La capacitación ejecutiva está cambiando en la región. Las instituciones educativas no sólo están preparando a los futuros directivos globales, sino que les están enseñando a tener una visión desde su realidad local.

 

Por Alberto Monterrojo

 

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No es difícil imaginar el reto que enfrentan emprendedores, empresarios y ejecutivos en Centroamérica: ante la apertura de las fronteras, el empuje de la tecnología y la entrada de empresas internacionales, estos profesionales están urgidos de capacitarse y aprender nuevas y mejores prácticas para gestionar sus negocios. De otra manera serán desplazados.

La creciente profesionalización de los negocios está empujando a los graduados jóvenes y a directores de empresas familiares —incluso en el gobierno— a estudiar lo mismo maestrías y diplomados formales que talleres ejecutivos con un enfoque práctico.

El asunto es no quedarse atrás y entender el nuevo modo de hacer negocios. Este movimiento es notorio cuando se comparan aquellas generaciones que confiaban, sobre todo, en su intuición y conocimientos prácticos, y las de sus hijos o herederos, que ahora se basan en herramientas estandarizadas y manejo de la información.

Familiarizarse con las computadoras y las aplicaciones básicas, y dominar el inglés, son parte del desafío. Y en este fenómeno de actualización, las universidades y las escuelas de negocios juegan un papel relevante.

La globalización y digitalización de los negocios está empujando a los recién graduados y a los jóvenes ejecutivos a continuar su educación y capacitación más allá que generaciones anteriores, dice Luis Umaña, director ejecutivo del Programa de Grado del INCAE Business School de Costa Rica. “Hace algunos años tener conocimientos de big data o contar con un MBA eran factores de diferenciación que le daban una clara ventaja competitiva a cualquier individuo. Sin embargo, hoy día es difícil pensar en un ejecutivo internacional que no tenga una educación superior formal, como un MBA, lo que significa que hay que seguir avanzando en la especialización”.

Pero, ¿qué es lo especial y propio del management centroamericano en esta etapa del desarrollo profesional? Umaña dice que el administrador necesita tomar decisiones en condiciones de mucha incertidumbre, puesto que los países centroamericanos son economías emergentes con una mayor inestabilidad y menores horizontes de planeación.

Miguel López, de Aden Business School, también en Costa Rica, coincide en que las necesidades de capacitación han cambiado en muchos giros industriales y también en la banca y finanzas. Asegura que la economía regional se ha fortalecido por la presencia de compañías internacionales en Costa Rica y Panamá, en Nicaragua y gradualmente en otros países, donde se están instalando oficinas, bancos y manufacturas. “Hay una política de inversión extranjera muy decidida, y esas operaciones demandan personal calificado. Las cosas son menos claras para Honduras, El Salvador y Guatemala, pero también ahí se van a necesitar talentos mejor preparados”.

 

Necesidades regionales

“Si bien todos los ejecutivos del mundo toman decisiones bajo presión, en Centroamérica la incertidumbre tiende a ser relativamente mayor. Los ejecutivos necesitan entender el entorno comercial global, y manejar las herramientas de gestión que utilizan los ejecutivos en regiones más desarrolladas, pero también necesitan evaluar con más precisión las variables y los riesgos en su propio entorno local”, comenta Umaña.

López agrega que las empresas que no tienen una presencia multiregional comienzan a sentir las limitaciones de actuar en un solo mercado, y el hecho es que muchos empresarios se han acercado a las escuelas de Aden, que ha presentado programas in house a ejecutivos de Walmart, Kimberly Clark, Bayer, Oracle y otras empresas en la región, para coordinar programas que les permitan superar ese reto.

 

Hay que saber elegir

Los entrevistados, además, sostienen que los candidatos deben escoger con cuidado los cursos o maestrías que van a tomar, tanto porque es un esfuerzo costoso y prolongado, del cual deben sacar resultados inmediatos, como por el hecho de que una mala decisión acabará con las ilusiones y el estudiante abandonará la tarea. No todos tienen las mismas necesidades, y no es lo igual enfrentar una maestría de tres años, dos o tres tardes a la semana, que unos cursos o diplomados que se terminan en unas semanas.

En este punto, Umaña explica que el portafolio de INCAE es amplio y dinámico. “Somos una institución centroamericana con una perspectiva global, lo cual nos lleva a mantener e impartir los programas que promueve el desarrollo integral de los países de la región. Buscamos formar líderes para los sectores clave, mejorando sus prácticas, actitudes y valores por medio de la enseñanza de conceptos y técnicas gerenciales modernas, el fortalecimiento de la capacidad analítica y la comprensión de los fenómenos sociopolíticos y económicos.” Como sea que cada persona identifique sus limitaciones y necesidades de capacitación empresarial, lo evidente es que el camino del éxito para nuevamente por la escuela.

Un diferenciador que observa Agustín Llamas Medoza, director de Programas de Perfeccionamiento del IPADE Business School, en la educación ejecutiva, es entre las escuelas que nacen al amparo de grupos empresariales y las que se generan en un ambiente académico.

“Las escuelas que nacen desde un ecosistema empresarial tienen un elemento práctico, tienen claro el pulso de las necesidades de la empresa en los nuevos contextos y eso determina la oferta académica para el ejecutivo actual”, menciona Llamas.

El directivo del IPADE comenta que un aspecto revelante a nivel regional es que mientras antes las escuelas estaban enfocadas a entender el contexto local y actuar en consecuencia, hoy el mayor peso de los programas está en la parte global.

“En nuestro caso hace unos años 80% del contenido era local y 20% global. Hoy es al revés. Y es que con la globalización el mismo problema que tiene el empresario panameño lo tiene el costarricense o el mexicano”, considera el directivo del IPADE.

Sin lugar a dudas, el mismo entorno internacional está cambiando los programas académicos empresariales, y en el futuro la batalla se dará entre escuelas que generan valor con sus programas y entre las que sólo son un commodity para los altos directivos.

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