Video: Julio Hernández / Foto: Michelle Burgos

Sierra Oil & Gas fue una de las empresas indiscutiblemente ganadoras en el proceso de licitación de la Ronda Uno y en la reforma energética. La empresa, comandada por el venezolano Iván Sandrea, se adjudicó dos bloques por más de 650 kilómetros cuadrados en aguas someras; se trata de una de las primeras empresas que cuenta con autorización para sacar petróleo en suelo mexicano, una actividad que en el pasado correspondía únicamente a Petróleos Mexicanos.

El hombre a cargo de esta joven empresa del sector energético explica que están listos para invertir y arriesgar, pero también afirma estar consciente de que hay un fantasma que pone en riesgo la correcta puesta en marcha de la reforma energética: los tiempos de ejecución.

“El plan es quinquenal y el gobierno está dispuesto a recibir feedback de la industria y está abierto. Ese plan se debe concluir en tiempo y forma. En el proceso de apertura, lo que va a hacer el éxito es que de verdad entremos las empresas, compitamos, empecemos a gastar, a arriesgar capital, a perforar pozos. México es el único beneficiado. El país va a recibir 80% de la ganancia, pero si retrasamos los calendarios, la reforma que se pudo hacer en cuatro años o cinco, se va a tardar 15. Yo trato de mostrar por qué es importante mantener el ritmo”, dice en entrevista.

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Como un reto secundario, Sandrea considera que es necesario garantizar certeza jurídica, pues la reforma implica una nueva serie de regulaciones que no pueden cambiar en periodos cortos.

“Todos los nuevos participantes somos conejillos de indias: estamos experimentando un proceso nuevo en el país y, es verdad, los entes regulatorios de México han tratado de hacer un buen trabajo. El reto es que a lo largo de los años la normativa y el progreso se mantengan, no que regresemos a cambiar las reglas en 4 o 5 años. Sería un reto que eso ocurriera.”

Sierra Oil & Gas tiene un plan de inversión de más de 1,000 millones de dólares. Para Iván Sandrea, esto debe ser sólo la punta de lanza de un nuevo boom petrolero para el país, que permita tener mayor seguridad energética, pues actualmente México tiene cuatro días de abastecimiento para importaciones de productos refinados, cuando la OCDE tiene un promedio de 21 días.

Esto quiere decir que en caso de una situación de emergencia, si se suspenden las importaciones, México contaría con combustibles suficientes para sólo cuatro días.

“Me gustaría ver 50 a 100 jugadores produciendo petróleo. México tiene un área de cuencas sedimentarias muy grande. Yo esperaría que tengamos producción en nuevas áreas que antes no se contemplaban”, afirma el empresario.

Si quieres conocer el plan de inversión a detalle, no te pierdas el texto 1,050 mdd en la mesa y pocas certezas, en nuestra edición impresa. 

 

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