Sin importar si Carstens se refería a una baja del dólar o a un “corrección al alza” del peso, lo que nos dijo entre líneas es que espera que el dólar, después de un “descanso”, retome su carrera alcista en términos de nuestra moneda. Raro, pero estamos de acuerdo.

 

 

Cuando se trata de economía, finanzas y política, es importante analizar lo que hay detrás de las palabras de tal o cual autoridad cuando se pronuncia en público. Dado que un tropiezo puede tener consecuencias negativas, sus declaraciones suelen ser mesuradas, cuidadas y con frecuencia demasiado optimistas. Justo por ello a veces lo que insinúan o de plano no dicen, es tanto o más importante que lo pronunciado.

Una muestra de lo anterior la tenemos en el gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens, quien esta semana en una entrevista con The Wall Street Journal (WSJ), dejó entrever que piensa en que el precio del dólar seguirá subiendo, si bien en el corto plazo espera que baje. Expliquemos.

Carstens dijo que su sentir era que “ha habido una sobre reacción en particular en el tipo de cambio”, debido a que gracias a la profundidad y liquidez de sus mercados, los inversores venden activos mexicanos cuando quieren vender de modo amplio activos de mercados emergentes. Agregó que con el paso del tiempo estas presiones tienden a desaparecer, por lo que “eso puede dar lugar a una fuerte corrección, en el caso de México por ejemplo, lo cual es algo que estaría esperando”.

La palabra clave en esas declaraciones es “corrección”.

En el argot financiero, ese término por lo general significa baja, a menos que se hable de “corrección al alza”. Carstens no hizo esa especificación, por lo que en este espacio consideramos que se refería a una corrección (baja) del DÓLAR, pues cuando éste cae, es el peso el que sube.

Como quiera, el punto es que en los mercados se usa “corrección” para referirse a interrupciones temporales en la tendencia del precio de un activo.

Así que sin importar si Carstens se refería a una baja del dólar o a un “corrección al alza” del peso, lo que nos dijo entre líneas es que espera que el dólar después de un “descanso”, retome su carrera alcista en términos de nuestra moneda. Raro, pero estamos de acuerdo.

Tan solo en lo que va de 2016 el peso se ha desplomado 7 por ciento, pero la depreciación ha sido particularmente acelerada desde el mes pasado. Del 1 de diciembre a la fecha, la caída ha sido de casi 12 por ciento.

Carstens tiene razón. Cuando ocurren esta clase de movimientos rápidos en los mercados suele haber correcciones que tienen una duración indeterminada: días, semanas o meses.

En todo caso, la realidad es que no hay un cambio de fondo en el país y menos aún en el contexto internacional que nos haga pensar que la tendencia ascendente del dólar vaya a cambiar.

El secretario de Hacienda, Luis Videgaray, continúa insistiendo en que los mini recortes al gasto público de 2015 y este año serán suficientes. Discrepamos por completo. Urge una cirugía mayor al presupuesto hasta el punto de –cuando menos-, equilibrarlo bajo cualquier medición.

Mientras tanto, reiteramos nuestra postura de que, si en efecto hay una corrección en el dólar como es previsible, deberemos tomarla como una oportunidad de salir de nuestra divisa hacia refugios seguros. Quedarse en pesos es una mala apuesta, pero como es usual, cuando sea evidente ya será demasiado tarde.

 

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