Por Gustavo Armenta

Con varios de los destinos de playa más apreciados del mundo, Quintana Roo es la joya del turismo mexicano, así como el sitio más protegido contra la inseguridad que padece el país.

Pero el tiroteo que se suscitó en un bar de Playa del Carmen el pasado 16 de enero y el ataque, un día después, por sicarios contra la Fiscalía General del estado encendieron las luces de alarma y produjeron una respuesta rápida de autoridades y empresarios turísticos, tanto para comunicar que se trataba de hechos aislados que no afectaban la tranquilidad de los visitantes, como para reforzar la vigilancia policiaca.

Quintana Roo capta cerca del 39% de los turistas internacionales y de las divisas por turismo que recibe México, y el mensaje de “aquí no pasa nada” estaba dirigido a estadounidenses, canadienses e ingleses, de donde procede cerca del 48% de quienes visitan la Riviera Maya, Cancún, Holbox, Cozumel e Isla Mujeres cada año. Y a los propios mexicanos, que constituyen 23% de los visitantes.

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Quintana Roo es el estado con más cuartos de hotel en el país, con más de 90,000, donde los paseantes se quedan más tiempo (4.6 noches en promedio) y con el aeropuerto (Cancún) que más vuelos internacionales recibe en el país.

No es la primera vez que se registran hechos violentos en la zona. Ha habido ejecuciones de jefes policiacos en dos ocasiones, en 2005 y 2009, pero la violencia no ha escalado a los niveles que tiene Acapulco o, más recientemente, Manzanillo, en Colima.

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Para contener la alarma, el nuevo gobernador de Quintana Roo, Carlos Joaquín González, apenas con unos cuantos meses en el cargo, se reunió con 20 de los empresarios más importantes, para delinear la estrategia de manejo de la crisis y evitar que el miedo se apoderara de los turistas.

Pero la respuesta fue aumentar el número de policías federales, nada diferente a la receta aplicada en otros lugares turísticos violentados por el crimen organizado.

La medida da tranquilidad es resultado de una gran coordinación estatal y federal, señala Luis Cámara, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Quintana Roo y uno de los dos voceros oficiales designados para informar de la situación. “Mandaron 350 federales y contrataron a ex militares expertos en materia de seguridad que han tenido éxito en otros lados”, comenta.

No se registraron cancelaciones, ni salidas adelantadas de turistas, afirma Julián Balbuena, presidente del Consejo de Administración de Best Day Travel Group, la mayorista más importante que opera en la zona. “No tratamos de ocultar nada. Puedo asegurar que no ha habido empresa mayorista ni agencia de viajes que diga que recibió cancelaciones”, afirma Sergio González, presidente de las agencias de viajes del estado.

Pero González matiza enseguida y agrega que sí hubo un impacto directo del tiroteo en el bar de Playa del Carmen, pero que fue muy focalizado: repercutió en los asistentes al festival de música electrónica BMP, que tiene 10 años de efectuarse en ese lugar y donde siempre se supo que había venta de droga.

La emergencia está controlada, pero la situación no lo está, reconoce Cámara. Aún queda mucho por hacer, advierte, como erradicar la extorsión o el cobro de derecho de piso a bares, restaurantes y pequeños comercios por parte de grupos delincuenciales. “Sobre esto hay mucha rumorología; no tenemos denuncias concretas, porque los afectados tienen miedo”, señala.

Mientras el temor no salte de los comerciantes a los visitantes, el paraíso turístico está a salvo.

 

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