Polémico, ‘Avand-Garde’, disruptivo, irreverente… no importa el nombre, para Keith Weed, Global CMO de Unilever “mostrarse como una compañía que rompe todo tipo de paradigmas y estereotipos sociales y culturales ha sido un sello distintivo de las marcas del conglomerado y las ha puesto en la recordación y ventas a lo largo del mundo”. Buscar mostrarse como una marca progresista se convierte entonces en una forma convincente y efectiva de generar un mejor panorama de negocios, en medio de un mundo donde lo tradicional convive con lo divergente.

Dentro del panorama de negocios los más progresistas hoy en día están relacionados con las economías compartidas, “nosotros junto con Uber y otras plataformas que se dedican a esta nueva forma de oferta y demanda, entendemos las posibilidades que tenemos de poder hacer trabajo de marca que rompa con todo lo establecido, desde los productos que presentamos hasta cómo los comunicamos, porque en la mente del consumidor la empresa es en sí misma disruptiva”, afirma Jonathan Mildenhall, CMO de Airbnb. La empresa reportó crecimientos entre 2011 y 2016 con promedios de 160% anual, las cifras no mienten.

Como siempre, estos temas se prestan para los extremos. Por un lado, hubo polémica alrededor de una campaña de Burger King que presenta puntos de venta en llamas, a propósito de un nuevo tipo de hamburguesa (picante, por supuesto), que cuestiona los límites de lo progresivo, y por otro, la estrategia de Cerveza Guinness comienza a mostrar que existe tradición en su receta “para contrarrestar la nueva competencia, donde las corporaciones no impactan tanto el negocio como los negocios artesanales, debemos mostrar que tenemos esta herencia” confirmó Mark Sandys Global Head of Beer & Baileys en Diageo.

Casos:

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Addict Aide

Seventh Generation

Burger King

 

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