Carne & Co., la primera carnicería bistro de inspiración francesa, pero de origen dominicano, empezó con siete personas y hoy suma 32 empleados solo en Santo Domingo. Sus fundadores tienen en proyecto abrir sucursales en Santo Domingo y la región este del país.

 

Por Felivia Mejía

La familia De Castro, a la que pertenecen Anabella y Enrique Carlos, es de tradición ganadera desde hace años en su originaria provincia Santa Cruz de El Seibo.

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Enrique Carlos, conociendo la alta calidad de su ganado, le propuso a su hermana Anabella crear su propia marca de carne. “Mi hermano es muy creativo. Comenzó a decirme que los animales de nuestra finca están muy por encima de la media, criados en pastoreo sin ningún tipo de antibióti­cos, con muy buena mezcla de razas”, relata Anabella, quien vivió un tiempo en Francia y se sentía identificada con esa cultura europea.

En 2008, Anabella —abogada de profesión con un MBA— preparó el plan de negocios de lo que más ade­lante se convirtió en Carne & Co., la primera carnicería bistro de Santo Domingo de inspiración francesa, pero de origen dominicano.

Por su experiencia en Francia, Anabella sugirió a su hermano que tomaran el modelo de las carnicerías de ese país europeo, en el que la gente escoge el corte que desea y es una cocina con menos grasa que el estilo americano.

Los hermanos De Castro traje­ron al país desde tierras parisinas al destacado chef Alain Labulle para que les realizara un estudio de mercado. Después de que Labulle visitó supermercados, mataderos y fincas locales, dio el visto bueno al negocio y procedió a orientarlos en la concretización de su idea.

“Fue un comienzo dificultoso porque nadie creía en el proyecto, me decían que estaba loca. Todo lo hicimos confiados en el crecimiento y eso es lo que nos ha permitido, siete años después, estar todavía”, comenta Anabella.

Enrique Carlos tenía la idea de la carnicería y su hermana planteó que se abriera en el exclusivo sector Piantini. Sin darse cuenta, el negocio se transformó en una carnicería-res­taurante, porque muchos clientes pedían de favor que les cocinaran el corte para degustarlo de inmediato. “Solo tenía dos mesitas para que el cliente esperara brevemente que le prepararan su pedido. Tuve que agregar más porque cada vez venía más gente que pedía que le cocieran su corte. Decidí hacer un plato del día, que consiste en una carne con una guarnición”, cuenta Anabella, jefa del negocio en Santo Domingo. Enrique Carlos está al frente de la finca en El Seibo.

Ahora ofrecen 11 mesas y cuatro sitios en el bar en el día y en la noche se suman cinco mesas, pero a veces no se dan abasto. “La evolución de Carne & Co. ha ido de acuerdo con lo que pide el cliente”.

Cuentan los hermanos que al prin­cipio la gente solo quería comprar filete y se quedaba el resto de la carne que no eran cortes nobles, entonces debieron convencer a los clientes de la venta al por mayor de que valía la pena pagar un poco más por el pro­ducto que ofrecía Carne & Co.

“Este es un negocio al que hubo que inyectarle dinero en los prime­ros años, hasta que la gente asimiló el concepto”, señalan.

“Carne & Co. es la primera marca de carne dominicana, somos los únicos con trazabilidad (que se sabe de dónde viene la carne), somos los primeros en garantizarle a la gente que nuestro ganado se alimenta solo con pasto. Nosotros no congelamos. Recibimos la carne entera y la po­nemos en nuestros cuartos fríos de conservación. La carne está fresca y limpia”, explica Anabella.

Empezaron con siete personas y hoy suman 32 empleados solo en Santo Domingo. Tienen en proyecto abrir sucursales en Santo Domingo y la región este del país. “Había una tendencia en creer que la carne do­minicana no sirve, por eso quería­mos demostrar lo contrario y crear una marca”, concluye Anabella.

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Anabella y Enrique Carlos. (Foto: Reynol Rosado).

 

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