La crisis sanitaria por COVID-19 marcará un antes y un después en la forma como se concebía la educación a nivel mundial. Es inevitable una transición, un cambio, en todas las áreas de las universidades: desde la parte operativa, administrativa y, obviamente, en la enseñanza. Lo que implica un gran desafío, pero también una oportunidad en la oferta y los modelos académicos.

De acuerdo con un estudio del Instituto Internacional de la UNESCO para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (IESALC), el coronavirus se convirtió en un disruptor en la vida de las universidades y un escenario para “repensar y, en la medida de lo posible, rediseñar los procesos de enseñanza y aprendizaje”.

Al inicio de la crisis en nuestro país, la Universidad Iberoamericana Ciudad de México fue una de las primeras instituciones en migrar toda su operación de un modelo presencial a uno virtual y a distancia. Esto le permitió continuar con las clases, no frenar procesos administrativos y desarrollar oferta educativa acorde a los nuevos tiempos.

Este cambio era cosa de tiempo en la IBERO, pues desde hace tres años ha fortalecido aún más su infraestructura tecnológica, ofrece cursos pedagógicos enfocados en el uso de herramientas digitales y capacita a la planta docente en la planificación de cursos atractivos y su aplicación a través de plataformas en la nube.

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Gracias a esta experiencia, se pudo concluir el semestre de Primavera; mientras que el de Verano se dará totalmente en línea. Además, los procesos de admisión siguen abiertos a nivel licenciatura, maestría, doctorados, especialidades, carreras técnicas y diplomados, una oferta importante que destaca a nivel nacional e internacional por su calidad y formación de profesionales.

En el entendido que la educación es vital para el desarrollo de las sociedades, la IBERO reconoce que su aportación debe ser por medio de la enseñanza, de planes de estudio novedosos que ahora deberán responder no sólo a los viejos retos, sino a los que surgieron a partir de la pandemia por coronavirus.

Por eso, como lo recomienda el estudio de la IESALC, el regreso a las clases presenciales debe hacerse con tiempo, sin exponer la salud de las y los integrantes de las comunidades universitarias; y explorando nuevas formas de trabajo y del proceso de enseñanza-aprendizaje. Por ello, para el semestre Otoño 2020, las clases podrán seguirse de manera presencial o a distancia. Incluso, el regreso de los estudiantes al campus será voluntario.

En estas semanas de contingencia, las autoridades de la IBERO se han enfocado a desarrollar un plan que permita proteger la seguridad, la salud y el bienestar de los integrantes de su comunidad. Al mismo tiempo, está preparando sus instalaciones para responder a las medidas de higiene recomendadas; además de ajustar sus plataformas tecnológicas para facilitar la transición a un modelo híbrido de educación (presencial y a distancia).

A pesar del momento, la Universidad no ha parado su operación ni ha modificado su calendario y está lista para enfrentar desde ahora el escenario post-COVID-19: se mantienen los procesos de admisión e ingreso; una oferta educativa de calidad; protección física, mental y espiritual de sus integrantes; y cursos que responden a una nueva realidad, diseñados para cumplir con la función de servir.

Más detalles en: info.ibero.mx

 

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