Canon se propone conquistar a los mexicanos que poseen un smartphone en México. La venta de cámaras réflex y una oferta de impresoras son su apuesta más fuerte. 

 

Foto y video: Julio César Hernández 

La primera batalla de la cámara fotográfica contra el paso del tiempo fue la del cambio analógico al digital. Sobrevivió, pero el equipo fotográfico no ha ganado la guerra frente a la evolución tecnológica. Ahora tiene enfrente un nuevo desafío: no perder la guerra frente al smartphone.

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El mayor reto es lograr que las cámaras fotográficas sorprendan de nuevo al mercado en un mundo donde un teléfono tiene cámaras e incluso lentes de gran alcance.  “Estamos evolucionando a la par del mundo y no nos quedamos atrás”, asegura Carolina Mejía, directora senior de Administración en Canon Mexicana.

En 2011 en el mundo se comercializaban dos millones de cámaras compactas y 30,000 réflex; para 2015, las compactas ascienden a 400,000 unidades, y las réflex han crecido más de 500%, es decir, cerca de 150,000 unidades, de acuerdo con Canon. La amenaza de muerte del teléfono inteligente a la cámara ofrece al mismo tiempo una oportunidad de vida.

El año pasado en el mercado mexicano había 35.6 millones de smartphones y en 2015 se espera que uno de cada dos mexicanos tenga un teléfono inteligente. Ése es un mercado que Canon quiere seducir con la idea de lograr imágenes de mejor calidad.

“Se pierden volúmenes de cámaras compactas, pero se llega a más familias con las cámaras tipo réflex”, asegura Jorge Huerta, director de Mercadotecnia y Desarrollo de Nuevos Negocios en Canon Mexicana.

La venta de cámaras fotográficas representa 60% del negocio de Canon en México y el restante 40% corresponde a soluciones de impresión, una distribución de los ingresos que tiende a igualarse en el largo plazo.

De las calculadoras a las cámaras

Canon Mexicana, subsidiaria de Canon en Estados Unidos, nació en la República Mexicana en 1978. La empresa originaria de Japón vio en el país una oportunidad para comercializar su portafolio de productos.

“El cambio más importante de Canon se ha visto en el desarrollo de la compañía, ya que en el pasado sólo se comercializaban calculadoras, máquinas de escribir eléctricas y copiadoras de una función”, dice Carolina Mejía, quien tal vez sea una de las personas que conozcan mejor que nadie el desarrollo del corporativo en México.

La abogada ingresó a la firma hace 25 años. Su primer cargo fue el de asesora jurídica en la empresa en la que ahora se encarga del Departamento Jurídico, Comunicación Corporativa, Recursos Humanos y Servicios Generales.

En 1990, en el mercado de la fotografía reinaba la cámara física. “Nos hemos adaptado a todas las necesidades de la sociedad y de cada una de las generaciones para estar presentes en cada una de las etapas de su vida”, dice la ejecutiva.

Canon se divide en dos pilares que sostienen sus ingresos: consumo (cámaras y equipo de oficina de bajo volumen) y soluciones (equipos de impresión multifuncionales y escáner).

“El cambio más importante de Canon se ha visto en el desarrollo de la compañía, ya que en el pasado sólo se comercializaban calculadoras, máquinas de escribir eléctricas y copiadoras de una función”, dice Mejía.

Hoy, México es punta de lanza para el desarrollo de la estrategia que tiene el grupo a nivel global.

“Tenemos mucho potencial de crecimiento con los equipos multifuncionales por su cabida en muchos nichos de la industria, y es lo que tratamos de explorar con los productos que se unieron a nuestro portafolio en 2014, con la fusión de Océ, y estamos llegando a nuevos mercados como la industria gráfica”, explica.

En la actualidad, las impresoras que Canon y Océ ofrecen al público mexicano están orientadas a la venta entre los grandes corporativos o firmas donde la materia prima de su trabajo es la imagen, como son las agencias de publicidad, un mercado que cierra el círculo de negocio de la fotografía.

