Aural es el marco que reúne las propuestas sonoras contemporáneas más arriesgadas del orbe. Platicamos con su director, Rogelio Sosa, para que nos hablara en retrospectiva sobre su labor y la importancia de un festival con estas características.  

 

Por Ricardo Pineda

 

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Ruido, arte sonoro, free jazz, música experimental… Desde hace más de diez años, el fmx alberga un marco dedicado a las propuestas sonoras más atípicas, que no siguen las directrices habituales de la música popular. Aural es hoy por hoy el festival más importante a nivel nacional al respecto.

Tanto en su etapa inicial bajo el nombre de Radar, y ahora bajo su entera dirección y con el nombre de Radar, Rogelio Sosa ha trabajado de forma ardua desde distintas palestras para apoyar la difusión y creación de públicos para estas expresiones, ya sea como músico, promotor u organizador.

Forbes México platicó con Sosa para que nos hablara del tiempo transcurrido, cuál es la importancia de un festival así, con qué problemas se enfrenta al llevarlo a cabo y cuáles son las perspectivas del mismo a futuro.

Forbes México: Esta es la cuarta ocasión que estás al mando de Aural, y desde que Radar existía eres pieza fundamental de la iniciativa del Festival de México en el Centro Histórico (fmx) por las nuevas composiciones, la música experimental, el ruido y el free jazz. En retrospectiva, ¿qué ha sido lo más gratificante de trabajar estos cerca de 12 años en estos festivales?

Rogelio Sosa: Hay muchos aspectos gratificantes en el trabajo de estos años. Por un lado, la creación de nuevos públicos, Me gusta pensar que estos festivales, Radar y Aural, no han sido un festival más de moda sino que han generado un cambio, que han impactado con sus propuestas de programación la forma en la que las personas de esta ciudad se relacionan con la música y los festivales.

Es notable para muchos la contribución de Aural a la escena experimental, en que se encuentre más nutrida que nunca. Iniciativas como las de Decayed Tapes, El Historial o Volta abrevan en buena medida de eso. Sin embargo, parece que el crecimiento no exime que siga siendo un asunto de público especializado, de nicho. ¿Cuál es tu perspectiva al respecto? Partiendo que te ha tocado ver eventos casi vacíos o con localidades agotadas. ¿Está en el mejor momento la escena o aún requiere de profesionalización?

Desde principios de este siglo me parece que la Ciudad de México es un lugar propicio para este tipo de manifestaciones artísticas. Y no sólo en el terreno de la música. Me parece que el DF es una ciudad cosmopolita y propicia para levantar proyectos vanguardistas, experimentales, etc. Sin embargo no podemos olvidar que se trata de una música cuya naturaleza implica públicos reducidos. Que de hecho, ideológicamente es reacia a ser parte de las estrategias de mercado o mediatización. Por lo tanto, creo que es inmanente a este ámbito músical mantenerse con públicos reducidos. Y es ahí donde quizás radica su particularidad y belleza.

¿Han cambiado tus objetivos como pieza clave de Aural?, ¿se han cumplido total o parcialmente?

Parcialmente. El proyecto sigue y seguirá mutando. Cada año hay nuevos retos que superar. Cada edición pleanta problemas y soluciones diferentes. Sin embargo creo que se cumple uno muy importante que es la continuidad año con año.

Además de ser promotor y organizador del festival, también eres artista sonoro y tu propuesta también ha mutado a lo largo de los años. ¿Cómo ha afectado la experiencia de Aural en tu labor como creador?

Mis proyectos de promoción cultural y mi obra están intimamente relacionados. Uno no podría existir sin el otro, y se complementan y retroalimentan constantemente. Son mis inquietudes la chispa de arranque de ambas labores. Es la curiosidad la que me lleva a explorar nuevos territorios tanto en Aural cómo en mi trabajo artístico.

Vivimos tiempos en el que muchos colectivos están tomando las riendas de sus propios festivales y escenas, como la del metal en el DF por poner un ejemplo. Hoy parece que esas diatribas pasadas contra Aural, de elitismo y hermetismo, parecen haber cesado un poco en buena medida porque los públicos también están creando y ya vieron que no es tan fácil. Te has enfrentado a cosas que muchos no imaginamos, desde cambio de venues, fechas, recortes presupuestales y demás. ¿Cuál es la parte de Aural más engorrosa y complicada de llevar a buen término?

Aural, a diferencia de otros festivales, es un proyecto de promoción cultural, no de industria cultural, por lo tanto, la recaudación de fondos es mucho más complicada. Aural es un festival que invierte en la apertura de públicos y no espera recuperación monetaria, requiere de muchos apoyos para llevarse acabo. Estos apoyos ocupan una labor política que hay que realizar todo el año y puede ser agotadora.

Aural, hasta ahora, había presentado una propuesta más o menos equilibrada de sesiones de ruido, alguna figura importante de las vertientes del jazz y el respectivo concierto de rock. Si bien la edición 2014 mantiene un poco la esencia de ese “equilibrio”, en esta ocasión hay propuestas que parecen más arriesgadas y aún un poco menos “famosas”, por así decirlo. ¿Esto fue premeditado o se fue dando?, ¿cómo se llegó a la curaduría de esta edición?

Este año, a diferencia de otros, la propuesta es más amplia estéticamente. Los artistas abarcan un espectro más grande de las estéticas musicales que nos interesan en Aural. De Melt Banana a Omar Souleyman hay, al parecer, un abismo de diferencia. Pero esa es la apuesta de Aural: unificar al público mediante una pluralidad musical que comparte la misma visión: hacer música con un máximo de libertad, creatividad y propuesta.

Si festivales como Aural nos han mostrado que el cambio y la apertura son indispensables para conocer nuevos horizontes culturales, ¿consideras que al festival le vendría bien una “refrescada”?, ¿un cambio en su estructura o en su dirección, como suele tenerlo el fmx?, ¿o aún no es tiempo?

Creo que le vendría muy bien en un par de años. Ya que esté muy bien asentado y arraigado el festival. Aún no he encontrado alguien que tenga el perfil necesario para poder sostener un proyecto con una configuración tan particular, que mezcla administración, política, relaciones públicas, visión creativa y liderazgo.

Sabemos que no hay imposibles, pero ¿qué artista han intentado traer a Aural y por qué no se ha dado?

Muchísimos. Primordialmente porque nuestros presupuestos no alcanzan o porque desgraciadamente México sigue estando un poco lejos del circuito cultural del llamado “primer mundo”. Hemos intentado traer a Swans, Neurosis y God Speed You! Black Emperor desde hace más de cinco años.

¿Qué presentaciones recuerdas que han sido a la fecha las más memorables dentro de la historia de Aural?  

Recuerdo todas pero me gustaron mucho Alva Noto & Ryuichi Sakamoto, Melvins y Residents.

Todos los eventos calendarizados en Aural tienen su particularidad e interés. Pero si tuviéramos tiempo y recursos para ir a uno solo, ¿cuál recomendarías?

La inauguración de Aural con Charlemagne Palestine en el Teatro de la Ciudad el 12 de marzo. Es uno de mis artistas favoritos en la vida y que llevábamos queriendo traer desde hace mucho tiempo también.

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