Si bien aún estamos muy lejos de poder extender la vida de forma indefinida, extenderla a 120 años o más será muy pronto una realidad. Este cambio radical en la longevidad humana está en proceso y causará grandes impactos en la economía del mundo.

 

 

 

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En plena discusión sobre la seguridad social universal en México y los cambios poblacionales que comenzarán a ser evidentes en los años próximos, es importante considerar cómo puede ser el panorama en las décadas futuras.

 

piramide poblacional mexico 2015 2050

Proyecciones de la pirámide poblacional de México para los años 2015 y 2050. Fuente: CONAPO.

 

Para la raza humana, la inmortalidad siempre ha sido un tema de interés, que por su naturaleza ha pasado en el tiempo del mito a la ciencia ficción, de la religión a la ciencia médica y las ciencias biológicas.

Hoy en día, lo que hace poco parecía una cuestión lejana se está transformando gradualmente en realidad. Si bien aún estamos muy lejanos a poder extender la vida de forma indefinida, la idea de extenderla a 120 años o más será muy pronto una realidad.

Este cambio radical en la longevidad humana está en proceso y causará grandes impactos en la economía del mundo. El sector salud es uno de los que tienen más rápida expansión en casi todas partes y en el futuro tendrá aún más, conforme la estructura poblacional en muchos países comience a inclinarse hacia la población de edades avanzadas. Tal es el caso de países como China y México, que en pocos años tendrán un incremento sustancial en la demanda de productos y servicios de salud, pero que desafortunadamente no están listos para enfrentarlo, por sus serios problemas en cuestiones de pensiones y, en el caso mexicano, una poca existente cultura del ahorro y bajo acceso a servicios financieros.

En el mundo, empresas como Google, conscientes de estas tendencias, comienzan a hacer apuestas por el sector salud y, en particular, la longevidad con proyectos como Calico. De la misma forma, grandes inversionistas, como Peter Thiel, están apostando fuertemente por tecnologías con el mismo objetivo. Científicos y futurólogos, como Ray Kurzweil, incluso visualizan un futuro en el que la vida humana pueda durar tanto como se desee.

Toda esta revolución en la ciencia médica y, en particular, en la biotecnología, nanotecnología y genética, no ocurrirá sin dejar profundos cambios en la organización de la sociedad y evidentemente en las economías nacionales y en la del mundo.

Estudios de Robert Topel y Kevin Murphy, de la Booth School of Business de la Universidad de Chicago, publicados por NBER, han encontrado que la longevidad es sumamente benéfica para la economía. Por ejemplo, para Estados Unidos, estiman 3.2 billones de dólares (billones en español) de riqueza agregada no contabilizada. Aproximadamente el 50% del PIB anual entre los años 1970 y 2000 sólo por la mayor longevidad.

Si la vida puede extenderse 120 años o más de forma productiva, es de esperarse que estos beneficios se sigan presentando y que impulsen una nueva serie de industrias construidas alrededor de esta transformación demográfica.

Por otro lado, también presentaría problemáticas muy fuertes a países en desarrollo, como México, que no cuentan con sistemas de seguridad social universal, ni cultura del ahorro, y con una desigualdad creciente. En este caso, el retiro se volvería inalcanzable, con sus respectivos efectos sobre la calidad de vida.

Otro efecto potencialmente nocivo podría ocurrir en lo laboral: si la edad de retiro se prolonga mucho, la entrada al sector formal de la economía podría retrasarse para los más jóvenes. En las economías con sectores informales tan grandes como México, que no tienen la capacidad para absorber en el sector formal toda la oferta de trabajo, la informalidad podría crecer, agravando una serie de problemas que son ya hoy difíciles de solucionar.

 

Una sátira para el futuro

Fuera de los aspectos puramente económicos, los aspectos sociales quizá sean los que resulten más curiosos, dignos de una distopía o de una sátira. En un escenario donde se puede vivir por arriba de los 120 años de forma productiva, la reproducción humana y la formación de familias, causaría configuraciones extrañas.

Quizá el primer hijo de una pareja podría llegar hasta después de los 60 años o, aún más extraño, uno temprano en el ciclo reproductivo, quizá a los 30, y otro a los 60, causando núcleos familiares donde existen muchas décadas de diferencia entre sus miembros.

Tal vez en el escenario más desconcertante sea el que ha popularizado el propio Ray Kurzweil: prolongar la vida lo suficiente para llegar al punto donde el avance científico y tecnológico permita su extensión indefinida. Kurzweil pone ese momento alrededor del año 2050, justo a la par de la singularidad tecnológica (el punto donde la inteligencia artificial iguale y supere a la humana). En un mundo de inmortales, la sociedad simplemente se redefiniría por completo y muchos de los paradigmas clásicos para la humanidad, sin lugar a duda estarían a prueba. Este terreno está más allá de lo que podemos especular desde las ciencias sociales y donde quizá solo la filosofía podría penetrar.

Dejando la especulación del futuro y volviendo al presente, México ya está en medio de una transición demográfica que durará las próximas dos décadas, donde el país tendrá su máxima capacidad productiva. Después de este punto, la estructura de la pirámide poblacional será dominada por las personas de mayor edad.

Si aprovechamos la oportunidad, mejorando las capacidades de las personas y asegurando  una mayor igualdad, moderando los extremos de riqueza y pobreza, podremos obtener los mayores beneficios de la realidad que pueda ocurrir hacia la mitad de este siglo.

Si desaprovechamos estas dos décadas y permitimos que la desigualdad continúe creciendo, enfrentaremos un futuro distópico y seremos un país de viejos poco productivos, trabajando sin parar. Con pocos jóvenes con oportunidades de hacer algo de sus vidas en un mundo extremadamente competitivo, donde ocurren cambios a una velocidad a la que no podríamos responder.

La necesidad de atacar la desigualdad y fomentar el desarrollo de capacidades es más que evidente y debe ser tomado de forma muy seria, y se requiere poder ver y planear a largo plazo. El presente proyecto de seguridad social universal ni siquiera es verdaderamente universal y no responde a las necesidades que el país tiene ahora y mucho menos a las que tendrá en el futuro.

Tenemos 20 años para hacer los cambios necesarios para prepararnos para una era en la historia humana que apunta a desafiar casi todo lo que damos por hecho en nuestro paradigma actual. Esta preparación debe comenzar ahora si pretendemos que el futuro de México sea más brillante que su presente.

 

 

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*Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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