Por: Sisi de la Peña*

El comercio electrónico es una herramienta democratizadora que fortalece las economías ya que, a través de él, pequeñas empresas pueden vender sus productos sin necesidad de contar con infraestructura en su empresa o grandes volúmenes. Por eso, es necesario reconocer el capítulo de comercio digital del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC) como un verdadero hito para el  desarrollo económico del país en general y para el impulso de las empresas que hoy mueven México, en particular.

En México, segun el INEGI, más del 95.4% del total de las empresas son PyMES y generan el 72% de los empleos en el país. Sin embargo, el contexto de la crisis coronavirus demostró que a pesar de ser un motor fundamental para la economía nacional la actualidad las encuentra completamente vulnerables: tan solo en los últimos dos meses, fueron más de 10 mil las PyMES que tuvieron que cerrar sus operaciones por quiebre total.

Al mismo tiempo, hemos visto cómo las pequeñas empresas que ya habían adoptado la tecnología en sus operaciones se han beneficiado del comercio electrónico y han podido sobrellevar la crisis económica derivada de la pandemia por COVID-19, al permitir pedidos en línea y entregas en los hogares. Entonces, es importante resaltar que gran parte de las que han sobrevivido y hasta crecido su capacidad operativa lo han podido hacer gracias al comercio electrónico. 

Por todo esto es que el capitulo digital del T-MEC es fundamental para las PyMES, ya que  van a poder crecer más rápido con un marco jurídico que les brinde certeza jurídico. La propuesta ofrece un marco regulatorio que incluye asuntos relativos al libre flujo transfronterizo de datos, protección de la responsabilidad de intermediarios y de datos personales. 

También propone la eliminación de aranceles aduaneros y evitar la discriminación de productos digitales, busca proteger a los consumidores de prácticas comerciales fraudulentas, al tiempo que se fortalece la cooperación en ciberseguridad. También incluye mejorar el gobierno digital abierto y facilitar el acceso y uso de los datos gubernamentales públicos.

Con el desarrollo de este capítulo, solo queda vaticinar que se abre el comercio internacional a las pymes, pero también a cualquier futuro emprendedor. Con él México se beneficiará de la democratización del comercio digital, pero también de mejores prácticas internacionales que permitirán, en el largo plazo, cerrar las brechas actuales.

Con cada intercambio comercial, también se da un intercambio de tecnología, de conocimiento y de normativas para fortalecer al sector tecnológico. Este nuevo capítulo abre entonces, además, la posibilidad de que México compita con su talento de una manera más innovadora gracias a las nuevas normas que le abren camino, y muestre su verdadera capacidad de creación en el campo tecnológico.

Para llegar a esa instancia, México tendrá que vivir un proceso de armonización legislativa que apuntale el contenido de este tratado y desarrollar una infraestructura para la creación de un mercado digital integrado con sus socios. En este contexto, julio será un mes clave para “empatar” regulaciones, prepararse para una nueva etapa con más competitividad del país y arrancar la carrera hacia nuevas posibilidades tecnológicas para todos los y las mexicanas.

Contacto:

Sissi de la Peña, gerente de Comercio Digital y Organismos Internacionales en la Asociación Latinoamericana de Internet (ALAI). 

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes México.

 

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