Braskem-Idesa, empresa constituida con capital brasileño y mexicano, se prepara para operar en diciembre próximo el complejo petroquímico Etileno XXI. Los efectos de la caída en los precios del petróleo son un bache que tendrá que superar.

 

La empresa Braskem-Idesa se encuentra lista para iniciar la operación del complejo petroquímico Etileno XXI, pero no todo es alegría para la firma que quiere revivir la petroquímica en México. La caída en los precios del petróleo ha ocasionado que también los márgenes del polietileno se vayan en picada.

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“Los precios del polietileno son bastante más bajos que los de hace dos años… El proyecto es muy competitivo, pero la caída en los precios del polietileno tiene efecto en el proyecto”, reconoce en entrevista con Forbes México Roberto Bischoff, director general de Braskem-Idesa.

Hasta el momento, el precio del polietileno ha presentado caídas cercanas a 20%, lo que afecta las previsiones de la firma durante el diseño y construcción de Etileno XXI.

“El gran cambio que se ha generado es una importante caída en los precios del petróleo, y la consecuencia es que los productos derivados, como las naftas, cayeron y tienen una correlación muy fuerte con los precios del petróleo. Los precios de los polietilenos están basados en el concepto de productor marginal, que es el último productor necesario para atender la demanda del mercado, y se basa en la demanda de naftas”, explica el directivo brasileño, quien sabe que la incertidumbre del mercado es el principal enemigo a vencer.

En los últimos dos años, la mezcla mexicana alcanzó su mayor precio el 20 de junio de 2014, cuando cotizó en 102.41 dólares por barril, y el pasado 24 de agosto registró su peor caída, al ubicarse en 33.71 dólares por barril, un desplome de 67% en los últimos 14 meses.

Sin embargo, Bischoff no le quita méritos a Etileno XXI, ya que su capacidad instalada le permitirá atender la demanda creciente de polietileno en México y el extranjero.

“Hay un impacto, pero el negocio sigue siendo muy competitivo”, asegura.

En la actualidad, México importa un millón 400,000 toneladas al año, lo cual significa que la capacidad de la empresa aún no es suficiente para cubrir la totalidad de la demanda del mercado mexicano. Un guiño a favor de los planes futuros de Braskem-Idesa.

“Planeamos tener la mayoría de nuestra producción en el mercado doméstico en unos cinco años. Ahora vamos a iniciar con una producción de 50% en este mercado, y para lograrlo implementamos un programa de premercadeo que inició hace tres años”, asegura el empresario.

Para 2016, el crackem de etileno tendrá una capacidad de producción de entre 85 y 87%; en 2017, el plan es operar con una capacidad de 100%, es decir, una capacidad nominal de un millón 150,000 toneladas anuales de polietileno.

La situación adversa por la fluctuación de los precios del petróleo puede convertirse en una ventaja competitiva que puede cambiar las piezas del tablero en favor de Braskem-Idesa, ante el freno que podrían tener las inversiones en la industria petroquímica.

“La ola de inversiones que se imaginaban en Estados Unidos no va a venir con la fuerza imaginada, y muchas empresas están reevaluando la competitividad de sus proyectos. Esto significa que lo que te impacta en el mediano plazo, traerá beneficios en el largo plazo, porque la disponibilidad global no será tan grande por las inversiones en proyectos que tal vez no van a salir”, explica el directivo.

La baja en los precios de los energéticos, como es el caso del gas natural, traerá efectos positivos para el sector manufacturero al reducir sus costos de producción, además de aprovechar el tipo de cambio para exportar desde México con mejores márgenes, explica Bruno Juan, socio para la Industria de Manufactura de Deloitte, al hablar de las oportunidades de la industria química.

Aprovechar estas ventajas es fundamental ahora, frente a la aparición de jugadores que pueden cambiar el panorama de un momento a otro. “Con la crisis que vive China, ese país va concentrar todo su esfuerzo en poner su producto en todos los mercados, incluido el mexicano, y eso va a afectar al sector químico, pero también al manufacturero”, advierte el especialista de Deloitte.

Foto: Braskem-Idesa

 

Arranca Etileno XXI

Después de casi cinco años de haber iniciado su diseño y construcción, el proyecto Etileno XXI iniciará su operación formal en diciembre próximo. En este momento, la empresa realiza pruebas en los equipos de la planta para no tener ninguna sorpresa en el inicio formal en diciembre próximo.

En 2010,  la unión de la brasileña Braskem y la mexicana Idesa dio origen a la empresa encargada de desarrollar el proyecto Etileno XXI en Coatzacoalcos, Veracruz,  centrado en la construcción y operación del complejo petroquímico, que a partir de este año producirá polietileno, materia prima para la elaboración de plásticos.

Etileno XXI contó con una inversión total de 4,500 millones de dólares (mdd), la cual se compuso de una inversión en capital fijo de 3,200 mdd.

La planta inicia dentro de “tiempos razonables” para lo que es considerado en la industria petroquímica como un megaproyecto, y se espera que para 2025 el complejo produzca un millón 500,000 toneladas de polietileno.

En la construcción de Etileno XXI trabajaron más de 16,000 personas para dar vida al complejo de producción de polietileno más grande de Latinoamérica, mientras que en su operación laborarán cerca 3,000 empleados directos e indirectos.

Roberto Bischoff sonríe por el próximo inicio de operaciones de Etileno XXI, y prefiere dejar de lado un momento el tema de la caída de los precios del petróleo. “El gran reto es iniciar la operación comercial de la planta –que no es un reto menor, ya que es una planta de escala mundial– y concluir un proyecto de cinco años. La prioridad por ahora es normalizar la operación de la planta.”

Foto: Forbes Staff.

 

 

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