 

Una empresa innovadora

Canon considera que mercado de cámaras puede crecer al doble en cinco años. Este objetivo requiere de una promoción de la industria entre los consumidores y de mayores innovaciones que revivan la pasión por la fotográfica.

“En Estados Unidos y Japón, la penetración de mercado promedio es de 17%, y en México se encuentra en niveles de 11% dentro de los segmentos de mayores recursos económicos. Eso te dice que hay un montón de país más por venderles cámaras y hay una penetración de mercado que puede llegar a más”, dice Jorge.

Canon cuenta con 47% de la participación de mercado en las cámaras réflex, con un precio promedio de 9,000 pesos por unidad.

En las últimas seis décadas, la población se cuadruplicó y la edad promedio de las personas oscila entre 23 y 29 años; además, su expectativa de vida creció, una tendencia que los especialistas esperan continúe al alza.

La primera apuesta de la empresa se centra en generar ofertas con nuevos productos. Así, 9% de sus ventas netas las invierte en investigación y desarrollo cada año, lo que le permite incrementar el número de patentes.

Y la estrategia da frutos tangibles. Canon genera 4,055 patentes anuales registradas en todo el mundo.

En la Expo París 2015, la empresa de fotografía digital presentó un prototipo de sensor de imagen de 250 megapíxeles que permitirá fotografiar un letrero a 15 kilómetros de distancia y leer lo que dice, algo no visto en el mercado de las cámaras fotográficas.

Además, la firma  japonesa trabaja en el desarrollo de una cámara de 120 megapíxeles, equipo que daría un nuevo aire a las réflex por la mejor calidad que ofrecería en la imagen.

Canon ya cuenta dos cámaras de alta resolución en el mercado: EOS 5DSR y EOS 5DS. Estos equipos tienen una sensibilidad de 50 megapíxeles.

“Estamos evolucionando a la par del mundo y no nos quedamos atrás”, dice el directivo del área de Consumo.

 

Una fotografía que enamore

La estrategia de venta es incrementar la presencia en nuevos canales y espacios físicos, como las cadenas que comercializan muebles, la cuales han demostrado un potencial interesante como canal de ventas para la firma japonesa asentada en México.

“Tenemos que enamorar a la gente de la foto y ponerla a la disposición de los consumidores”, dice Jorge.

A nivel mundial, en 2014 la empresa obtuvo ingresos por 35,000 millones de euros, y contabilizó 197,000 empleados, de los cuales 300 trabajan en México.

La meta es que la firma crezca en el país 9%, y en el primer semestre de 2015 ya habían alcanzado un avance de 19%.

“Aunque la situación es complicada estamos teniendo resultados positivos”, dice Carolina Mejía.

Hasta el momento no existe una planta de producción de Canon en México, pero la mano de obra capacitada y el ambiente de negocios le sonríen al corporativo con sede en el vecino país del norte. “No hay ningún plan, pero eventualmente esperemos que haya algo, ya que México ofrece muchas ventajas”, dice la directora.

Carolina Mejía afirma que Canon no le teme al smartphone y confía en que México muestre el potencial que tienen sus productos. El primer paso ya está dado: “Por ahora, hemos demostrado al mundo que sabemos vender.”

Incluso, la firma japonesa le apuesta a la diversificación de su negocio con la venta de equipos de impresión multifuncionales. A principios de 2014, Canon Mexicana anunció su fusión con Océ México, firma enfocada en el mercado de la impresión.

“Estamos muy complacidos de recibir a Océ México dentro de la gran familia Canon, que juntos, en un solo grupo, fortaleceremos nuestra posición en el mercado mexicano al ofrecer una gama más amplia de productos de la más alta calidad”, dijo en su momento Yasuhiro Suzuki, presidente de Canon Mexicana.

 

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