Un aumento de la producción de etanol ayudaría a reducir las importaciones de gasolina, bajar los precios del combustible y contener la inflación.

 
Reuters

 

Brasil ofreció el martes exoneraciones de impuestos y mejores condiciones de crédito para la  industria del etanol de caña de azúcar, intentando reducir la importación de combustible que ha presionado el alza a la inflación.

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La exoneración tributaria debería mejorar los márgenes de ganancia de la industria de etanol, que en el 2012 fueron cercanos a cero o negativos debido a un aumento de los costos de producción.

Un aumento de la producción de etanol ayudaría a reducir las importaciones de gasolina, bajar los precios del combustible y contener la inflación, uno de los grandes problemas que enfrenta  la presidenta Dilma Rousseff.

Las nuevas medidas se suman a otros estímulos para la industria de etanol. En enero, el Gobierno aumentó a un 25% la mezcla de etanol en la gasolina vendida en las estaciones de servicio a partir del 1 de mayo. En febrero la petrolera estatal Petrobras elevó los precios de la gasolina, volviendo más competitivo al etanol.

El ministro de Hacienda, Guido Mantega, dijo que la suspensión de una contribución a la seguridad social de 12 centavos de real por litro de etanol tendría un costo de 970 millones de reales (482 millones de dólares) para el Gobierno.

Además, dijo que se reducirían sensiblemente los intereses de una línea de crédito de 4,000 millones de reales (1,990 millones de dólares) para la extensión de los cultivos de caña y de otra de 2,000 millones de reales (995 millones de dólares) para almacenaje.

“Con esto la industria va a tener un estímulo adicional para poder continuar expandiéndose”, dijo Mantega a periodistas en Brasilia.

Pero analistas advierten que buena parte de los beneficios podrían acabar siendo absorbidos por los distribuidores, en lugar de beneficiar a los productores.

La asociación brasileña de la industria de caña de azúcar Unica dijo que las medidas anunciadas por Mantega no resuelven los problemas del sector.

La industria pide una política más transparente en relación a los precios de la gasolina -el principal consumidor del etanol- que el Gobierno subsidia para evitar atizar las presiones inflacionarias.

Brasil fue pionero en la producción de etanol en la década de 1970 para reducir su dependencia de la gasolina. Pero la industria perdió fuerza en los últimos años.

Un aumento de los costos de producción durante la última década golpeó a la industria, dejando insolvente alrededor de un 10% de las 380 usinas del país.

La participación del etanol en el mercado de combustibles para vehículos ligeros se redujo desde 50% en el 2009 a 30%, según la Agencia Nacional de Petróleo. La producción del biocombustible cayó en el 2011 por primera vez en más de una década.

 

 

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