María Elena Morera, presidenta de Causa en Común y convocante a la marcha “Vibra México”, destacó el éxito de la manifestación del pasado domingo; no obstante, otros líderes de opinión y asistentes consideraron que la convocatoria cumplió a medias y dejó ver los errores de convocatoria de este ejercicio ciudadano.

“Nosotros creemos que sí vibró México, que sí vibró la gente que asistió a la marcha, la gente se da cuenta que puede asistir a una marcha de manera libre; que las marchas no son para los acarreados”, aseguró Morera en entrevista con Ciro Gómez Leyva.

Por otra parte, voces como la de Héctor Aguilar Camín consideraron que “México no vibró”, o la del columnista Julio Hernández, “El Astillero”, que si bien destacó la participación ciudadana, también resaltó la ausencia de quienes se mostraron en contra de una convocatoria que “trató de colocarles una camisa de fuerza e inducirlos solamente contra un villano externo (Donald Trump)”, dijo también a Radio Fórmula.

De acuerdo con cifras de organizadores, más de 20,000 personas marcharon el domingo en esta protesta en contra de las políticas anunciadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y en la que también hubo pronunciamientos en contra del mandatario Enrique Peña Nieto.

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“Fue una convocatoria muy bonita, salió muchísima gente con su familia. Nos encontramos muchos testimonios de lo que nos expresaba la gente, respecto al problema que tenemos con respecto al problema que tenemos con la amenaza de Donald Trump”, dijo Morera.

El siguiente paso después de la marcha, dijo la organizadora de Vibra México, será observar cómo van los avances en las pláticas y negociaciones, “exigiendo que el interés de los mexicanos vaya por delante”.

Asimismo, se destacó la división presente en esta manifestación ante la doble convocatoria realizada, ya que además de la marcha nombrada Vibra México, se llevó a cabo otra convocatoria de Isabel Miranda de Wallace, presidente de la asociación Alto al Secuestro, bajo el lema “Mexicanos Unidos” y que promovía el apoyo al gobierno de Peña Nieto de cara a las negociaciones con su homólogo estadounidense.

En este sentido, la politóloga Denise Dresser destaca este lunes en su columna para el diario Reforma que la marcha que ella observó -y en la cual participó- fue “multiclasista, heterogénea, diversa, unida quizás por el repudio dual a Trump y a la corrupción que nos vulnera como país ante él”; no obstante, menciona que a pesar de la “indignación es muy grande, la marcha en la Ciudad de México no lo fue”.

“Por la confusión generada. Por la crítica enardecida. Pero también por algo más profundo y más preocupante. Ante un entorno agreste, México tiene un gobierno incompetente”, apuntó en su colaboración titulada “¿Vibrar o no?”.

Julio Hernández, columnista de La Jornada, consideró que las cifras la marcha fue un “fracaso para los convocantes”, y mencionó al rector de la UNAM, Enrique Graue, y de la presidenta de Alto al Secuestro.

En el caso del rector universitario, Julio Hernández dijo, en el mismo espacio de Radio Fórmula, que Graue pretendió “ser Javier Barros Sierra” y terminó “casi como ‘Juanito’ ahí, con un pequeño grupo de personas a su alrededor”, ante su escaso poder de convocatoria; mientras que la postura de “gobiernista” de Miranda de Wallace generó un rechazo ciudadano.

Luego de que ambas marchas coincidieron en el Ángel de la Independencia durante su trayecto, la activista social fue increpada por promover una actitud oficialista y acusaciones de “ser parte del sistema”. Ante la intensidad de las imputaciones, Miranda de Wallace abandonó la marcha.

La activista señaló, a través de su cuenta de Twitter, que su retirada del evento fue por su seguridad, no por las acusaciones en su contra, ya que identificó a una persona armada y abandonó la marcha como medida de prevención.

Además, durante su retirada, la activista defendió su convocatoria como una marcha a favor de los mexicanos, no del gobierno mexicano.

 

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