La economía brasileña se deteriora en medio de protestas, las acciones registraron su peor caída desde septiembre de 2011; Dilma Rousseff enviaba la propuesta de reforma política al Congreso mientras su popularidad caía 27%

 

Reuters

 

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BRASILIA – El principal índice de acciones de Brasil, el Bovespa, registró el martes su peor caída diaria desde septiembre del 2011, luego de que preocupaciones sobre las perspectivas de la economía del país sudamericano desencadenaran ventas generalizadas de títulos.

En tanto, la moneda brasileña cerró con una baja de casi un 1% afectada también por datos económicos desfavorables de la producción industrial. El real perdió un 0.84%, a 2,2501 unidades por dólar.

Mientras tanto, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, envió al Congreso una propuesta de reformas para que los políticos brasileños sean más representativos, en un intento por recuperar la popularidad que perdió debido a las violentas protestas que han asolado al país en los últimos días.

Rousseff le pidió al Congreso que lleve adelante un plebiscito para ver cuáles son los cambios al sistema político que quieren los brasileños.

La fuerte caída de la producción industrial brasileña en mayo respecto a abril, de un 2% tomó por sorpresa al mercado, reavivando los temores sobre la economía y el desempeño de las empresas que cotizan en bolsa .

El Bovespa cerró con una baja del 4.21% a 45,241 puntos, según datos preliminares. Es la mayor caída porcentual diaria desde el 22 de septiembre de 2011. El volumen de operaciones fue 8,030 millones de reales (mdr).

El declive que traía el mercado en la primera parte de la jornada se exacerbó en la tarde y el índice llegó a perder hasta un 5.1% hasta un mínimo de sesión de 44,818 puntos.

“El movimiento de las acciones indicó que hubo grandes inversores saliendo de posiciones y extranjeros saliendo del mercado”, dijo un operador de una correduría de São Paulo que pidió no ser identificado.

La caída del Bovespa estuvo nuevamente marcada por las empresas del Grupo EBX de Eike Batista, con énfasis en la petrolera OGX y la minera MMX. OGX anunció el lunes la suspensión de proyectos de producción en la cuenca de Campos.

El pesimismo sobre las empresas de Batista contaminó a otras acciones, como por ejemplo las de bancos. Otras líderes como Petrobras y Vale también cayeron con fuerza.

Los índices de aprobación de Rousseff cayeron 27% en las últimas tres semanas, una muestra de que la reciente ola de protestas fue una importante amenaza a su intento de reelección el próximo año, de acuerdo a una encuesta dada a conocer el sábado por Datafolha.

Más de un millón de personas salieron a las calles en el punto máximo de las protestas el mes pasado para expresar su frustración con los pésimos sistemas de salud, educación y transportes públicos del país, el alto costo de vida y la indignación por los 14,000 millones de dólares que Brasil va a gastar para organizar el Mundial de fútbol 2014.

Las protestas que paralizaron el país enviaron un claro mensaje a la clase política de que los brasileños quieren un Gobierno más efectivo y transparente, así como el fin de la corrupción.

Pese a que las manifestaciones apuntaban a todos los partidos políticos, la popularidad de Rousseff se vio muy golpeada, por lo que la líder insistió en llevar adelante una consulta popular.

Rousseff dijo el lunes que las protestas muestran que los brasileños luchan por verse más representados y destacó que el pueblo quiere participar.

Un 81% de los brasileños respaldó las protestas callejeras que demandaban cambios, de acuerdo al sondeo de Datafolha, que destacó que el 68% de los consultados se mostró de acuerdo con la idea de un plebiscito.

Pero los opositores a Rousseff ven el plebiscito como una maniobra para distraer al país de temas como la falta de inversión en caminos, aeropuertos, escuelas y hospitales, así como una manera de recuperar apoyo antes de las elecciones del 2014.

El plebiscito también es un riesgo para Rousseff. El principal aliado del Partido de los Trabajadores, el PMDB, se resiste a la idea y preferiría que la reforma sea planeada en el Congreso, donde tiene el control.

“Esto podría ser un fiasco”, dijo Andre Cesar, analista político en la consultora con sede en Brasilia Prospectiva Consultoria.

“Hay un riesgo de que no se produzca la votación. O peor, podría abrir una caja de Pandora y el Congreso podría decidir llevar adelante un debate para poner fin a la reelección presidencial”, agregó.

Rousseff mantiene su índice de aprobación por encima de los 50% y sigue siendo la favorita para las elecciones de octubre del 2014, aunque ahora la carrera parece más competitiva.

Algunos analistas políticos creen que el plebiscito no es la manera de recuperar el terreno perdido. Desde su punto de vista, Rousseff debería enfocarse en luchar contra la inflación y recuperar el crecimiento en la economía del país, que ha estado estancado en los últimos dos años.

 

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