuestos en Deloitte México.

 

[1] Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/proyectos/encuestas/establecimientos/otras/enaproce/default_t.aspx