Reuters.- Los ciudadanos de Brasil votan este domingo en una polarizada carrera presidencial que podría resultar en la elección de un excapitán del Ejército de ultraderecha, de quien sus elogios a dictaduras pasadas enfurece a críticos, pero cuya promesa de una brutal represión contra el crimen y la corrupción ha emocionado a sus partidarios.

El favorito Jair Bolsonaro se ha disparado en los sondeos de opinión en las últimas semanas, garantizándole un lugar en una posible segunda vuelta y aumentado una leve opción de una victoria en la primera.

Bolsonaro aprovecha la ola de enfado contra la clase política tradicional tras descubrirse una de las mayores tramas de corrupción del mundo, así como el rechazo al regreso al poder del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) al que se atribuye gran parte de esa corrupción, y los temores a un repunte de la delincuencia en un país con más asesinatos que cualquier otro.

Pero Brasil está dividido sobre el costo que su democracia podría tener que pagar si elige a Bolsonaro, un congresista experimentado que ha elogiado en repetidas ocasiones el régimen militar de 1964-85 y que ha sugerido que sus oponentes sólo podrían ganar a través del fraude, aunque ahora se compromete a adherirse con firmeza a los ideales democráticos.

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Genies Correa, un administrador de negocios de 46 años de edad en Brasilia, aseguró que votó por Bolsonaro y respaldaría un Golpe de Estado si gana el PT, culpando al partido por la desenfrenada corrupción.

“Si ellos ganan, se convertiría en Venezuela, la gente tendría hambre, con una moneda que no vale nada”, aseguró en momentos en los que abandonaba un local de votación con su hija.

El rival más cercano de Bolsonaro es el candidato del PT, Fernando Haddad, exalcalde de Sao Paulo y exministro de Educación. Sustituye al fundador del partido, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, actualmente en prisión.

Muchos brasileños como Ruth Pereira Santos, de 65 años, recuerdan con nostalgia los años de rápido crecimiento que comandó Lula y donde se beneficiaron con sus programas que sacaron a muchos de la pobreza.

“¿Quién podía comprar un automóvil? Gracias a Dios, hoy tengo un automóvil en mi garaje. Antes eso no era accesible”, afirmó Santos, un cuidador de ancianos.

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Dos encuestas publicadas la noche del sábado mostraron que Bolsonaro había aumentado su ventaja sobre Haddad en los últimos dos días, acaparando el 36% de las intenciones de voto frente al 22% de Haddad. Ambos estarían igualados en una posible segunda vuelta, que se celebraría el 28 de octubre si ningún candidato obtiene la mayoría absoluta el domingo.

Los colegios electorales abrieron a las 8:00 horas, tiempo local (6:00 horas, tiempo de México) y el último cerrará a las 19:00 horas de Brasilia (17:00 de México). Las encuestas a boca de urna y los resultados comenzarán a fluir poco después porque Brasil utiliza un sistema de votación electrónico.

Un total de 147 millones de votantes elegirán al presidente, los 513 miembros de la Cámara baja del Congreso, dos tercios de los 81 miembros del Senado, además de gobernadores y legisladores en los 27 estados.

Casi dos tercios del electorado se concentran en el sur y sureste más poblados de Brasil, donde se encuentran sus ciudades más grandes, Sao Paulo y Río de Janeiro, y donde Bolsonaro tiene una ventaja dominante. Una cuarta parte de los votantes se encuentra en el noreste menos desarrollado, tradicionalmente un bastión del PT.

 

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