Dilma Rousseff denunció este lunes que el país está “a un paso de un verdadero golpe de Estado”, ya que si es juzgada también lo será la democracia, en un emotivo discurso de defensa pronunciado en el Senado a 48 horas de que el plenario vote si la mantiene o separa definitivamente del cargo.

“Ante las acusaciones de este proceso no puedo no tener un gusto áspero y amargo de la injusticia y lo arbitrario. Como en el pasado, resisto. No esperen de mí el obsequioso silencio de los cobardes”, dijo  Rousseff.

La aún presidenta de Brasil dijo que en la lucha contra la dictadura tenía miedo de la muerte y de la tortura. “Pero no cedí, resistí a la tempestad de terror que comenzaba a consumirme”.

Rousseff también dijo que el juicio político contra ella es una tentativa de la “élite económica y política” de tomar el poder sin el aval de las urnas y, sin mencionarlo, se refirió a su rival en el segundo turno de las elecciones, Aécio Neves, así como al presidente en ejercicio Michel Temer -quien asumirá oficialmente el cargo durante el resto del mandato en caso de que sea destituida-.

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“Las acusaciones contra mí son meros pretextos. Apenas pretextos para derrumbar por medio de un ‘impeachment’ sin haber cometido crimen de responsabilidad un gobierno legítimo elegido con participación de 110 millones brasileños”, comentó.

En la parte final de su discurso pidió a los senadores que voten a favor de mantenerla al frente del país.

El futuro de la primera mujer presidente de Brasil está en las manos de los 81 senadores que votarán; sus oponentes están seguros de que tienen más de los 54 votos que necesitan para removerla.

Los senadores interrogarán a Rousseff en una sesión que se espera se extienda por todo el día, mientras que la mandataria suspendida se defenderá de los cargos de violar leyes presupuestarias.

El pleno del Senado votará por la noche del martes o la mañana de miércoles si separa o no definitivamente del cargo a la presidenta, en caso de ser removida se marcaría el fin de 13 años de dominio del Partido de los Trabajadores.

En el Palacio de Planalto se considera fundamental que el juicio concluya antes del 6 de septiembre, ya que si Rousseff es destituida, Temer pueda acudir a la cumbre del G-20 –que se realizará los días 4 y 5 –, siendo presidente efectivo y no interino.

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