América Latina podría lograr un avance importante en la atracción de inversión si incentivara de mejor manera el emprendedurismo, pues aún existe la oportunidad de facilitar los trámites y costos de abrir un negocio.

 

 

 

Recientemente, la Asociación Latinoamericana de Capital Privado y Capital de Riesgo (LAVCA, por sus siglas en inglés) publicó un estudio en que revisa las posibilidades de inversión para fondos de capital privado en Latinoamérica. En sus resultados destacan Chile y Brasil como punta de lanza en la región, al presentar las mejores condiciones para este tipo de inversión. Sin embargo, de acuerdo con resultados del estudio conducido en los últimos seis años, su ventaja ha disminuido con respecto a México y Colombia.

En cuanto a Centroamérica, Costa Rica aparece a la cabeza, posicionándose en el lugar número siete de los 12 países que analizó el estudio. Por otro lado, Panamá se ubicó en el puesto nueve, mientras que El Salvador quedó al final de la lista.

El estudio asigna una puntuación a cada país dependiendo de factores como la existencia de leyes y el trato fiscal para este tipo de inversión, protección para accionistas minoritarios y derechos de autor, procedimientos de bancarrota, requerimientos del gobierno corporativo, fortaleza del sistema judicial, registro del capital entrante, percepción de la corrupción, restricción de inversores institucionales locales, desarrollo del mercado de capital, uso de estándares internacionales contables y emprendedurismo.

De manera que mientras Chile encabeza la lista con una puntuación de 76 sobre un máximo de 100, El Salvador tan sólo logró obtener 39 puntos, Panamá 49 y Costa Rica 56. En un segundo momento, el estudio compara esta puntuación con respecto al porcentaje del PIB mundial que cada país posee en este tipo de inversión:

Ni el Salvador ni Costa Rica alcanzan un rango en esta escala, en tanto que Panamá retiene 0.13% de inversión dentro de sus fronteras, incluso con un score menor.

Casi todos los criterios coinciden en una medianía para los tres países de la región. Lo que hace que Costa Rica se separe en el estudio son la fuerza de su sistema judicial (incluidos la percepción de corrupción y el respeto a derechos de autor) y el trato fiscal. En caso contrario, el marco legal insuficiente es lo que rezaga a El Salvador.

Según el estudio, la región podría lograr un avance importante en la atracción de inversión si incentivara de mejor manera el emprendedurismo, pues aún existe la oportunidad de facilitar los trámites y costos de abrir un negocio.

 

Inversión en movimiento

El Grupo Banco Mundial, a través de la Corporación Financiera Internacional (IFC, por sus siglas en inglés), otorgó créditos personalizados a distintos nichos, desde energías sostenibles hasta infraestructura, pequeñas empresas y consumidores.

 

  • Banco Atlántida (Honduras) otorgó préstamos de 50 mdd para financiar energías sostenibles y servicios de asesoría de IFC, a fin de ampliar apoyos a pequeñas y medianas empresas en Honduras.
  • Fedecrédito (El Salvador) financió deuda por un valor de 30 mdd, un mecanismo utilizado para aprovechar las remesas salvadoreñas y aumentar los préstamos a consumidores y hogares, además del microfinanciamiento. Esto permitió a Fedecrédito ampliar el financiamiento en 25%.
  • Planta Geotérmica San Jacinto (Nicaragua). IFC proporcionó 50 mdd y movilizó 110 mdd adicionales para respaldar la construcción del mayor proyecto reciente de energía geotérmica en Nicaragua en los últimos 25 años. Se espera que proporcione casi 20% de la energía del país.
  • Canal de Panamá. Se han comprometido 300 mdd para respaldar la expansión del Canal de Panamá y su sustentabilidad a largo plazo. IFC trabajó en colaboración con otras entidades multilaterales en un momento en que no era posible acceder al financiamiento comercial.

 

 

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