No, no se asusten, queridos Reyes Magos; no pediré un iPhone ni una suscripción a Spotify, una smart TV ni unos Google glass. Mi pasión por la tecnología va un poco más allá de lo tangible…

 

Queridos Reyes Magos:

Soy fanática de la tecnología. Amo todo lo que envulve este maravilloso mundo, desde un gadget, una aplicación, hasta la nube e internet: la gran red de datos. No, no se asusten; no pediré un iPhone ni una suscripción a Spotify, una smart TV ni unos Google glass. Tampoco una red más potente o aquellos aparatos que rebasan los cincuenta mil pesos. Mi pasión por la tecnología va un poco más allá de lo tangible: se basa en su poder y alcance, en la transformación que provoca en la personas, en la sociedad y en el mundo… en lo que nos depara.

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Por eso este año, queridos Reyes Magos, decidí pedir cosas intangibles que definitivamente sólo ustedes pueden traer.

 

Acceso a internet

Los avances tecnológicos rebasan nuestras expectativas en productividad, entretenimiento y descubrimientos a favor de la ciencia. Sin embargo, es igual de sorprendente saber que el acceso a internet apenas rebasa el 40% a nivel mundial. Esto quiere decir que menos de la mitad de la población goza de sus beneficios.

 

Comunicación asertiva

Menos Facebook y más Evernote, menos emojis y más conversaciones uno a uno. No quiero decir que las redes sociales –todas– sean malas, mucho menos satanizar los medios que nos brinda la tecnología para conectarnos, pero el mundo de posibilidades de la red, sumada a la falta de sentido común, han transformado a la sociedad para mal. Abunda el uso de aplicaciones de entretenimiento que poco educan o que apelan al razonamiento. Ustedes, queridos Reyes Magos, saben mejor que nadie que las pocas cartas físicas que hoy se escriben son a ustedes (una vez al año); si tuvieran WhatsApp tendrían miles de millones de mensajes. ¿Sabían que los jóvenes miran hacia una pantalla y no hacia los ojos?

 

Educación digital y seguridad

La educación digital es urgente: aprender a usar la tecnología como un medio o facilitador, como una extensión de posibilidades, pero no como un sustituto de nuestros sentidos. Hace falta darle a la tecnología un lugar balanceado en nuestra vida. Se abusa de las herramientas de la red sin conocer que su uso se presta para la delincuencia y el engaño. Sus riesgos poco se difunden, y si se hace, hacemos caso omiso. Nos hemos vuelto esclavos de la tecnología cuando debería ser a la inversa.

 

Inclusión digital

Ustedes llegan a todas partes y seguro conocerán miles de lugares recónditos donde es inimaginable pedir un celular, no sólo porque no haya red de datos, ni siquiera hay red telefónica.

La educación en aquellos lugares es pobre y con escasos recursos. Si se viera a la tecnología como una vía de transformarla, nuestro país sería menos pobre y más seguro. Inclusión digital –desde un red de datos, hasta una educación de vanguardia– haría la diferencia.

 

Concientización pública y privada

La tecnología es un tema y una responsabilidad compartida entre el sector público y el sector privado. Deberían trabajar más de la mano a favor de la población. La transparencia y el manejo de datos se ha vuelto complicado para ambos sectores. A nivel regulación estamos en pañales, en parte, por conveniencia, y en parte, porque no previeron el impacto de internet. Empresas y gobiernos tienen que mirar a la tecnología como una vía de transformación, y no sólo como negocio o amenaza.

Melchor, Gaspar y Baltasar, espero que estas cinco peticiones no sean demasiado para este mundo que necesita algo de magia que nos transforme. Curiosamente, no se trata precisamente de la tecnología.

 

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Twitter: @SoyYoLucy

Semántik

 

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