El país sudamericano cree que la cantidad de personal de apoyo puede ser clave para asegurar las posibilidades de Brasil de organizar un torneo sin complicaciones a partir del 12 de junio.

 

 

Reuters

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El apuro de Brasil para completar los trabajos en los estadios del Mundial de futbol, Brasil 2014, ha sido especialmente estresante para los aficionados en sillas de ruedas, quienes temen que tendrán que luchar con rampas, gradas y aceras aún sin terminar.

Pero un partido de ensayo en Sao Paulo el domingo resultó en una grata sorpresa, dijeron aficionados con discapacidad, en un país donde la infraestructura es deficiente incluso para aquellas personas sin impedimentos.

Ellos creen que la gran cantidad de personal de apoyo puede ser clave para asegurar las posibilidades de Brasil de organizar un torneo sin complicaciones a partir del 12 de junio

La legisladora Mara Gabrilli, quien es tetrapléjica y una activista internacional en temas de discapacidad, asistió al “partido de prueba” del domingo entre Corinthians y Botafogo luego de recibir quejas sobre la accesibilidad en varias de las 12 sedes de Brasil.

A Gabrilli le llevó dos horas, tres trenes subterráneos, nueve elevadores y una camioneta con acceso para sillas de ruedas del Gobierno de la ciudad para llegar desde el centro de Sao Paulo al Arena Corinthians, cerca de 20 kilómetros al este.

Cuando llegó, sin embargo, quedó impresionada. Cientos de policías, empleados y voluntarios del estadio estaban a disposición para dar indicaciones, empujar las sillas de ruedas y ayudar a resarcir la construcción incompleta.

“Está muy bien organizado”, dijo Gabrilli, quien es miembro del principal partido de oposición de Brasil. “¡Tanta gente para ayudar! Estoy sorprendida”, agregó.

Los preparativos de Brasil para la Copa del Mundo han estado plagados de retrasos en las construcciones y planes cancelados para trenes y otros proyectos de transporte público. Es probable que los aficionados enfrenten severos problemas de tráfico y embotellamientos.

La FIFA, organismo rector del fútbol, ha dicho que al menos 1% de las 3 millones de entradas para la Copa estarían disponibles para aficionados con discapacidad. Su oficina de comunicaciones no respondió a una consulta sobre un número actualizado.

Tanto la FIFA como las leyes locales establecen que los estadios deben ser accesibles para gente que se traslada en silla de ruedas. Pero en Brasil, al igual que en muchos países en desarrollo, los aficionados con discapacidad enfrentan desafíos para el acceso a hoteles, restaurantes y otras instalaciones.

Las preocupaciones crecieron la semana pasada, cuando el secretario municipal de turismo de Río de Janeiro, Antonio Pedro Figueira de Mello, dijo en una entrevista radial que los organizadores “no dieron la atención necesaria” a los aficionados con discapacidad.

“(De todos modos) esas personas no tienen tendencia a asistir a las Copas del Mundo”, agregó. Su oficina se disculpó más tarde, diciendo que se equivocó.

 

Más difícil de lo que debería

En un partido el 30 de abril en Natal, una sede del nordeste de Brasil, el reportero de radio Edeilson Felix dijo que mientras la accesibilidad en el estadio era “de primera categoría”, luchó para entrar porque los alrededores continuaban siendo una obra de construcción.

Felix dijo que un colega tuvo que maniobrar su silla de ruedas a través de charcos y bordillos. “Fue mucho más difícil de lo que debería haber sido”, señaló.

El plan de Brasil para hacer frente a este problema, y a muchos otros, parece ser involucrar a mucha gente en el tema.

Es una estrategia de larga tradición en un país donde la logística y la planificación a menudo no son buenas, pero donde el trabajo es relativamente barato y la gente es famosa por ser amable y servicial. Esto parecía funcionar el domingo.

Reuters habló con 11 aficionados en sillas de ruedas. Ellos y muchos otros expresaron su satisfacción, a pesar de que en algunas áreas del Arena Corinthians todavía faltaban sillas o los asientos estaban bloqueados por tabiques.

Al terminar el juego, 12 camionetas de la ciudad esperaban para llevar a Gabrilli y otros aficionados en sillas de ruedas a la estación del metro. Vehículos similares van a ser utilizados durante el torneo.

Gabrilli dijo que Sao Paulo, la ciudad más grande y más rica de Brasil, tiene “de lejos” la mejor infraestructura para sillas de ruedas, por lo que eventos en otras ciudades podrían no funcionar tan bien.

“Vamos a estar observando muy de cerca por cualquier problema”, dijo el domingo. “Pero lo de hoy fue una buena señal”, añadió.

 

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